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Daniel Mordzinski ha fotografiado a los grandes literatos iberoamericanos

El hombre que retrata escritores

El fotógrafo argentino visita Nicaragua para hacer un homenaje a Sergio Ramírez.

Cinthia Membreño | 14/8/2012
@LaMembrete

El teléfono repicó una, dos, tres veces. Tras el tenso momento de espera, lo único que escuchó Daniel Mordzinski -en ese entonces un fotógrafo amateur de 19 años– fue una voz grabada en la contestadora. Colgó, pero luego se detuvo a reflexionar en lo solo que se sentía en París, aquella ciudad del viejo mundo a la que recientemente había llegado y en donde vivía sin visa, sin papeles, sin nada. Se animó, llamó de nuevo y nadie contestó, pero en esa segunda ocasión el joven respiró profundo y dejó un mensaje:

“Hola Julio, me llamo Daniel. Disculpa que te deje este mensaje. No soy nadie, nunca hice nada, pero mañana inauguro la primera exposición de mi vida y sería el pibe más feliz del mundo si pudieras acompañarme. Te dejo la dirección...”

Listo. Ahora sólo quedaba esperar a que el mismísimo Julio Cortázar –el intelectual argentino  nacionalizado francés- escuchara el mensaje, se le enterneciera el corazón y decidiera llegar a la exposición de Daniel. No está demás pensar que las probabilidades de que esto ocurriese fuesen minúsculas pero, contra todas las predicciones, Cortázar asistió al evento. Ese día, ambos se hicieron amigos y esa exposición fue el inicio de una larga carrera con la que aquel joven logró convertirse en lo que es hoy: “Mordzinski: el fotógrafo de los escritores”.

Durante tres décadas, las fotografías de este argentino han trazado un recorrido geográfico entre ambas orillas del Océano Atlántico. A pesar de sus incontables viajes, Mordzinski confiesa que esta es su primera vez en Nicaragua, un país al que él mismo llama “el sueño de mi generación”. En gran parte, esta visita se debe a una razón personal. Su amigo, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, está de fiesta. En Agosto, el literato cumple 70 años de vida y 50 de creación artística. Por ello, sus más cercanos amigos le han organizado una jornada de actividades culturales en su nombre.

Gracias al apoyo de la Alianza Francesa, la Embajada de Francia y Juanita Bermúdez, propietaria de Galería Códice, Mordzinski pudo viajar hasta Nicaragua y junto a ellos montó una exposición que rinde homenaje a Ramírez. Durante la inauguración de la misma, que se realizó el pasado jueves 9 de Agosto, el escritor masatepino hizo una descripción un tanto humorística sobre su experiencia al ser capturado por la cámara del argentino. El novelista llamó a su fotógrafo “el dueño del instante”. No se equivoca.

“Cuando Daniel me lleva apurado a tomar una foto, no sé a dónde iremos a dar (…) Hay que dejarlo hacer, dejarse hacer, sino el milagro no ocurre, como la vez aquella en el parque de Luxemburgo (París, Francia) cuando escuchó el rumor del motor de la máquina barredora de las hojas de otoño, que las aventaba en torbellino hacia los lados, y corrió en busca de una silla de fierro, me hizo sentarme y justo en el momento en el que las hojas volaban sobre mí, tomó la foto”, recitó Ramírez ese día.

Esa ha sido una de las tantas veces en las que Mordzinski lo ha retratado. En el recorrido visual que éste traza con su exhibición, se observa a Ramírez en distintos momentos de su vida, sea en Francia, México, Colombia o Puerto Rico. Cada cuadro se intercala, además, con muchos otros rostros de sus amigos, entre ellos el peruano Mario Vargas Llosa, la poetisa Claribel Alegría, el intelectual Julio Cortázar, la novelista Gioconda Belli o el escritor mexicano Carlos Fuentes. La obra de Mordzinski es, casi sin quererlo, una especie de atlas de la vida de Ramírez.

Al ser cuestionado sobre el escritor, Mordzinski asegura que ha sido testigo del Ramírez que no aparece en las entrevistas. “He visto cómo defiende a los desposeídos, cómo juega con sus nietos y lo he visto guardar silencio mientras piensa en un nuevo relato”, comparte. Para él, la clave de la verdadera personalidad de este nicaragüense no es solamente ser un enorme escritor, solidario, original y auténtico, sino su manera de ser persona, su compromiso radical con los individuos, su fe en el género humano.

Ambos artistas -uno de las palabras y otro de las imágenes- se conocieron en 1995, en el mismo París que recibió a este argentino cuando apenas tenía 19 años. Gracias al poeta salvadoreño Roberto Armijo, el escenario de ese primer encuentro fueron los majestuosos jardines del Palacio de Luxemburgo. Ese día, Ramírez iba acompañado de “Tulita”, su esposa. Y Mordzinski, probablemente de su cámara.

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Daniel Mordzinski inaugurará otra exposición – titulada “Los rostos de la literatura” – la cual se presentará hoy, a las 7:00 pm, en la Alianza Francesa de Managua.

Más en: Sergio Ramírez, su vida y obra.

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