Confidencial » Nación » Leer artículo

Los mejores reportajes de Confidencial en el 2012

Escape del 'infierno' en Guatemala

La promesa de una mejor vida atrae a las víctimas que, bajo engaño, caen en una nueva forma de esclavitud.

Cinthia Membreño | 23/9/2012
@LaMembrete

El día que Lucía salió de la casa en la que había vivido por años, caminó durante largo rato por las calles de un país que no conocía. Era de noche, su cuerpo entero le temblaba y su corazón latía violentamente de susto, de alegría y de vergüenza. Ella caminaba desnuda.

La incertidumbre reinaba en su cabeza, pero había una sola cosa de la que esta mujer estaba completamente segura. Debía caminar rápido, correr si era necesario, desaparecer lo antes posible y buscar –por todos los medios– una manera de regresar a su país de origen: Nicaragua.

Si este escape fuese la escena de una película, estaríamos justo en el punto cúspide de la trama. Sentiríamos alivio porque nuestra protagonista logró salir del prostíbulo en el que había estado atrapada por años, un lugar en donde la obligaban a tener sexo con desconocidos, a cubrir su cuerpo sólo con un brassier y una tanga –su respectivo traje para el “show nocturno”– y a no recibir un céntimo por un “trabajo” que ella no había aceptado tener.

Pero mientras Lucía caminaba a pasos agigantados por aquella calle oscura de la ciudad de Guatemala, sintiéndose medianamente libre, no sabía si en realidad lograría regresar a su ciudad natal o si ese sería el fin de un terrible episodio de su vida. Tampoco tenía tiempo de meditar si, a su regreso, podría deshacerse de sus fantasmas y si recuperaría la libertad que había ansiado por tanto tiempo y por la que le rogó todos los días, desesperadamente, a su dios.

Hoy día, estando fuera de aquel país del Norte, la protagonista de nuestra historia ha accedido a hablar por primera vez con un medio de comunicación. Su trauma es tal que sólo recuerda haber sido trasladada un día cualquiera de 2007, pero su mente no tiene récord de la fecha de su retorno. Lo que sí recuerda, una y otra vez, es la razón por la que aceptó irse: necesitaba dinero para comprar las medicinas de su madre, quien –en aquel entonces– padecía de cáncer.

El típico engaño

Cuando todavía no había sido engañada por sus tratantes, Lucía solía viajar hasta el puesto fronterizo de El Guasaule, en el departamento de Chinandega, al Oeste de Nicaragua, para vender ropa a nacionales y extranjeros que entraban y salían de suelo nicaragüense. En una ocasión, una pareja que frecuentaba la zona se le acercó para preguntarle sobre su mercadería. De plática en plática, se ganaron su confianza.

Aquel hombre y aquella mujer portaban lentes de sol y viajaban en una camioneta. En medio de sus conversaciones, uno de ellos le hizo un cuestionario simple. Averiguaron que, en algunas ocasiones, su futura víctima recogía sólo 200 córdobas por día y en otras, absolutamente nada. También quisieron saber si le gustaría trabajar en otro país y ella, esperanzada, dijo que sí. Sabiendo esto, le ofrecieron la oportunidad de vivir en Guatemala. Ella no supo qué contestar y, ante su inseguridad, la pareja optó por aparentar tranquilidad.

-Vamos a estar viniendo por si quiere irse a trabajar con nosotros- le dijo el hombre.

-Pero, ¿en qué clase de trabajo? –le cuestionó.

-Nosotros tenemos un negocio, también vendemos ropa. Aquí la andamos, incluso.  

La pareja jamás enseñó dichas prendas, pero sí hubo un detalle –mencionado en posteriores ocasiones– que tentó demasiado a la vendedora: le ofrecían 500 dólares mensuales por su trabajo. También le dijeron que, allá en Guatemala, se ganaba bien y que la vida era fácil.

Mentían.

Millones de víctimas, millones de dólares

La historia de Lucía no es parte de estadística alguna. Ella nunca pudo poner una denuncia formal porque –hasta la fecha– no sabe el nombre de los que la engañaron, ni cómo lucen en realidad, ni siquiera recuerda el camino que la condujo hacia Guatemala. El día que emprendió su viaje, la pareja quiso calmar la sed de su víctima con una amarga bebida cuyo efecto la adormeció durante todo el trayecto. Para ella, la travesía se dio en un abrir y cerrar de ojos.

Este mismo patrón podría repetirse para la mayoría de las víctimas que forman parte del sub registro que, hasta ahora, no han logrado descifrar los gobiernos y organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema. Al menos en Nicaragua, éste no puede ser precisado. Lo que sí se sabe es que la trata de personas es un negocio tan lucrativo que cuando en nuestro país apenas iniciaban las investigaciones al respecto, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) informaba que el valor de ese “mercado” era de unos 32 mil millones de dólares.  Eso apenas en 2005.

Siete años después, el Departamento de Estado del gobierno de EE.UU reveló que este “negocio” afecta a unos 27 millones de individuos a nivel mundial. Para hablar de cifras regionales, es conveniente consultar el estudio “Violencia y trata de personas en Centroamérica: oportunidades de intervención regional”, publicado este año por Save the Children y el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP). En él se afirma que, en un lapso de siete años, se han registrado 1,040 casos de trata de personas en el istmo. 

Elvira Cuadra –una de las coordinadoras del estudio- explicó que para analizar estos datos es necesario saber que puede haber varias víctimas por un sólo caso reportado. El informe detalla que en Nicaragua se registraron 128 víctimas relacionadas a la trata de personas sólo entre 2004 y 2011.

Comentarios

1
Sugerencia

Una pequeña recomendación, sé que errar es de humanos, las sigla correcta es Ieepp

Más en: Crónicas y Reportajes

Más en: Nación

Otros artículos del mismo autor