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Los retos de EPN

Rubén Aguilar Valenzuela | 2/12/2012
@RubenAguilar

México DF. El regreso del PRI, después de doce años de gobiernos panistas, despierta miedos y también esperanzas. De eso deben ser conscientes el nuevo presidente y su equipo de trabajo.

En ese marco, que como toda realidad política es ambivalente, ya no son tiempos de visiones hegemónicas únicas como todavía ocurre en algunos estados del país, Peña Nieto se enfrenta, de entrada, a ocho grandes retos.

El primero es bajar de manera rápida los índices de violencia que existen en algunas zonas del país, producto de una estrategia equivocada desarrollada por el gobierno que ahora deja la presidencia. Está obligado, pues, el diseño de otra estrategia.

De él se desprende el segundo, que es devolver a la sociedad la sensación de paz y tranquilidad que se perdió en el anterior gobierno, producto, entre otras cosas, de una comunicación presidencial que tuvo como tema central y único hablar de la guerra que había emprendido contra el narco.

El tercero, que está ligado a los dos anteriores, es trabajar por mejorar pronto la imagen del país en el exterior deteriorada precisamente por los resultados del fracaso de la guerra emprendida por el presidente Calderón y también producto de cómo se la comunicó.

La reforma energética, en particular la petrolera, es el cuarto de los retos. De lograse caería a tierra el último de los mitos fundadores del Estado moderno mexicano, obra del presidente Lázaro Cárdenas. El actual artículo 27 de la Constitución fue en su momento fortaleza y virtud, pero desde hace muchos años ha sido lastre que impide el desarrollo y el crecimiento del país.

El quinto reto, ligado al anterior, está impulsar un mayor crecimiento de la economía, que en buena medida está ligado a que se resuelva el reto anterior. Sólo así será posible dar mayor impulso a la generación de empleo, mejorar las condiciones de vida de la población y abatir, de manera estructural, la pobreza.

Dotar de más recursos al gobierno, para que crezca su capacidad de atender a sus responsabilidades, es el sexto reto, que exige al nuevo gobierno lograr un acuerdo con las fuerzas políticas, para sacar adelante una real reforma fiscal, que evite todo tipo de excepciones y sólo establezca dos impuestos: el IVA y el ISR.

La política social, el séptimo reto, requiere elevar sus niveles de efectividad e ir a nuevos estadios de desarrollo en programas exitosos como Oportunidades y el Seguro Popular. Hay que seguir incrementando la cobertura en el bachillerato y la universidad y también elevar la calidad de la educación básica.

El octavo reto, implica un conjunto de reformas políticas, que permitan seguir profundizando la democracia y también hagan crecer el espacio de los derechos ciudadanos. Hay que retomar con fuerza, después de los efectos colaterales provocados por la “guerra” en contra del narco, la vigencia plena de los derechos humanos.

Twitter: @RubenAguilar

Publicado en Infolatam

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