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Fiscalía y Procuraduría piden culpabilidad para todos los procesados

Fariñas se acerca más a su condena

Más de 400 millones de córdobas y diez millones de "lavandería" para red centroamericana.

Octavio Enríquez | 20/9/2012
@cabistan

El Estado de Nicaragua pidió este jueves un fallo de culpabilidad para el empresario de clubes nocturnos, Henry Fariñas, y veintisiete miembros de su red señalados de trasegar con drogas en la región centroamericana durante una audiencia que duró 11 horas y se cerró faltando unos minutos para las diez de la noche.

Fariñas, el afinador de pianos que salió a la luz cuando mataron en Guatemala durante 2011 al cantautor argentino Facundo Cabral, se encuentra más cerca del fallo desde su captura a finales de marzo, un proceso en el que ha denunciado torturas policiales y una estructura paralela que busca dañarlo en referencia a sus antiguos amigos uniformados, lazos que le permitieron establecer una relación amistosa con el subdirector Carlos Palacios, retirado con el escándalo en boga.

El fiscal Giscard Moraga primero y luego el procurador Francisco Mairena, en sus alegatos finales, describieron la red de traficantes como una organización al mando de Alejandro Jiménez, El Palidejo, quien, tras una diferencia por un lío de drogas, mandó a asesinar a Fariñas en el atentado en que pereció, por un error de los sicarios o quizás por la suerte del nicaragüense, Cabral.

La Policía le venía dando seguimiento desde 2008. Mairena dijo que la organización lavó en siete años, desde 2005, más de 434 millones de córdobas y otros diez millones de dólares más, pero son 165 millones córdobas y más de cuatro de dólares que presumen salieron fuera del país, es decir tienen un destino desconocido. Este volumen de dinero incluye los ingresos y egresos del club Elite, de Managua, del que Fariñas es señalado como propietario.

Según los acusadores, Fariñas tenía su propia célula que traía la droga desde Costa Rica a Managua usando a muleros. Por encima de él, solo estaba Jiménez y un colombiano conocido como El Fresa. Ellos fueron los que lo recomendaron para que trabajara con el cartel de la Familia Michoacana que en el país operaba a través de una célula conocida como Los Charros, encargados de trasladar la droga hasta el norte del continente.

En esa cédula, aparece el nombre del magistrado electoral Julio César Osuna, quien se encargaba de conseguir la identidad nicaragüenses para los extranjeros, un negocio cuya podredumbre ha quedado al descubierto con las testimoniales, entre las que se cuenta la de su propia asistente que ha descrito como se le mejoró su condición de vida desde que se involucró con extranjeros.

Osuna y Fariñas se sentaron a la par en esta audiencia, en la que el abogado defensor del empresario de clubes nocturnos y de dos de sus hermanos, procesados en este juicio, Carlos Chavarría, descalificó uno a uno durante más de una hora los señalamientos después de calificar la acusación promovida como más sucia que el lago Xolotlán.

Chavarría rechazó cada uno de los señalamientos, empezando por decir que su cliente no tenía ninguna relación con el Élite como se le ha imputado, ni siquiera vivía en el país, sino en Guatemala.

“Es producto de la especulación ese señalamiento”, dijo igual que los seguimientos de oficiales de inteligencia que sostuvo no han presentado fotos de su cliente, no han señalado hora de reuniones de ese grupo y tampoco, y ni siquiera, hizo el énfasis, una bitácora para decir en qué momento se dio la investigación oficial.

El proceso entró ayer a la etapa más sagrada según Adela Cardoza y se cerrará con el fallo la próxima semana, después que el viernes y sábado se sean llevados, respectivamente, el gestor que fabricó las sociedades a través de la que se lavó el dinero y el ex asesor legal del magistrado electoral que vendía identidades a los narcos.

Cardoza explicó al cierre del día que el lunes continuará el alegato del resto de abogados defensores, unas palabras que escuchó el subdirector de la Policía, Ramón Avellán, que llegó en una visita sorpresa.

La presencia policial se ha prodigado en este proceso tanto dentro  y fuera del recinto judicial. Diez de estos oficiales con capuchas y armados hasta los dientes se ubicaron como escudo de los procesados en cada esquina del salón. Afuera hay muchos  más fundidos con el personal de seguridad de los juzgados.

Fariñas enfrentó con serenidad la denuncia de sus delitos,  entre ellos el supuesto  asesinato de un mulero que no cumplió con una  entrega. Su abogado, Carlos Chavarría, quien ha pedido a la jueza que no se deje sorprender y ha llamado la atención sobre las imprecisiones de los oficiales testigos, para rebajar la credibilidad de los mismos, en detalles como que las tarjetas de crédito que portaba su cliente, 18 según las autoridades que se redujeron a cinco y otras para acumular puntos en viajes o en tiendas.

“Sostengo que son inocentes (Henry, Pedro, Karla Fariñas y Hugo Jáenz), no se logró desvirtuar. Los hechos fácticos surgen de la conjetura, especulación, cómo se demostró, el mismo fiscal nos ha dado la razón”, dijo Chavarría.

Luego sostuvo: “Si Facundo Cabral no hubiera muerto, no hubiéramos estado aquí. Henry fariñas entraba y salía del país después del atentado, si sabían a qué actividad ilícita se dedicaba ¿por qué esperaron tanto tiempo en detenerlo? ”.

La fábrica de  identidades inventadas

Los acusadores reiteraron su posición sobre la emisión de la cédula a Alejandro Jiménez, El Palidejo. Ahí se ha descrito nuevamente toda la red de personas que trabajaban con el ex magistrado electoral para fabricar cédulas para extranjeros de la organización, en la que  él también contribuía llevando dinero a Costa Rica, valiéndose de su condición de funcionario.

Osuna era beneficiado directamente de un mexicano de nombre José Reyes, a quien acompañaba a dejar el dinero al vecino país del sur.

“Depositados en México recibió más de 800 mil dólares, es dinero proveniente del narcotráfico, es una prueba contundente. No es su salario”, reiteró el procurador Francisco Mairena.

La esposa de Reyes era socia además de la compañía yihad donde tenía como contraparte al ex magistrado. Osuna era socio de Acan, en la que se relacionó también con otros narcos mexicanos, miembros de la organización a la que le imputan los delitos de narcotráfico, crimen organizado y lavado de dinero.

Comentarios

1
Que carita

Sera que se esta arrepintiendo despues de querer hacer dinero facil??
Los atajos no existen. La riqueza se genera solo con trabajo duro, ahorro
y disciplina.
Un afinador de pianos en una Range Rover de U.S$ 120,000

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