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Evitar el doble estándar

Edmundo Jarquín | 2/7/2012
@mundoj1

No se puede ser golpista en Nicaragua y antigolpista en otros países, como tampoco se debería ser antigolpista en Nicaragua y golpista en otros países.

Afirmo lo primero, porque el ilegal gobierno de Ortega y su bancada parlamentaria se han apresurado a sacar una declaración de la Asamblea Nacional condenando el “golpe de Estado” en Paraguay, mientras aquí, haciendo fraude en las elecciones, autorizando candidaturas en abierta violación a la Constitución, manteniendo autoridades judiciales y electorales fuera de los plazos, etc, han perpetrado un verdadero golpe de Estado desde el Estado. Modalidad nueva, si se quiere, pero no menos efectiva de Golpes de Estado: gobiernos que, como en Venezuela también, llegan al poder mediante elecciones democráticas y una vez instalados se dedican a desmontar sistemáticamente la institucionalidad democrática.

Ese doble estándar del Orteguismo es de sobra conocido. Hace pocos días el propio Ortega tachó de injerencista la decisión del gobierno de los Estados Unidos de no otorgar el waiver (dispensa) de transparencia fiscal, mientras el año pasado celebró con bombos y platillos el anuncio del Ministro venezolano Presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que en plena campaña electoral dijo que si Ortega perdía las elecciones se retiraría la ayuda de su país.

Pero tampoco estoy de acuerdo con la posición adoptada por la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), de mi propia filiación política, que de cierta forma cayó en la trampa de la bancada Orteguista y se puso a defender lo ocurrido en el Paraguay, incluso con argumentos que debilitan la eventual aplicación a Nicaragua de la condicionalidad democrática, que está en la Carta Democrática Interamericana y otros instrumentos jurídicos internacionales, bilaterales y multilaterales, como también está en el Mercosur y Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas), y es lo que explica la actuación de los gobiernos de los países que integran esos organismos.

Que el Parlamento paraguayo haya o no actuado legalmente, no es el tema, y por eso han cerrado filas en contra de su actuación todos los gobiernos del continente, de una y otra índole ideológica. Como lo señala el ex Subdirector de El País, de España, Miguel Angel Bastenier, en artículo publicado en El Nuevo Diario, el Presidente Lugo del Paraguay fue destituido “dentro de tan estricta legalidad como evidente ilegitimidad”. O como lo indica la muy prestigiada  y conservadora revista The Economist, en su edición de esta semana, “las acciones del Congreso del Paraguay fueron legales y constitucionales”, sin embargo, agrega, la manera en que Lugo fue expulsado “no fue democrática”. Agrega The Economist: a Lugo “no se le dio tiempo para organizar su defensa. Él enfrentó un juicio sumario digno de la Cuba comunista”.

A estas alturas habrá, sin duda, quienes se pregunten: ¿Porqué Mundo discrepa públicamente de la actuación de su Bancada? Porque la esencia de la democracia es la discrepancia, y la tolerancia frente a la misma. El derecho a la discrepancia es irrenunciable, como la tolerancia frente a la misma es obligación de los demócratas. Como lo he señalado antes, democracia no es unanimidad. En cambio, en el autoritarismo totalitario del Orteguismo la discrepancia es impensable. Esto es lo que nos diferencia, y por eso lamento que mi Bancada, aunque accidentalmente, haya caído en lo que considero fue un error al aparecer aplicando el mismo doble estándar del Orteguismo.

No tengo dudas sobre la vocación democrática de la Bancada de la Alianza PLI, pero es el caso que la democracia es indivisible y si la queremos defender en Nicaragua, la tenemos que defender en todas partes.

La intolerancia Orteguista

Si de intolerancia Orteguista se trata, otra manifestación de la misma fue lo que el propio Ortega anunció el fin de semana pasado: que bloquearía la ayuda de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), del gobierno de los Estados Unidos, a diversas organizaciones de la sociedad civil.

Poco antes, su representante en la Conferencia Río + 20, sobre el medio ambiente, había firmado una declaración, en el Consejo Político de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), llamando a expulsar de sus países los programas de la AID. No son hechos desvinculados.

Ha trascendido informalmente que fuentes cercanas a Ortega han asegurado a los dirigentes del sector privado que para no arriesgar el waiver (dispensa) de la propiedad, cuya suspensión haría gran daño, no se procederá de conformidad con la mencionada declaración del Consejo Político de la ALBA. Si esto es así, solamente se soluciona una parte del problema, porque si a la vez se bloquea la ayuda de la AID a las organizaciones de la sociedad civil, los funcionarios de la AID se quedarían sin ninguna razón para permanecer en el país, lo que equivale a una expulsión de hecho de los mismos.

Es decir, del laberinto en que cada vez más mete Ortega a Nicaragua, no se sale con excusas y triquiñuelas, sino evitando el laberinto, y la única forma es recuperando la democracia perdida.

El río del olvido

El diario La Prensa ha publicado una serie de reportajes especiales titulados “El río del olvido”, sobre la vida en la parte atlántica del Río Coco, que nos separa de Honduras.

Esos excelentes reportajes ilustran las carencias y penurias que enfrenta la población de esa zona, gran parte de la cual es de origen principalmente miskito.

A mí me ha resultado particularmente doloroso ver que tantos años después, poco o nada ha cambiado en la vida de miseria de esos compatriotas. El mismo dolor han de sentir las compañeras y compañeros que en 1969, hace 43 años, estuvimos ahí alfabetizando, haciendo letrinas, medicando, distribuyendo alimentos y cosas esenciales, en el marco de lo que llamamos campaña “Estudiante y Pueblo”, que se organizó cuando yo era Presidente del Centro Estudiantil Universitario de la Universidad Centroamericana (CEUUCA). 

El punto de referencia local de esa campaña, de Waspam aguas abajo, hasta Living Creek, fue el inolvidable sacerdote norteamericano, Gregorio Snutko, capuchino que años después adquiriera notoriedad cuando ya más al sur, en la zona de Rama, encabezara la denuncia sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por la Guardia Nacional de Somoza.

Tristeza a partida doble: por la miseria que persiste en la región del Río Coco, casi medio siglo después, y porque se nos va de la mano, como agua entre los dedos, la democracia por la que tanta y tanta gente luchó, y hasta murió.

Comentarios

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Guillermo

Como puede hablar de golpes si quien acepta a los golpistas son ellos mientras que aca en Nicaragua no hay golpe aqui lo que hay es un pueblo mejorado, en condiciones de un avance para cada uno de los pobladores y quienes se ven afectados por esa mejoria son los derechistas como el señor Edmundo que al vivir tantos años fuera de Nicaragua no sabe loq ue todos aca sufrimos por gobiernos de derecha pero ahora que estamos bien este señor por estar con derechistas que le dan su pago en dolares tiene la osadia de criticar un buen gobierno

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Germán Gonzales

La primera frase está muy bien, pero, ¿se lo recordó a Montealegre cuando éste apoyaba al golpista Micheletti? Ver noticia: Montealegre defiende régimen de Micheletti, http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2009/07/30/politica/106528
Ahora dice que discrepa del PLI, pero, ¿por qué no lo hizo públicamente en relación con el golpe de Estado de Honduras, más evidente y militar?

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mary

Claro el aplaude ese golpe de estado en paraguay, porque primero no le importa la opinión y la que demanda el pueblo y segundo que el presidente que fue impuesto es de derecha como no apoyar si del mismo gremio.

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Frankie Narvaez

Muy de acuerdo: "Democracia no es unanimidad" y gracias por recordar al Padre Gregorio Smutko, (con eme), que fue todo un santo varón.

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Maria Menocal

Don Mundo quiere aparentar ser autocritico respecto de su bancada sin embargo todo eso se se borro al momento de justificar la posicion del PLI ante el golpe de estado en Paraguay, aduciendo Don Mundo q fue "accidentalmente". La verdad no logro entender porque dice q fue un accidente,lo q si es cierto q la posicion del PLI solo demuestra q apoyan las ilegalidades ocurridas en Paraguay.

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Manuel Delgado

De tanto juego de palabras para al fin y al cabo atacar a Ortega, lo unico q te puedo comentar es q Don Mundo habla de los miskitos q estan en el olvido en la rivera del rio coco,como si este olvido lo ha creado Ortega sin embargo le pregunto: ¿q hicieron los gobiernos liberales estos 16 años en el poder? ¿porque adjudicarle esa penosa situacion a Ortega? es muy claro q ese palabrerio es para atacar al gobierno y no para solidarizarse con nuestros hermanos miskitos.

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