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Café humeante

El provocador de Cartagena

Octavio Enríquez | 31/7/2012
@cabistan

Miguel Ángel Bastenier acaba de ganar el Premio Maria Moors Cabot, un galardón que desde hacía años tenía merecido. Lo sabemos todos los que pasamos por las aulas de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, donde es el maestro.

Recibir este premio ha sido una alegría inmensa porque yo no sabía que era un hombre de premios. Jamás me había presentado a ninguno y si esta vez ha sido diferente se debe al tesón, el afecto y la integridad profesional de María Teresa Ronderos. Me descubro a mi mismo como otra persona, la que disfruta y agradece al Premio María Moors Cabot esta distinción que no se si es merecida, pero que me ha producido un gran placer", dijo  apenas recibió la noticia.

Tantos recuerdos. Siempre lo veo fumando en aquel cuarto oscuro donde desde un retroproyector se mostraban los trabajos de sus alumnos, clavados a sus asientos, incómodos ante sus observaciones. Además de agudo, es provocador, siempre lo ha sido. Recuerdo que me dijo que si Rubén Darío era tan universal era por francés, más que por nicaragüense. Caí en la trampa, pero, luego del episodio de furia, descubrí que, tras su declaración de guerra, amaba el debate, sano ejercicio para aprender que practicaba desde sus cátedras en El País, donde sirvió como subdirector y donde aún es profesor destacado de su escuela.

De buen gusto para las lecturas, siempre dijo que prefería los clásicos antes que los escritores de moda. Tiene razón, la brújula indica hacia un sitio dónde nadie puede equivocarse. A estas alturas, son decenas los periodistas los que intentan imitar a Bastenier y tienen razón. Es un gran periodista. Aún recuerdo a Waldir Ochoa, a Camelia, Rocío, Héctor, Soraya, Susana, a Jaime Cordero, a Kaury Ramos, Fabio, a todos los que nos juntamos para compartir en esa Cartagena de fiesta, de bailes y encuentros, llena de colores.

Me acuerdo de sus consejos: limpiar excrecencias en el texto, ir al grano, decía, periodista bueno es el que escribe rápido y bien; ¡por favor esto no es literatura, hay gente que le queda bien, pero otros hacen el ridículo!

Descripción

Las buenas pláticas, las que se cocinan en casa, siempre van acompañadas con una taza de ese invento maravilloso para el paladar. En esta columna alcanza de todo: vida cotidiana »

Acerca del Autor

Periodista. Soñador empedernido. Amante de las investigaciones. Premio Ortega y Gasset 2011. Y papá 24 horas.

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