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Renunciando al futuro

Edmundo Jarquín | 20/1/2013
@mundoj1

Que los desastrosos resultados en los exámenes de admisión de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) no sean una sorpresa, no debería aliviar en absoluto de la severa preocupación que tal hecho demanda. Sencillamente, no formar bien a nuestros niños, niñas y jóvenes es renunciar al futuro, y condenar a millones a la trasmisión intergeneracional de la pobreza y la frustración.

Tanto más desastrosos son esos resultados cuando, en la misma semana, El Nuevo Diario publicó un reportaje señalando que las profesiones más rentables son las ingenierías y las relacionadas con las nuevas tecnologías de la información.

Esos resultados -solamente seis de cada 100 estudiantes aprobaron, por cierto en sintonía con el promedio de los años precedentes-  ponen en entredicho a la totalidad de nuestro sistema educativo, pues casi tan mal les fue a los estudiantes que procedían de colegios públicos como a los que procedían de colegios privados. Y, por lo demás, revelan un déficit de calidad educativa que se viene arrastrando, y probablemente acentuando según algunos expertos, desde hace varias décadas.

Politizar el análisis del problema -en un extremo recargando toda la culpa en el actual gobierno, y en otro extremo recargándola en los “nefastos gobiernos neoliberales”- no ayuda un ápice al establecimiento de bases de solución del mismo. Como en otros temas, con seguridad hay desde el punto de vista técnico una franja muy ancha sobre la cual construir un amplio consenso nacional sobre lo que se debe hacer para iniciar, ya, un proceso de mejoría de la calidad de nuestra educación.

Los expertos en el tema sabrán hacer aportes específicos para un Plan Nacional Educativo que enfrente el problema, que no solamente tiene que ver con la educación media sino también con la necesidad de una política de atención integral a la primera infancia, la educación básica, la media y técnica, y la universitaria. Pero desde un punto de vista general, de políticas públicas, al menos tres cosas se destacan.

Primero, así como no se debe politizar el análisis del problema, menos partidarizarlo, se debe despolitizar y con mayor razón despartidarizar nuestro sistema educativo. Por el lado de las ciencias sociales   -en que la propaganda domina-  no estamos formando ciudadanos abiertos, tolerantes, críticos. Y por el lado de dominio del lenguaje y las matemáticas, ya hemos visto los pobres resultados.

Segundo, nuestro país se debería incorporar a algún sistema internacional
prestigioso de pruebas estandarizadas de calidad educativa, a fin de tener una base comparable y objetiva, creíble, de medición de la evolución de nuestro sistema educativo. Tener una base objetiva de medición de la calidad en la educación ayudará a despolitizar el debate sobre el tema. Esto debe hacerse pronto, no vaya a ser que prevalezca la tentación de empezar, como en otros campos, a manipular las estadísticas.

Tercero, y para no inventar el agua tibia, empezar ya un plan nacional de elevación de la calidad de los docentes. Recuerdo haber leído no hace mucho tiempo que la Fundación Gates hizo un estudio para determinar los principales factores que incidían en la calidad de la educación en los Estados Unidos, y encontró que entre muchos factores  -número de alumnos por aula, equipamiento, textos, etc-  la calidad de los maestros era lo más importante.

Un plan nacional para mejorar la calidad de los maestros y profesores tiene que ver con las Escuelas Normales y las Universidades, pero fundamentalmente con el establecimiento de un programa permanente de profesionalización de los actuales docentes.

Pero un plan nacional para elevar la calidad de los profesores y maestros debe tener, antes que todo, un enfoque de dignificación del magisterio: nadie se reclutará por razones política, ningún maestro deberá sentir arriesgada su estabilidad por razones partidarias, y a los necesarios reajustes salariales para que sean docentes de tiempo completo  -y no tengan que ir a agenciarse ingresos en trabajos extras-  habrá que agregarse incentivos financieros vinculados a los cambios en la calidad de la educación.

No es difícil saber qué tenemos que hacer para enfrentar el problema de la calidad de nuestro sistema educativo. La pregunta del millón es: con este gobierno, ¿será posible?

Si lo hace, estaré entre los primeros en reconocerlo.

Parque Luis Alfonso Velázquez

Así, no tengo ningún reparo en reconocer el notable emprendimiento que ha sido ampliar y mejorar las facilidades del parque Luis Alfonso Velásquez, en el centro de Managua. Es, sin duda, una de las acciones del actual gobierno
que merece mayor reconocimiento.

Incluso me parece meritorio destinar buses viejos reacondicionados para llevar gratuitamente a niños y niñas de los diversos barrios a ese parque, y a las instalaciones de diversión de la Plaza La Fe.

Tener espacios públicos seguros -para el descanso, el entretenimiento, los deportes- es, sin duda, un derecho humano básico, y forma parte del proceso más amplio de formación de ciudadanía ya que contribuye a preparar a las personas para la diversidad y la pluralidad, porque en esos espacios se concurre desde diferentes procedencias geográficas, raciales, religiosas y socioeconómicas.

El espacio público por excelencia es la escuela pública. Yo, que soy producto de la escuela pública, en mi pueblo, Ocotal, aprendí de su importancia y soy, desde entonces, acérrimo defensor de la misma. Pero educación pública de calidad, si es que en verdad se tiene consideración por los que no pueden pagar educación privada. Cuando vivimos con mi familia en los Estados Unidos, y pese a que la institución en que trabajaba tenía un programa de subsidio para enviar a los hijos a escuelas privadas, como en nuestro municipio había educación de calidad, decidimos enviar a nuestros hijos a escuelas públicas. Queríamos no solamente profesionales, sino también ciudadanos.

Para que el Parque Luis Alfonso Velásquez no se quede en una simple operación de propaganda, es necesario que el gobierno emprenda acciones serias para mejorar la educación pública. Al parque se va de vez en cuando, a la escuela todos los días. Un parque puede dar satisfacción momentánea, la educación para toda la vida.

 

Comentarios

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Julio Omar Flores Bravo

Don mundo.
Desde adentro del sistema, soy maestro y fui echado del sistema por política en la década de los años noventa, lo veo de la siguiente manera:
No se puede obviar olímpicamente el daño que la mal llamada autonomía escolar causó en la educación de nicaragua, no solamente en lo que se refiere a la privatización de la educación, sino a la desmoralización del gremio de los maestros y el desbarajuste de las escuelas. Un daño que se ha tornado muy difícil de reparar, mire usted, las escuelas en Nicaragua fueron alteradas en su concepción original y se convirtieron en centros de competencias para captar matrícula ya que de eso dependía la transferencia a recibir, tanto es así que escuelas que originalmente estaban acondicionadas para educación primaria se convirtieron de la noche a la mañana (sin hacer ningún tipo de estudio) en verdaderos laberintos educativos que ofertaban preescolar, primaria regular, primaria extra edad, CEDA, secundaria regular, secundaria nocturna, secundaria sabatina, secundaria dominical y cualquier invento que se le ocurría a un director comerciante. El entuerto que le cuento tiene que ver mucho con la calidad de la educación, es solamente una de las herencias, después por espacio le contaré un poco más para que hagamos propuestas juntos. Agradecido

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Elizabeth

Estos politicos tan nefastos dizq oposicion dan verguenza con su falta de tacto por no decir carente de inteligencia o peor aun tan falaces peores q mandados hacer. La calidad en la lectura o en lo q sea la da el estudiante aunq este estudiando debajo de un arbol. No creo q nadie no tenga aunq sea 25 minutos diarios para estudiar. Entonce cual es la satanizadera al Gob.? Porq no decis la epoca de las mentadas autoeconomias escolares para sangrar a la poblacion y aumentar el analfabetizmo a mas no poder. Porq durante esos tres Gobs. adonde la poblacion a duras penas tenia para llevarse un vocado a la boca, en tonce para q sus hijos fueran a la escuela tenian q aguantar hambre para poder pagar las mentadas cuotas volontarias en las matriculas, mensualidades y pedidera para todo. Y no todos los padres de familia tenian ese comocimiento o sacrificarse en pos de q sus hijos pudieran ir a la escuela en vez de comer. era una cosa o la otra. porq no decis o no dicen esa verdades entre otras tanta q le cargaron a la pobre poblacion?

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