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La educación superior recibe mucho más que el 6%

El laberinto del 7.5% para el CNU

¿Cómo rinden cuentas las universidades? El contraste entre el gasto en educación superior y el resto del sistema educativo demanda un urgente debate nacional.

Cinthia Membreño | 5/6/2012
@LaMembrete

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El Consejo Nacional de Universidades (CNU) recibirá, en 2012, una partida de 2 mil 810 millones de córdobas como parte de los fondos anuales que el Gobierno destina a la educación superior. Ese monto equivale al 7.47% del Presupuesto General de la República (PGR) y no al 6% establecido en la Constitución Política, según un análisis de los datos publicados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Para calcular el porcentaje real recibido por el CNU, no sólo se debe tomar en cuenta el ingreso tributario del país, sino también las donaciones externas y el pago de servicios básicos que generan universidades y centros técnicos de educación superior, que también está incluido en los fondos entregados por el Estado.

Este cálculo quedó establecido en la Ley de Interpretación Auténtica del art. 55, correspondiente a la Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior (ley 89), aprobada en agosto de 1992.

Los montos que cada vía aporta al 6% se dividen de la siguiente manera: los ingresos tributarios son de 2 mil 305 millones de córdobas, los de donaciones ascienden a 229 millones y el pago de servicios básicos a 275 mil 304 córdobas. Este año, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público informa en su sitio web que el Presupuesto General de la República es de 37 mil 611 millones de córdobas.

El CNU y su rendición de cuentas

Enterarse del porcentaje del Presupuesto que se destina a la educación terciaria es posible gracias a los informes que publica el Ministerio de Hacienda en su sitio web. Sin embargo, averiguar el monto que asigna el CNU para cada casa de estudios, y la manera en la que se utilizan los montos, toma mucho más tiempo. Hasta la fecha, los enlaces que llevan al usuario a documentos de rendición de cuentas del Consejo Nacional de Universidades no funcionan.

Por otro lado, solicitar el informe de rendición de cuentas en una universidad también es un procedimiento un tanto tardado y, algunas veces, se realiza en vano. Víctor Cuadras, estudiante de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), es uno de los pocos alumnos que ha invertido tiempo en solicitar un informe de esta índole.

Cuadras comenta que, cuando llegó a la oficina de Acceso a la Información de su universidad, los funcionarios le explicaron que obtener el informe de rendición de cuentas le tomaría unas tres semanas. “Necesitaba el informe para una investigación que mi profesora me había dejado. Hasta el momento no me han otorgado esa información”, declaró el estudiante.

Arturo Collado, Secretario Técnico del CNU, niega que la institución y las demás universidades adscritas a ésta no brinden este tipo de información. “Ocurre de manera recurrente que alguien afirma que no hay rendición de cuentas. Lamentablemente hacen política con la educación y el país no requiere que se haga eso”, expresó Collado.

Aunque durante la entrevista concedida a periodistas de Confidencial y Esta Semana el secretario mostró informes de rendición de cuentas correspondientes a los distintos centros educativos, se negó a compartirlos, prometiendo que los enviaría por correo electrónico. Hasta el cierre de esta edición, los documentos no fueron entregados. En la entrevista, Collado insistió en el hecho de que cualquier ciudadano puede obtener rendiciones de cuenta a través del sitio web del CNU y de los portales de distintas universidades, que en la práctica no funcionan.

Un sistema desigual

La gran discusión que genera la repartición del 6% radica en el hecho de notar que el sistema educativo nacional invierte mucho más dinero en alumnos de educación superior que en estudiantes de educación básica, que es visiblemente carente: medios de comunicación han reportado que en barrios de Managua el techo de las escuelas ha caído encima de los estudiantes, además de la falta de pupitres, materiales escolares y los pésimos salarios de los maestros.

Esta misma desigualdad se refleja en las cifras que comparte la Propuesta de Agenda Educativa de Nación, desarrollada por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES). En el estudio se afirma que la inversión que el gobierno hace por cada estudiante universitario es de US$1,154 dólares. Dicho monto desciende notablemente al ver que, por cada alumno de secundaria, se invierten US$118 y en uno de primaria apenas US$197.

Según Cefas Asensio Flórez, especialista en educación y autor del estudio de FUNIDES, con estas cifras se demuestra que Nicaragua presenta una pirámide invertida en su sistema educativo, la que no responde a las tendencias de desarrollo del país.

Se reducen carreras técnicas

Sin embargo, el problema de la inequidad en el sistema no termina allí. Dentro del mismo subsistema de la educación terciaria, y según el registro del Consejo Nacional de Universidades (CNU) para 2010, se refleja que la matrícula en licenciaturas y posgrados es mucho mayor que la correspondiente a carreras técnicas superiores o medias.

“Sólo en el INATEC ha descendido el número de estudiantes de 17 mil a 7 mil en carreras técnicas medias en los últimos cinco años. Si revisamos la composición de la matrícula universitaria, tenemos una fracción muy pequeña de cuatro alumnos por cada 100 estudiando carreras técnicas superiores”, expresó el especialista.

Por su parte, Arturo Collado afirmó que el año pasado, 105 mil nicaragüenses fueron registrados como estudiantes de universidades públicas adscritas al CNU. A esta cifra se suman los 52 mil alumnos que pertenecen a universidades privadas que no reciben el beneficio del 6%. Sumando ambas cantidades, se genera un total de 157 mil estudiantes universitarios a nivel nacional.

Invertir más en educación técnica

Para José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, los esfuerzos del sistema educativo no deben centrarse tanto en el tipo de profesionales que salen al mercado laboral, sino que “más bien, hay que pensar en el tipo de educación básica y técnica que se brinda a los jóvenes que trabajan y no pueden ir a la universidad”, afirma.

Aguerri apuesta por una mayor inversión en la educación técnica, un tema que se ha mantenido en debate dentro del sistema educativo. Cefas Asensio Flórez coincide con este planteamiento y agrega que, dado que Nicaragua muestra señales positivas en el sector económico, se necesitan más técnicos que respondan a la demanda de puestos laborales en ramas como la agroindustria.

No obstante, la urgente necesidad de promover el estudio de carreras técnicas no se traduce en una mayor inversión para este sector. En 2012 apenas se destinó un monto de 30 millones de córdobas para el Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), casa de estudios en donde se imparten carreras técnicas medias.

Para resolver la desigualdad existente con respecto a la matrícula y a la inversión en carreras técnicas medias y superiores, el sistema educativo debe resolver un problema de percepción dentro de la misma sociedad nicaragüense. “Tenemos la idea de que estudiar una carrera técnica es tener un nivel inferior a un profesional. El nivel técnico no se ve en términos de vocación, de realidad social o de superación personal”, asegura Flórez.

La falta de interés de los estudiantes puede deberse también a la falta de promoción de este tipo de carreras como generadoras de puestos laborales. Para el especialista en educación, el sistema educativo aún carece de campañas de sensibilización. “Se debe desarrollar la formación vocacional de los estudiantes desde la educación básica y descubrir cuáles son exactamente las carreras que motivan a los alumnos”, dice Flórez.

¿Destinar 6% a educación básica?

La marcha que el 23 de mayo organizaron los universitarios contra la supuesta sugerencia del FMI de transferir parte del 6% que se destina a las universidades para mejorar la educación básica, abrió una nueva discusión sobre el uso de los fondos entregados por el Estado al CNU. La marcha sirvió para que algunos expertos se plantearan la pregunta: ¿debería o no destinarse parte de este porcentaje al subsistema de la educación básica, que cuenta con tantas carencias?

Para Carlos Tünnermann, exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, tomar una parte del 6% y destinarlo a otro sector no es la solución para mejorar la calidad de la educación pública. El asunto, dice, radica en invertir correctamente en ambos subsistemas y en resideñar los planes educativos de cada uno.

Flórez está de acuerdo con Tünnermann en este sentido. “No hablamos de quitarle nada al 6%, ni mucho menos a los universitarios. Se trata de que las universidades revisen su oferta académica que está enfocada en sacar profesionales de pregrado y posgrado, y mínimamente en sacar estudiantes de carreras técnicas superiores”, explica.

Tünnerman explica que una buena estrategia para garantizar el buen uso de fondos es analizar y modificar la cantidad de profesores de planta que poseen las instituciones. “Las universidades estatales tienen profesores de este tipo en un 85% o 90%”, asegura. El educador aboga por la promoción de profesores horario y la creación de un eslabón entre la educación básica y la superior.

Comentarios

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Jacobo Morales Mendez

Desde hace muchos meses he leido en diferentes medios que quieren debatir como mejorar la educacion basica y tecnica quitando dinero de la educacion superior, usando un razonamiento poco coherente, si ya conseguimos seis por ciento para las universidades ahora pidamos un mejor presupuesto para la educacion basica sin destruir lo ya conseguido, todavia hay 94% mas en el presupuesto para debatir.

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sierra dos

El amigo del comentario nr 6 Aragon, nos manda a "utilizar una alternativa legal para conocer el uso del 6% de las universidades", vaya y dice que es un profesional egresado de ese 6%, que tal pues. Pues fijese mi amigo , que es una obligacion ya sea por honestidad por verguenza, al menos, esas universidades que reciben el 6% deberian de publicar esos gastos de esos fondos para las universidades provenientes de todos los que pagamos nuestros impuestos, es una obligacion rendir cuentas, no es como los diputuchos que les otorgan C$ 450,000 anuales para sus "ayudas" a la poblacion y no rinden cuentas, esa es otra sinverguenzada .

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mauricio

Es esa una foto de una universidad o de un gallinero? Veo no salimos del atraso.

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Aragón

Los mayores críticos del 6% para la Universidad son los profesionales actuales, en su mayoría educados en esas mismas Universidades Públicas. Les recuerdo que hasta hace poco (15 años atras) no habian Universiades Privadas y las Actuales Privadas en su mayoria son Universidades de Garage, (medio acondicionan una casa y ya la convierten en Universidad) siendo estas ESTAFADORAS de la Educación, reconozco Honrosas Excepciones. Cuantos excelentes profesionales: de la medicina, de leyes, de las ingenierías, periodistas, etc. han sido formados por las Universidades del 6% y cuantos profesionales de los sectores pobres y empobrecidos han logrado coronar una carrera gracias al 6%?. No menosprecien la labor de las Universidades Públicas y de Las Privadas que reciben parte del 6% (CONSTITUCIONAL). Yo en lo personal estoy agradecido y orgulloso de esa labor que realizan (OJO no trabajo en ninguna Universidad) pero mis conocimientos fueron forjados por el 6%. Si quieren conocer como se destina ese 6%, deben buscar la alternativa legal para obtener la Información.

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Mario


las universidades públicas del país se han convertido en cuevas de "no se que..", a ellos, mejor dicho a sus autoridades, se les debe tan lamentable nivel de educación y fastuoso derroche. Las universidades deberían de ser ejemplo y base para la construcción de un estado de derecho, pero, lamentablemente han sido los primeros en destruir la institucionalidad de nuestro país, al negarse por no "no se qué..." a rendir cuentas a los ciudadanos que cargamos sobre nuestra espalda el peso del ese 7.5% del presupuesto nacional. Señores rectores de universidades públicas ¡basta ya de cinismo", rindan cuentas, es su obligación.

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oswaldo quezadao

desde hace décadas, por aquello de que "los pobres tambien tienen derecho a estudiar" estamos desarrollando un cuerpo sumamente débil (léase educación básica y de técnicos medios) con una gran cabeza que para nada sirve (los egresados mal preparados y candidatos al desempleo o a rebuscarla a como sea). Primero el estado se debe de poner de acuerdo en cuanto a que profesiones universitarias realmente se necesitan y ponerle NUMERUS CLAUSUS (límites o cuotas) para las profesiones que tienen superabundancia de egresados. Segundo desarrollar la carrera TECNICA VOCACIONAL con opción a una graduación universitaria posterior. Tercero no repartir el porcentaje determinado a las Universidades, sino en becas para los alumnos que por mérito califiquen, para obligar a las universidades a su constante mejoramiento en una sana competencia. En paises mas desarrollados las becas son un lujo (mas para doctorandos, etc.) y lo que se acostumbra es un PRËSTAMO a los que deseen una carrera universitaria que tendrán que pagar a largo plazo e intereses blandos. Tiene la palabra nuestros diputados y el Gobierno...

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