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Medios y Sociedad

La ley de telecomunicaciones: debilidades y fortalezas

Guillermo Rothschuh Villanueva | 28/2/2010

Los noventa del siglo pasado significó el crecimiento acelerado del la frecuencia modulada y la distribución indiscriminada de las frecuencias de televisión abierta. Sin una visión clara del significado y trascendencia de los medios de comunicación para el desarrollo del país, las licencias de radio para operar esta banda y las frecuencias televisivas fueron entregadas sin otro criterio que favorecer a los solicitantes. Una de las virtudes de la Ley 200 que rige la materia es su condición eminentemente técnica. Ninguno de sus artículos se refiere a los contenidos vertidos por los medios.

El hecho que no haga relación a los contenidos ni a la programación, viene a ser una de las grandes fortalezas de la ley. Si tuviese algo referido a lo que debe transmitirse en la radio y la televisión sería abrir una especie de barril sin fondo. El deseo de intervenir, siempre latente de parte del poder público, se vería estimulado. Esto no exime a los dueños de las emisoras de tomar en cuenta alguna ponderación sobre el beneficio social de la actividad radiofónica. Tal vez esta sea una de las mayores debilidades de la actual Ley de Telecomunicaciones y Servicios Postales.

La nueva legislación que apruebe la Asamblea Nacional, “debe integrar criterios de tipo social para la concesión de frecuencias”, como señala Ricardo Iglesias en su estudio sobre Marcos regulatorios de la radiodifusión en Centroamerica.    

Otra fortaleza consiste en que las licencias son otorgadas sin ser sometidas a ningún proceso de licitación. Con esta determinación la ley ofrece la oportunidad para que los nicaragüenses, sin excepción, puedan operar una estación de radio y televisión. Una enorme ventaja en relación a otros países donde los procesos de licitación se han convertido en freno para la operatividad de emisoras de orden comunitario. El Artículo 62 determina que en el otorgamiento de las licencias y permisos “deberá responder al principio de igualdad de trato”. La disposición ha posibilitado que más de un centenar de nicaragüenses sean propietarios de pequeñas estaciones de radio. 

El modelo prevaleciente en Nicaragua, sustentado en el actual marco regulatorio, propicia el desarrollo de la radiodifusión de tipo comercial. La Ley 200 aunque no establece ninguna clasificación relacionada con los servicios que prestan la radioemisoras, da pauta para el afianzamiento del modelo comercial al no imponer ningún tipo de contraprestación social, económica o educativa a los usufructuarios de las frecuencias radioeléctricas.

Una de las mayores debilidades proviene de las discrecionalidades que goza el organismo regulador. Jamás se ha interesado por ordenar el funcionamiento de las emisoras bajo otros parámetros, con la intención que respondan y contribuyan al desarrollo sociopolítico y cultural de la nación, como lo prescribe la constitución política del país. El estatuto jurídico tampoco ha servido para evitar intromisiones de carácter político para favorecer o castigar a los operadores de radio y televisión. 

La actuación de Telcor ha estado signada por la permisividad que ha tenido en el traspaso y venta de licencias de radio entregadas a título personal. El artículo 67 de la Ley de Telecomunicaciones es tajante, las licencias adquiridas bajo esta modalidad son intransferibles. A lo largo de todos estos años personas que recibieron licencias bajo esta forma, las han vendido al mejor postor. La ceguera del ente regulador en estos casos ha sido absoluta.

La facilidad con que se desprenden de sus licencias y la forma en que luego aparecen como propietarios de otras emisoras debería llamar la atención de Telcor. El argumento en el que se escuda el ente regulador para continuar propiciando esta política de dejar hacer y dejar pasar, ha sido sostener que mientras el nombre los titulares beneficiados inicialmente no cambie en sus registros, ellos no pueden intervenir. Esto ha propiciado que personas o sociedades anónimas hayan comenzado a engordar el listado de emisoras bajo su propiedad.

El principio constitucional de evitar el monopolio es pasado por alto. Los compradores o adquirentes de las frecuencias entregadas a título personal, son dueños de varias estaciones de radio y canales de televisión. Con la actitud asumida por Telcor viene a refrendar que en Nicaragua el problema de fondo no es la existencia de leyes, si no el incumplimiento reiterativo de las normas jurídicas de parte de los organismos encargados de hacerlas cumplir. 

Los traspasos de propiedad sin atenerse a lo establecido en la constitución y en demás leyes está permitiendo el acaparamiento progresivo, molecular y silencioso de los medios audiovisuales. Por primera vez en la historia de los medios de comunicación en Nicaragua han aparecido prestanombres con efectos perniciosos para la salud política del país. La libertad de expresión es impensable hoy en día sin la existencia de los aparatos que posibilitan la comunicación entre las personas.

Todo esto propicia para que en Nicaragua ocurra concentración de medios y de las actividades infocomunicacionales, como apuntan los argentinos Martín Becerra y Guillermo Mastrini, en su ensayo Un escenario para pocos. En el país existe concentración de la propiedad, que a la postre implica la centralización de capitales de una actividad económica en pocas manos, así como la concentración de las audiencias o mercado, que supone “que la mayor parte de los usuarios finales de un medio de comunicación confluyen en una misma opción de consumo”. Ejemplo típico de esta situación es Claro. ¿Quién lo duda?

Comentarios

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arthur

Gracias a dios que no hay licitaciones porque hubiera mas monopolio del que hay, las frecuencia las obtendrian solo el que tiene poder politico o economico.

Aunque no hay mucha diferencia ahora el que tiene poder economico y politico obtiene una Emisora o Canal o simplemente por orden de algun partido o quien este en la precidencia como es el caso de algunas radios que an salido sin ninguna licencia solo como se dice de boca es un desorden en lo que es comunicasion, tengo informacion que primero es un proyecto y despues un estudio.
Pero aqui es el pais de las maravillas.

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