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Joaquín Estefanía, del consejo rector de FNPI, sobre Sergio Ramírez

“Escritor y hombre comprometido”

“Pertenecer a un país pequeño ha restringido su papel en las letras latinoamericanas, pero está en el mismo grupo que Gabo”, dice.

Octavio Enríquez | 10/8/2012
@cabistan

El periodista español Joaquín Estefanía, de 61 años y miembro del consejo rector de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), si aprecia algo de Sergio Ramírez es la búsqueda de detalles en su trabajo de escritor.

Pero escritor y político son dos caras de la moneda que Estefanía tiene presente desde que ambos se conocieron en los años de la revolución sandinista, que tantas emociones provocó en el mundo y en España.

“Por motivos generacionales y por mi posición respecto a la revolución sandinista, Adiós muchachos, forma parte de mi educación sentimental. Por contenidos literarios, yo destacaría Un baile de máscaras”, dice Estefanía, quien además es el director de la Escuela del diario Español El País.

Estefanía cree que  pertenecer a un país pequeño ha restringido el papel de Ramírez en las letras latinoamericanas, aunque “está en el mismo grupo de Gabo, Carlos Fuentes y Tomás Eloy Martínez”, dice en una entrevista por correo electrónico con Confidencial.

¿Cómo conoció a Sergio Ramírez y qué impresión le dio?

En un viaje que hizo a Madrid a principio de los años noventa. Yo era entonces director de El País. Todavía era difícil para mí separar al personaje político del autor literario. Es más, en aquella reunión –en la que estaba Alfonso Guerra, dirigente del socialismo español- se habló más de política que de literatura. Yo había conocido a Daniel Ortega en una recepción de la embajada nicaragüense en España y me sentí más identificado, genéricamente, con las posiciones ideológicas que expresaba Sergio que con las de Daniel.

Luego he coincidido muchas más veces con Sergio: cuando le dieron el premio Alfaguara de novela y, sobre todo, cuando coincidimos en el comité asesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. He tenido la suerte de ser testigo de muchas conversaciones entre Gabriel García Márquez y Sergio Ramírez (y Tomás Eloy Martínez, y Alma Guillermoprieto,…).

¿Cómo describiría usted al personaje detrás del escritor?

Como un hombre consecuente con sus ideas, capaz de llegar a acuerdos para evitar las confrontaciones dialécticas. Una persona progresista, siempre al lado de los que representan ese progreso, un amigo de sus amigos. Pertenecer a un país pequeño ha restringido su papel en las letras latinoamericanas, pero está en el mismo grupo que Gabo, Carlos Fuentes, Tomás Eloy, Carlos Monsiváis,…a los que yo considero mis maestros y, en muchos casos, mis amigos.

¿Cuál es el libro que más le entusiasmó del nicaragüense y por qué?

Por motivos generacionales y por mi posición respecto a la revolución sandinista, Adiós muchachos. Forma parte de mi educación sentimental. Por contenidos literarios, yo destacaría Un baile de máscaras y, sobre todo, sus Cuentos Completos. Por motivos profesionales, sus artículos habituales en el diario El País.

¿Qué rasgos de la personalidad del escritor están presentes en su obra?

Su minuciosidad en el trabajo. No es un escritor sólo de grandes trazos, sino de detalles. Y desde luego, el compromiso con su pensamiento profundo, que me identifica mucho con él.

¿Cómo se ve a Sergio Ramírez en España, como narrador o sigue pesando su participación política en el Gobierno sandinista después de la revolución?

Yo no diría nunca que esa participación política “le pesa” a Sergio. Todo lo contrario: lo engrandece. Fue un período y una experiencia que marcaron a mucha gente también fuera de Nicaragua. En España, Sergio es aún un novelista minoritario que aúna en su persona las dos almas: la del escritor y la de hombre comprometido. Recuerde, como he dicho antes, que escribe habitualmente en El País y ello contribuye a que los lectores en castellano conozcan su visión sobre América Latina y sobre lo que está ocurriendo en Nicaragua. En España, Sergio Ramírez tiene muchos amigos.

¿Qué simboliza en esa revolución (la nicaragüense) y qué simboliza ahora en la lengua española?

No puedo ser muy rotundo en esta respuesta puesto que no conozco a fondo la situación actual en Nicaragua. Para mí, Sergio Ramírez representó en ella la sensibilidad socialdemócrata, en sentido amplio. En la lengua española, afortunadamente la obra de Sergio está inacabada y habrá tiempo de que otros hagan un balance definitivo cuando pase el tiempo. Lo único que le puedo desear yo es que siga escribiendo, de ficción y de no ficción.

También destacaría su papel principal en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, para formar periodistas rigurosos y comprometidos con nuestro tiempo.

Más en: Sergio Ramírez, su vida y obra.

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