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ESPECIAL: campanazo de alerta en salud

León: hospital en estado crítico

* HEODRA: médicos denuncian falta de equipos: hasta el hilo para suturar es de mala calidad * Campaña oficial para erradicar “prácticas neoliberales”, pero en el hospital cobran las medicinas. * Población celebra campaña de gratuidad, pero falta de inversión pone en riesgo estrategia de salud.

Carlos Salinas Maldonado | 19/5/2010
@CSMaldonado

Una cucaracha se pasea silenciosa por la mesa donde la enfermera, pulcramente vestida de blanco, revisa la ficha de un paciente. Con sus patitas espinosas y antenas en forma de pequeños hilos oscuros que mueve de arriba a abajo mientras se arrastra, la cucaracha pasa por la torrecilla de papeles que guardan ingresos, estados de salud, recetas. La enfermera no advierte al insecto, o parece no importarle en lo más mínimo.

Este es el cuarto piso del principal hospital de León. Un piso oscuro y húmedo donde el olor a desinfectante se mezcla con el de orines y sangre. Donde las cucarachas anidan en las cortinas, en los baños apestosos y destruidos, en las gavetas donde los pacientes deben guardar sus pertenencias y en las camillas chirriantes por oxidadas, con el cuero de sus colchones con tantas heridas como las de los enfermos –mujeres, hombres, niños, ancianos- que en ellos descansan. Aquí las cucarachas se reproducen a sus anchas, entre los quejidos de dolores ajenos y el vaivén de enfermeras y doctores que no advierten, o parece no importarles en lo más mínimo, los bichos oscuros que pueblan el sanatorio.

– ¡Mire, mire, ahí va una!

Alba Poveda hace una mueca de asco mientras sigue con la vista una pequeña cucaracha que ha salido de las cortinas de la sala de enfermos, justo encima de la camilla donde convalece su hermano, Pedro, hospitalizado por dolores en el páncreas causados por tanto consumo de licor barato. La mujer levanta la cortina –de tela floreada, casi transparente por lo vieja– y al otro lado aparece otra cucaracha. Sacude la mesilla a la par de la camilla y salen más insectos. La mujer se encoge de hombros.

–Hay muchas cucarachas–dice–Se suben a las camas y en las noches es peor. Se alborotan. Cuando uno está dormido le recorren el cuerpo.

No debe ser nada agradable sentir el cosquilleo de esas patitas atravesando el cuerpo. Pero los pacientes tienen que conformarse con apartarlas de un manotazo. Después de todo no tienen otra opción. Puede más el dolor sufrido que un impertinente insecto. Así es que, con la mayor naturalidad, enfermos, personal médico y cucarachas conviven día a día en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra).

Infraestructura en decadencia

Las autoridades han hecho “de todo” para exterminar las cucarachas, al menos eso dijeron los doctores. Uno de ellos, que portaba una bata de un blanco curtido, bromeó diciendo que si una bomba atómica explotara sobre el Heodra, era seguro que las únicas sobrevivientes serían las cucarachas. Hay que tener un buen sentido del humor para aguantar esta situación.

Si bien aquí no ha detonado ningún explosivo atómico, la apariencia del hospital es la de un edificio que quedó en pie después de una catástrofe o una guerra: paredes con grietas en las esquinas, ascensores destartalados que no funcionan (y si lo hacen es una buena oportunidad para poner a prueba la adrenalina), cielo raso que hace mucho pasó a mejor vida dejando al descubierto grandes huecos en el tejado, ventanas sin persianas por donde entran las palomas a hurgar en los cuartos, una morgue dispuesta al lado de un basurero donde abundan los desperdicios.

El edificio, en fin, superó su capacidad hace mucho, advierte el mayor Gustavo Ramos, jefe de Defensa Civil de León, institución que ha estudiado las condiciones estructurales del Heodra.

“El hospital ya presenta todo tipo de problemas, ya dio su vida útil. A esta edificación se le ha recargado con equipamientos, anexos, sistemas por lo que su peso tiene problemas. Así es que el cambio está en manos de las autoridades. Nosotros hemos recomendado buscar otro lugar, hacer una estructura en un lugar seguro”, explica Ramos.

Así es que el de las cucarachas es apenas uno de una larga lista de males que padece el hospital y que incluyen graves problemas como la falta de camas, cuartos repletos de pacientes –por lo que muchos tienen que esperar con sus dolores en los pasillos–; baños clausurados por su pésimos estado, escasez de medicamentos, aparatos para realizar exámenes y equipo médico (el hilo para suturar es de tan mala calidad que las heridas se vuelven a abrir y el paciente regresa al hospital). Los familiares de los enfermos tienen que rebuscársela para comprar su medicina o pagar los exámenes. “La consulta es gratuita”, dice Alba Poveda, “pero de qué sirve si uno tiene que buscar por su cuenta para la medicina y los exámenes”. El Heodra, en fin, es el espejo en el que se refleja el mal estado de la salud pública nicaragüense.

Salud gratuita pero sin medicinas

Cuando el presidente Daniel Ortega asumió el poder en enero de 2007, lo hizo arropado por un discurso social y humanista. Su prioridad, dijo, no era solo mantener estable la macroeconomía o cumplir al pie de la letra las exigencias de organismos multilaterales. “Arriba los pobres del mundo”, rezaba su campaña oficial y hablaba de que su Administración se enfocaría principalmente en aliviar la pobreza, cuenta pendiente de los “gobiernos neoliberales” anteriores.

Así es que con bombos y platillos la que era entonces ministra de Salud, Maritza Cuan –cartera dependiente desde entonces del consejo que preside la primera dama Rosario Murillo, una situación sin precedentes en la Nicaragua democrática–, anunció que el Gobierno restauraría la gratuidad total en el sistema de salud pública, lo que significaba no pagar ni un córdoba por la atención médica, las medicinas, los exámenes de laboratorio y las cirugías. Cuan anunció, además, que “pronto” en el país habría “pleno abastecimiento” de medicamentos en todos los hospitales y centros de salud. Era la promesa “cumplida” del nuevo Gobierno “cristiano, socialista, solidario”.

Desde entonces, mucha agua ha corrido por el Ministerio de Salud, una de las carteras más inestables del Gobierno. El Minsa, desde 2007, ha contado con tres ministros. Cuan renunció al ministerio supuestamente por problemas de salud, tal y como lo explicó en aquel momento el diputado y líder sindicalista Gustavo Porras.

Sin embargo, hubo versiones que afirmaban que la ministra había renunciado por presiones de la primera dama Rosario Murillo. Aparentemente, Murillo se disgustó con ella porque la ex ministra publicó una pauta publicitaria sin su consentimiento. Cuan era una de las funcionarias más respetadas del Gobierno, ganó simpatía al ponerse al frente de las labores de emergencia tras el paso del huracán Félix en septiembre de 2007, que arrasó con poblados enteros en las regiones norte del Caribe y mató a casi 300 personas.

Reducción presupuestaria

A la par de la inestabilidad administrativa se desencadenó la reducción presupuestaria para salud, anunciada por el presidente Ortega tras el recorte de ayuda que países europeos entregaban al Presupuesto General de la República, un duro golpe para los planes de salud gratuita. Un estudio preparado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), muestra que en 2009 los recursos destinados a reducción de la pobreza disminuyeron en 503.4 millones de córdobas. Para 2010 el estudio estima que esos recursos sufrirán una disminución aún mayor, por el orden de los 672.8 millones de córdobas. Y el principal golpe se lo llevan carteras tan sensibles como la de la Salud.

“El presupuesto de 2010, refleja una importante reducción al gasto de capital (-36.4% en relación al 2009), especialmente el destinado a la construcción, rehabilitación y equipamiento tanto para el primer nivel de atención como para atención hospitalaria”, reza el informe del IEEPP.  El gasto de capital en el Minsa pasa de 586 millones de córdobas en 2009 a 373 millones en 2010.

“La oferta de los servicios de la salud está cada vez más rezagada frente a la estrechez presupuestaria del Estado. La infraestructura actual en centros y puestos de salud, hospitales primarios, casas maternas y seguridad social, es deficiente, sin capacidad de  respuesta frente a las demandas de medicinas, laboratorios, equipo quirúrgico, salas y número de camas, y otros servicios relacionados con la niñez y la atención materna.  En este sentido, no basta con declarar gratuita la salud, si los pacientes no son atendidos por esta falta de capacidad de repuesta de las instituciones del Estado al frente de este sector”, establece el IEEPP. El espejo en el que se refleja esa realidad, es el principal hospital de una de las mayores ciudades del país, el Heodra de León.

Comentarios

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ana rosales

ese hospital no lo contruyeron los sandinistas , sino el gobierno de somoza, que en ese lugar estban solo los de billete. y donde iban los pobres era al mantica , recuerden eso.ok no se llene la boca que los sandinistas los contruyeron. y no tenemos que agradecerles nada porque por eso se pagan impuestos, ademas no obsevan los salarios que ganan los buenos para nada de los diputados

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CARLOS FONSECA

COMO DIJO AMADO NERVO ..¿QUE MAS DÀ?VIDA NADA ME DEBES VIDA ESTAMOS EN PAZ.CADA PUEBLO TIENE LO QUE MERESE.SERA IRONIA DE LA VIDA QUE LA PRIMERA CIUDAD UNIVERSITARIA DE CENTROAMERICA Y PRIMERA CAPITAL DE NICARAGUA HOY ESTÀ SUMIDA EN LA IGNORANCIA,EL ABANDONO,LA PROSTITUCION DE LOS PUESTOS PUBLICOS AL MEJOR POSTOR Y EL REFUGIO DE LOS MAS DESPOSEIDOS O SEA LA PUERTA DONDE SE JUGAN LA VIDA Y LA MUERTE HOY ES UN CEMENTERIO VIVIENTE.QUE PENA POR EL ESLOGAN DE ESTA HERMOSA CIUDAD VIVA LEON JODIDO CUANDO ESTÀ COMO EL QUE CUIDA A RUBEN DARIO NO VÈ NO SIENTE PORQUE ESTÀ MUERTO.

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El Auditor

El Dr Juan Altamirano esta con alto niveles de stress....es comprendible pero su rasonamiento no es de un medico es de un politico. Yo creo que el pueblo de Leon y las sociedad leonesa debe de empezar a recaudar fondos o demandar al gobierno o hacer un movimiento de la sociedad leonesa en pro del hospital. Eso dice mucho de Leon que fue una de la ciudades lideres en la ciencia medica. Esto no es de auditores ni de inspectores. Es una alerta sanitaria. Y eso no es nada si una cucaracha se le mete a un pasiente en una herida producto de una operación. Estos gobiernos que sustituyeron a Somoza acabo de creer que nos dejaron peor

2
Fidencio

y ahi donde lo ven ese hospital fue construido con fondos de las cotizaciones de los Asegurados..
con sudor de trabajadores que pagaban su seguro,
Dora Maria Tellez lo confisco..y miren en que lo han convertido...

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José Carlos

Eso es características del gobierno sandinista. De que se asustan. Y lo que está por venir. Los leoneses deben agradecer a los sandinista el haber perdido la construcción de un hopsital en su ciudad.

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