Confidencial » Nación » Leer artículo

ANÁLISIS. Aún quedan sin responder grandes interrogantes

Condenan a Fariñas y a Osuna, pero…

Jueza aplica mano dura a la estructura que jefeaba “El Palidejo”; condena se basa en testimonios indirectos.

Octavio Enríquez | 30/9/2012
@cabistan

Un año y dos meses después del asesinato de Facundo Cabral, el promotor de artistas que lo llevaba en una camioneta cuando los sicarios abrieron fuego en Guatemala, fue encontrado culpable por los delitos de narcotráfico, crimen organizado y lavado de dinero.

Su hora llegó en la madrugada del jueves cuando la jueza Adela Cardoza leyó el fallo en que también condenó a otros veintiún miembros de una organización  señalada de trabajar al servicio de Alejandro Jiménez, alias El Palidejo.

Fariñas vive el fin de su propia telenovela que inició cuando la leyenda dice que hizo fortuna como afinador de pianos en Guatemala,  y ocupó posiciones importantes en el club nocturno Elite que las autoridades dicen es suyo valiéndose de terceras personas; un consorcio centroamericano adonde asistía la clase política y empresarial a buscar diversión.

La telenovela implica también el fin de sus amistades con jefes policiales y las diferencias con Jiménez por la pérdida de un cargamento de droga, o la negativa de la venta de la sede de Costa Rica del club Elite, lo que habría motivado que el costarricense contratara a los sicarios  con el objetivo de matarlo para mala suerte de Cabral.

La madrugada de este  jueves, Henry Fariñas escuchó que seguirá tras las rejas. Estaba en primera fila, recién afeitado y vestido de blanco, cuando la jueza tomó la palabra en este proceso iniciado desde el 22 de agosto.

Minutos antes, en su derecho a la última palabra, Fariñas recordó que él tuvo amigos en la Policía Nacional, a quienes frecuentaba, pero ahora con este caso dice que “casi tuvieron que desenterrar a mi abuelita” para culparlo.

“Solo les faltó desenterrar a mi abuelita y no hallaron nada. Tuvieron que montar el caso de otro señor, Isladier (Reyes, otro de los acusados), al que le agarraron droga y decir que era de Henry Fariñas", dijo el empresario.

Una operación a tres niveles

Luego de oír a 78 testigos, la mayoría policías, y leer más de 100 pruebas documentales, Cardoza explicó que la organización criminal de Jiménez funcionaba a tres niveles: Un grupo trasegaba estupefacientes, otro se hacía cargo del lavado de dinero, y otro proveía cédulas de identidad nacionales.

Esas cédulas eran para darle una nueva identidad a los narcos. La otra función del ex magistrado Osuna era el traslado del dinero sucio a Costa Rica, un acto en el que implicó a su conductor que también declararon culpable.

La judicial repitió que Fariñas usaba correos humanos para traer la droga desde el vecino país del sur.

Según Carlos Chavarría, abogado de Fariñas, a su cliente nunca se le halló droga y por eso el Estado optó por acumular otras causas, en las que encontró cocaína  y dijo que le pertenecían a cargamentos del acusado.

“Esta sentencia va ser usada como prueba en otros juicios que se le llevan en Guatemala,  o Costa Rica, son pruebas en juicios como los de Jiménez”, explicó un oficial antidroga consultado por Confidencial.

Si es así, los fiscales de otros países podrán leer que el grupo de Fariñas entregaba la droga a Los Charros, quienes la llevaban hasta el norte del continente.

Estos “charros” eran el enlace local del cartel de la Familia Michoacana .Fue, bajo recomendación entonces de El Palidejo y de su lugarteniente Francisco García alias El Fresa, que Fariñas empezó a trabajar con los mexicanos.

Según la jueza, agentes de la DEA vieron a Jiménez y Fariñas reunidos en el centro nocturno Élite. Eran narcos arreglando un negocio.

“Desde la óptica de Nicaragua Fariñas sí es gran narco, alcanzó un nivel en el país, hizo su trabajo, tuvo contactos, lo comenzó a invertir, no fue un vulgar que andaba haciendo viajes de aquí para allá, comenzó a  usar fachadas”, sostuvo el agente antidrogas.

La fachada eran 15 empresas entre ellas el club nocturno Élite y que  eran utilizadas para el lavado de dinero. Según el Estado, la organización lavó al menos 434 millones de córdobas entre 2005-12.

La fábrica de identidades

El hilo de “Los Charros” condujo, por otro lado, al exmagistrado electoral Osuna,  un personaje que  proveía de cédulas a los narcos extranjeros, pero que también trasladaba fuertes sumas de dinero hasta Costa Rica.

Según Cardoza, Osuna buscaba leyendo los diarios historias de borrachos, fallecidos o gente con problemas mentales  para robarles luego la identidad, en complicidad con su abogado Jorge Luis Acevedo.

“Hay probanza que en su calidad de asesor (Acevedo) estaba implicado en proveer de identidades a narcotraficantes. Acevedo contactaba a distintas personas como María Isabel Rayo Orellana (gestora y acusada en este caso). El acusado buscaba dentro de la base de datos el nombre de personas fallecidas”,  precisó la judicial.

Entre los personajes que ceduló como nicaragüenses está el propio Jiménez que se identificaba como José Fernando Díaz Treminio.

La caja de pandora en la oficina del magistrado llevó a los oficiales a encontrar documentos a colombianos, dominicanos y hasta un miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), a quien la jueza se refirió sin identificarlo.

“La tramitación de estas cédulas son relevantes,  así mismo la tramitación de la cédula de una dominicana y de un miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Farc de Colombia”, reiteró Cardoza.

De la oficina del magistrado salió también otra cédula, la del colombiano que dirigió una emboscada en una aldea del caribe, Walpasiksa (Piedra Negra) durante 2009, en la que fallecieron oficiales cuando se intentó recuperar un cargamento de cocaína.

Comentarios

1
Leonel

Resulta extraño que se haya demostrado que Fariñas haya lavado más de C$434 millones en 7 años haciendo uso de la plataforma del Sistema Financiero Nacional y no haya comparecido al juicio, el Superintendente ni ningún directivo de dichos Bancos en calidad de ofendidos ni como testigos, además no se identificó a ningún ejecutivo de Banco como colaborador necesario en el lavado de semejante cantidad de dinero, cabría entonces preguntarse: Es posible que haya existido Lavandería sin Lavador en estas operaciones? Dónde está la ejecución de las políticas de prevención del Lavado de Dinero que emanan de las resoluciones de la Superintendencia de Bancos? Quién vigila la aplicación y ejecución de dichas políticas en el Sistema Financiero Nacional? Seguro que la Superintendencia no es, porque a decir del Superintendente, esta entidad no investiga, entonces quién investiga?

Más en: Nación

Otros artículos del mismo autor