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CIJ ha incurrido en "graves errores", asegura mandatario

Santos rechaza fallo

Para Santos, la Corte causó "una reducción de los derechos de jurisdicción de Colombia sobre áreas marítimas".

EFE | 19/11/2012

Bogotá.- El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció hoy que su Gobierno no acepta el fallo proferido por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por considerar que ha incurrido en "graves errores" al trazar una nueva delimitación marítima entre este país y Nicaragua.

"La Corte, al trazar la línea de delimitación marítima, cometió errores graves que debo resaltar, y que nos afectan negativamente", aseveró Santos, según un comunicado de la Presidencia difundido poco antes de su alocución por radio y televisión prevista para las 19.00 hora local.

El tribunal internacional, con sede en La Haya, incurrió en "omisiones, errores, excesos, inconsistencias, que no podemos aceptar", insistió Santos, al anunciar que Colombia "representada por su Jefe de Estado, rechaza enfáticamente ese aspecto del fallo que la Corte ha proferido en el día de hoy".

La CIJ redefinió hoy la frontera marítima en el mar Caribe entre Colombia y Nicaragua, al conceder parcialmente a cada país algunas de sus reclamaciones.

Mientras que a Colombia le otorgó siete cayos en disputa pertenecientes al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en el Caribe; a Nicaragua le otorgó más territorio marítimo en un área rica en pesca y recursos naturales.

Este tribunal "equivocadamente, en lugar de limitarse a trazar la línea en el área regulada por el tratado Esguerra-Bárcenas, resolvió extender dicha línea al norte y al sur del archipiélago", indicó Santos en alusión al acuerdo firmado entre los dos países en 1928 y que desconoce Nicaragua por considerar que entonces el país centroamericano estaba ocupado militarmente por Estados Unidos.

El presidente colombiano insistió en ese sentido que su Gobierno cree que la decisión "se salió del ámbito cobijado por el tratado".

Para Santos, la Corte extendió la línea de delimitación marítima hacia el oriente hasta llegar a 200 millas de la costa nicaragüense, lo que significa "una reducción de los derechos de jurisdicción de Colombia sobre áreas marítimas".

Agregó que la Corte contradice una doctrina histórica del derecho internacional, al establecer el límite hacia el oriente del archipiélago caribeño, por lo que "desconoció otros tratados de límites suscritos por Colombia".

Con este fallo, según Santos, a Colombia se le crea "toda una serie de complejidades entre los países del Caribe" que le obliga "a trabajar con los Estados vecinos también afectados para resolverlas".

Para el presidente el tribunal de La Haya tampoco tuvo en cuenta circunstancias relacionadas con la seguridad y el acceso equitativo a los recursos naturales.

"Inexplicablemente -después de reconocer la soberanía de Colombia sobre todo el archipiélago, y de sostener que este, como una unidad, generaba derechos de plataforma continental y zona económica exclusiva- la Corte ajustó la línea de delimitación, dejando los cayos de Serrana, Serranilla, Quitasueño y Bajo Nuevo separados del resto del archipiélago", matizó Santos.

Por último Santos anunció que su Gobierno no descarta ningún recurso o mecanismo del derecho internacional para "para defender nuestros derechos".

Poco antes, su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, había anunciado que las Fuerzas Militares defenderán la soberanía nacional "hasta el último milímetro", siempre acatando las leyes y las instrucciones del presidente Juan Manuel Santos.

Discurso del presidente Juan Manuel Santos:

 

Queridos compatriotas:

La Corte Internacional de Justicia, en un fallo emitido hace unas horas, ha decidido la demanda de Nicaragua contra Colombia.

En tres oportunidades Nicaragua trató de apropiarse del archipiélago colombiano: en 1913, cuando lo reclamó por primera vez en la historia; en 1980 cuando, en un hecho sin precedentes, declaró nulo e inválido el Tratado Esguerra-Bárcenas, y – finalmente– en el 2001, cuando presentó la demanda contra nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia.

Hoy esta Corte rechazó las pretensiones de soberanía de Nicaragua sobre nuestro archipiélago.

Es un fallo definitivo e inapelable en este tema.

La posición de Colombia ha sido una política de Estado, definida sin interrupciones por los diferentes gobiernos, sin importar su filiación política.

Desde que en 1969 se planteó nuevamente la controversia con Nicaragua, once gobiernos sucesivos hemos defendido consistentemente la posición de Colombia en este asunto.

Pocas veces se ha actuado en nuestro país en forma tan concertada y uniforme durante tantos años, y nosotros, desde cuando asumimos el Gobierno, mantuvimos el camino jurídico trazado.

Cerca de 50 sesiones de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores se han llevado a cabo sobre esta materia. Ella ha sido permanentemente informada y consultada.

En el día de hoy he escuchado sus opiniones y sabios consejos.

Es una instancia que, por supuesto, seguiremos consultando.

Además, se adelantaron centenares de reuniones con las fuerzas vivas del país y del Archipiélago, y con destacados juristas con gran experiencia y reconocimiento a nivel mundial

¿Qué es lo que pretendía Nicaragua?

Nicaragua, inicialmente, reclamó la soberanía sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, incluyendo todas sus islas y sus cayos.

Hoy la Corte le dio la razón a Colombia, no accediendo a la pretensión de Nicaragua, y ratificando la soberanía de Colombia sobre la totalidad del Archipiélago.

Pero es más: aclaró que todos los cayos del Archipiélago –repito: la totalidad de los cayos–, es decir, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla, Bajo Nuevo, Este-Sureste y Albuquerque, pertenecen a Colombia.

Nicaragua también pedía que el tratado Esguerra-Bárcenas de 1928 –a través del cual dicho país reconoció la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago– fuera declarado inválido.

Hoy la Corte ratificó que dicho tratado es válido y vigente.

Además, Nicaragua pidió que se declarara que Colombia había incumplido el tratado y solicitó que se señalara a nuestro país responsable por ello.

Esta pretensión también fue rechazada por la Corte.

Nicaragua, en el 2009, alegó la existencia de una plataforma continental extendida.

Pretendió que la Corte le reconociera 350 millas de plataforma, 150 millas más de lo que se ha otorgado normalmente a los Estados.

Además, Nicaragua pidió que se reconociera un límite marítimo al oriente de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina –que quedarían absolutamente encerradas por aguas nicaragüenses–, un límite que estaría a tan sólo unas 100 millas de la costa de Cartagena.

La Corte tampoco accedió a estas pretensiones.

Concedió a Nicaragua parcialmente 200 millas en algunas áreas al norte y al sur del Archipiélago, invocando las reglas del nuevo Derecho Internacional del Mar.

No obstante, rechazó la posición de Nicaragua de encerrar el Archipiélago de San Andrés, y de trazar una línea de delimitación marítima entre el Archipiélago y la costa Caribe colombiana.

Con esta pretensión Nicaragua buscaba cortar el vínculo entre nuestras islas y la Colombia continental, lo cual por fortuna no sucedió.

EN RESUMEN, la Corte ratificó la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y la validez y vigencia del tratado de 1928 entre Colombia y Nicaragua, que Nicaragua pretendía desconocer.

En segundo lugar, reconoció que todos los cayos del Archipiélago –TODOS– son de Colombia, tal como alegaba nuestro país, y en contra de lo que solicitaba Nicaragua.

En tercer lugar, le reconoció mar territorial a cayos como Serrana y Quitasueño.

En cuarto lugar, le reconoció al Archipiélago derechos de plataforma continental y de zona económica exclusiva.

En quinto lugar, el vínculo entre el Archipiélago y el continente colombiano se mantiene, y Nicaragua no logró que el Archipiélago quedara aislado del territorio continental de Colombia.

La Corte abordó también otro tema: la delimitación marítima entre Nicaragua y Colombia.

Como recordarán, en el año 2007 la Corte de La Haya determinó que el meridiano 82 –que por mucho tiempo los colombianos habíamos considerado como el límite marítimo entre Nicaragua y Colombia– no era en realidad un límite marítimo sino una línea de referencia, y, por lo tanto, se declaró competente para establecer la delimitación marítima entre los dos países.

La Corte, en su fallo de hoy, traza una línea que empieza al occidente del Archipiélago, entre nuestras islas y la costa de Nicaragua.

Si bien esto es positivo para Colombia, la Corte, al trazar la línea de delimitación marítima, cometió errores graves que debo resaltar, y que nos afectan negativamente.

Equivocadamente, en lugar de limitarse a trazar la línea en el área regulada por el tratado Esguerra-Bárcenas, resolvió extender dicha línea al norte y al sur del archipiélago.

No estamos de acuerdo con que la Corte se haya salido del ámbito cobijado por el tratado, que ella misma había declarado válido y vigente.

Además, la Corte extendió la línea de delimitación marítima hacia el oriente hasta llegar a 200 millas de la costa nicaragüense.

Esto significa una reducción de los derechos de jurisdicción de Colombia sobre áreas marítimas.

Adicionalmente, contradiciendo una doctrina histórica del derecho internacional, al establecer el límite hacia el oriente del Archipiélago, desconoció otros tratados de límites suscritos por Colombia.

A partir de allí se crea toda una serie de complejidades entre los países del Caribe, que nos obliga a trabajar con los Estados vecinos también afectados para resolverlas.

Tampoco se tuvieron en cuenta circunstancias a las que se ha debido dar peso, tales como consideraciones de seguridad y acceso equitativo a los recursos naturales.

Inexplicablemente –después de reconocer la soberanía de Colombia sobre todo el Archipiélago, y de sostener que éste, como una unidad, generaba derechos de plataforma continental y zona económica exclusiva– la Corte ajustó la línea de delimitación, dejando los cayos de Serrana, Serranilla, Quitasueño y Bajo Nuevo separados del resto del archipiélago.

Esto es inconsistente con lo que la propia Corte había reconocido, y no es compatible con la concepción geográfica de lo que es un archipiélago.

Todo esto realmente son omisiones, errores, excesos, inconsistencias, que no podemos aceptar.

Teniendo en cuenta lo anterior, Colombia –representada por su Jefe de Estado– rechaza enfáticamente ese aspecto del fallo que la Corte ha proferido en el día de hoy.

Por esto, no vamos a descartar ningún recurso o mecanismo que nos conceda el derecho internacional para defender nuestros derechos.

El Gobierno respeta el derecho pero considera que la Corte ha incurrido en este tema en serias equivocaciones.

A mí me eligieron, ante todo, para defender y hacer cumplir la Constitución de Colombia. Ese fue mi juramento.

Dentro de esos deberes constitucionales, está proteger y garantizar los derechos de los colombianos, y honrar los tratados que Colombia ha suscrito con otros países del Caribe.

El artículo 101 de nuestra Carta dice que 'los límites señalados en la forma prevista por esta Constitución sólo podrán modificarse en virtud de tratados aprobados por el Congreso, debidamente ratificados por el Presidente de la República'.

La Corte Constitucional ha dicho que estos tratados –es decir, los que se refieren a las fronteras y límites de Colombia– deben ser aprobados por reforma constitucional.

Como Presidente, tengo la obligación de respetar este mandato de la Constitución, lo que decidió la Asamblea Constituyente en 1991 y lo que ha dicho la Corte Constitucional.

De lo anterior se derivan claros obstáculos que hacen compleja y difícil la aplicación de algunos aspectos de la delimitación marítima trazada hoy por el fallo de la Corte de La Haya.

Es evidente que existe una contradicción de este fallo con nuestra Carta Fundamental y con varios tratados internacionales vigentes.

Como Jefe de Estado lideraré la defensa de los intereses y derechos de los colombianos, y en especial de los habitantes del Archipiélago.

Para lograrlo, necesitamos la concurrencia de todos los poderes públicos como lo prevé la Constitución.

Soy el primero en reconocer las repercusiones que tiene esta nueva delimitación marítima para el país y los colombianos y, en particular, para los sanandresanos y los pescadores de las islas.

Como colombiano, estas repercusiones me duelen profundamente.

Los sanandresanos pueden tener la seguridad de que defenderemos, con absoluta firmeza, los derechos de los isleños y de todos nuestros compatriotas.

Así se ha hecho no sólo durante estos 11 años de litigio, sino durante siglos de historia de nuestro país.

Es cierto que los derechos marítimos son distintos a los derechos de soberanía.

Hay que anotar que, al trazar el límite, la Corte advirtió que esta nueva línea de delimitación 'sólo da derechos específicos en lugar de soberanía' a Nicaragua.

Como los derechos específicos son limitados, la Corte también resaltó que esta nueva línea "no afecta los derechos de navegación" de los colombianos.

Por ejemplo, los habitantes de San Andrés tienen derecho de transitar libremente hacia Quitasueño, Serrana, Serranilla y Bajo Nuevo y viceversa, y a derivar sustento de la pesca dentro del área reconocida por la Corte.

Hoy quiero decirles a los sanandresanos que nos comprometemos a encontrar mecanismos y estrategias concretas, y con resultados –incluso negociando los tratados que sean necesarios–, para que no se desconozcan en ningún momento sus derechos.

Y vamos a trabajar con los pobladores del Archipiélago pues somos conscientes de sus realidades y actividades de pesca.

Esta misma noche dormiré en San Andrés, y mañana me reuniré con los dirigentes y representantes de la comunidad, para evaluar no sólo esta situación sino el avance de otros compromisos que el Gobierno nacional ha hecho con nuestro departamento de ultramar.

Con el Consejo de Ministros, que sesionó en San Andrés hace unos meses, establecimos todo un plan para el departamento con las autoridades del Archipiélago; vamos avanzando en él, y estamos comprometidos a sacarlo adelante.

Ahora inicia un periodo de trabajo y concertación entre los poderes públicos para analizar los efectos del fallo –en particular frente a nuestra Constitución– y obrar en consecuencia.

Como Jefe de Estado lideraré este proceso dentro de un espíritu de colaboración armónica entre los poderes.

El equipo jurídico que nos representó ante la Corte de La Haya y los equipos de trabajo de la Cancillería, durante los diferentes gobiernos, representaron con altura y con empeño los intereses de Colombia, y así debemos reconocerlo.

Compatriotas:

Pueden tener la seguridad de que obraremos respetando las normas jurídicas –como ha sido la tradición de nuestro país– pero también defendiendo con firmeza y determinación los derechos de todos los colombianos.

Comentarios

10
El Ni K

Colombia puede acatar o no, es su decision, pero que sepan que estan obligados a cumplir y de ahora en adelante tendran que enfrentar a la comunidad internacional y dejaran de auto-llamarse pais respetuoso de las leyes internacionales porque no lo son. Ellos tienen la fuerza y nosotros la razon y las leyes. La fuerza no siempre triunfa.

9
Defiendo la soberanía Colombiana

COLOMBIA NO VA A CEDER... VAMOS A RESPETAR NUESTRA SOBERANÍA GUSTELE A QUIEN LE GUSTE... NO VAMOS A PERMITIR QUE LA EXPLORACIÓN PETROLERA DESTRUYA LA ENORME RIQUEZA QUE LE PERTENECE A COLOMBIA... APOYAMOS EL DESACATO DEL FALLO DE LA CORTE INTERAMERICANA DE JUSTICIA....

8
david

Estoy de acuerdo con la CIJ .. estos señores se estaban adueñando de areas q no les corresponde .. se les da las isletas que geograficamente no les corresponde y aun quieren mas. Que alguien me explique donde se mira eso.? señor santos esta usted y su pais meramente equivocado acepte y no siga llorando !

7
Ana L. Rios

Santos: Compórtate con altura como corresponde a un Jefe de Estado y deja de estar lloriqueando porque no te dieron lo que querian, ustedes saben que nos tenían encerrados en el Caribe y utilizaban su poderío militar para atemorizar a nuestras fuerzas armadas. GRACIAS CIJ PORQUE HICIERON JUSTICIA A MI PAIS.

6
Eugenio Garcia

La posicion de Santos es inconsistente. Con unas islas a 770 Kilomentros de sus costas continentales, en contraste con los 220 Km que lo separan de nuestras costas sale con disparatadas pretensiones. A lo unico que atino es que Santos, quiere un tipo de unidad nacional, para sus convulsos 45 millones de habitantes.

5
israel

yo creo que lo que la corte hizo esta muy bien y creo que le hizo falta mas para darle a nicaragua donde se ha visto que un pais que tiene super lejos una isla y que esta cerca de nicaragua se la vaya a robar ja pero esto es culpa de los EEUU que tomaron decisiones en contra de nicaragua y les dieron esas isla a colomba. atrevidos hijos de putas.

4
Luis Barrera

El discuso del presidente Colombiano esta dirigido a motivar la confianza de los ciudadanos Colombianos hacia el Gobierno que dirige el presidente Santos, tras los resultados negativo de la sentencia de la CIJ. Lo que habria que valorar son las acciones que desarrollen en el futuro inmediato y si estas representan algun riesgo, es un discurso

3
jhan echeverri

Que lastima que un gran presidente como lo es don santos , se ponga a decir que desconoce el fallo a estas alturas ya las cosas no se pueden resolver por las armas , eso es de pueblos incivilizados, y pienso que le daria mas altura reconocer que esta vez no tienen la razon,

2
ruth callejas

Si hubiera sido a favor de ellos entonces estuvieran felices y dijeran que la sentencia es inapelable. Descarados no se dan cuenta que por poco dicen y y el puerto de Bluefields es de ellos tambien. Se acostumbraron a lo que no es de ellos tanto que se lo creen. Ladrones sinverguenzas. Y esto va para ustedes tiquillos tambien!!

1
mauricio

Al muneco de huele de Santos no le queda mas que sentarse en una silla a llorar. Las sentencias de la corte de La Haya SON INAPELABLES!!!!

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