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Evocaciones y nuevo escenario político

Edmundo Jarquín | 6/5/2012
@mundoj1

El fallecimiento del Comandante Tomás Borge ha sido motivo de muchas evocaciones, desde diferentes puntos de vista, y con diferentes tonos y acentos. Esas evocaciones, los silencios incluidos, son un reflejo de los extremos que ha tenido el escenario político nicaragüense en las últimas décadas, pero también de los cambios que se han operado en el mismo.

A partir de 1979, ese escenario estuvo dominado por la contradicción sandinismo-antisandinismo. En el contexto de la Guerra Fría, esa contradicción llegó al nivel máximo del conflicto, la guerra civil, y los polos de la contradicción estuvieron copados por el FSLN y la resistencia nicaragüense, conocida como Contra.

En los años subsiguientes al fin de la guerra civil, la contradicción se mantuvo, el conflicto adquirió otras manifestaciones, la lucha electoral y parlamentaria incluida, como expresión de un innegable progreso civilizatorio en el proceso político nicaragüense. Entonces, los polos de la contradicción, en medio de algunas otras organizaciones de menor calado, estuvieron copados por el FSLN y el PLC, dónde de manera dominante se aglutinó el antisandinismo.

Todo empezó a cambiar con el Pacto Alemán-Ortega y, más aún, con el retorno de Ortega al gobierno a partir de enero de 2007.

El segundo gobierno de Ortega no ha sido una réplica exacta del primero. Independientemente de intenciones, sobre cuyo juicio es moverse en el movedizo terreno de la especulación, las condiciones nacionales e internacionales no permitirían esa réplica. El gobierno de Ortega conserva, bajo nuevas modalidades, el mismo talante autoritario. Su control de todos los poderes del Estado y su intrusión en prácticamente todos los ámbitos de la vida de los nicaragüenses, la familia incluida, es también una reproducción, bajo nuevas modalidades, repito, de un perfil además de autoritario, totalitario. Ahora la confusión, en medio de denuncias de una corrupción desenfrenada, es Estado- partido-familia, con lo que se replican más bien rasgos del régimen somocista. De esa forma, este polo de la contradicción sandinismo-antisandinismo, está en proceso de recomposición, con la privatización por el Orteguismo del FSLN, y la búsqueda de acuerdos con sectores empresariales que en los ochenta fueron hostigados y perseguidos, mientras, a la vez, se mantienen los rasgos y equilibrios de una economía de mercado, incluido acuerdos con el Fondo Monetario Internacional.

Pero también, el polo antisandinista se ha venido recomponiendo sin que adquiera todavía un nuevo perfil claramente definido. Ya el PLC, bajo la dirección de Alemán, no es el aglutinante de ese polo. Por otra parte, y como la otra cara de la privatización Orteguistadel FSLN, se ha derivado del antisandinismo al antiorteguismo, como expresión del cambio de naturaleza de los polos de la contradicción. La campaña electoral del 2011 posibilitó una nueva expresión política, la Alianza PLI, como aglutinante de ese nuevo polo, el antiorteguismo, pero esta Alianza todavía aguarda el tránsito de una Alianza electoral a una Alianza Política, de carácter más orgánico y estable.

En conclusión, una lectura de las manifestaciones que se dieron con motivo de la desaparición de Borge, desde la perspectiva de los cambios en el escenario político nicaragüense, permiten recuperar la validez de la conocida reflexión de conformidad con la cual el pasado no termina de morir y el futuro no termina de nacer.

Reingeniería del PLC

La reciente Convención del PLC ha sido la última manifestación  de la recomposición del polo antisandinista. La “reingeniería” del PLC no produjo, salvo algunas nuevas caras, más que la agudización de la privatización Alemanista de esa organización, con el nombramiento de Alemán como Presidente vitalicio de la misma.

Pero la afirmación anterior requiere de dos precisiones. Primero, deberíamos hablar mejor de privatización de la sigla PLC, y no de la organización, porque como quedó de manifiesto en las últimas elecciones, el liderazgo liberal de Alemán está agotado. Segundo, privatización de la sigla PLC no significa privatización del liberalismo. La campaña electoral del 2011, que me permitió recorrer toda la geografía nacional, me dio la oportunidad de  conocer, de primera mano, como la inmensa mayoría de los liberales permanecen más fieles a los ideales democráticos que a las riendas de un caudillo, y por eso votaron por Fabio Gadea, como expresión creíble del liderazgo antiorteguista.

Así debiera ser, pero….

Otra manifestación de la recomposición del escenario político nicaragüense provino del sector empresarial.

Siempre hemos reconocido la importancia del hecho que el COSEP, desde que formuló su primera agenda en 2009, a la vez que ha demandado condiciones técnicas-económicas para el mejor funcionamiento de la economía, con el mismo fin, pero también por su intrínseco valor cívico, ha demandado una mejor institucionalidad.

Esta semana, y con motivo de reuniones sostenidas para revisar la propuesta del gobierno de reformas a la Ley Electoral, el Presidente del COSEP, con la mejor intención, recomendó a los políticos prestar atención a la experiencia de esa organización gremial. Ejemplificando al respecto dijo: “Tal como el COSEP discute artículo por artículo los anteproyectos de ley económica que llegan a la Asamblea Nacional y hemos sido insistentes, incisivos y con resultados claros y dónde hemos encontrado la voluntad del gobierno para responder de manera positiva……” (La Prensa, 3 de mayo de 2012).

La diferencia está, precisamente, en el cambio de naturaleza del actual gobierno Orteguista, en relación a los ochenta: con una visión corporativista, rayando en el fascismo, Ortega quiere libertad económica, bajo sus términos, para los sectores empresariales,  pero no libertad política para la sociedad.

Por eso presta atención a la parte técnica-económica de la agenda COSEP, pero no a la parte institucional. La misma sordera que ha manifestado frente a las demandas para cambios creíbles en el sistema electoral.

Comentarios

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Queria referirme a un escandalo verdadero que recientemente salio y sigue saliendo en el diario hoy y es sobre la corrupcion de ciertos elementos que dicen llamarse sindicalistas y que con sus actitudes corruptas manchan la imagen de una organizacion digna como es fetsalud, estos señores no son sindicalista son una plaga de sinverguenzas que estan viviendo del presupuesto de nuestro pueblo y de nuestros trabajadores. por que en el caso del hospital bertha calderon el señor "sindicalista y su camaria no trabajan del todo, ademas de robarse las cotizaciones de los trabajadores tambien tienen casi a todos sus familiares trabajando en este centro, los trabajadores que no comulgan con su corrucion son amenazados por estos señores de correrlos diciendo que el licenciado humberto murillo sabe que ellos pueden correr a cualquier trabajador que se oponga a su corrucion, invitamos a las autoridades maximas de fetsalud y del gobierno que teminen con esto corructos de una vez por todas.

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El Chontaleño

Con el respeto que usted se merece, estoy casi seguro, que usted es un emisario a largo plazo del Orteguismo... solo que en las actuales circunstancias, usted está jugando a la venada careta... fíjese que ya ni sabemos a quién representa usted desde el punto de vist partidario... baileme el trompo en esta uña, por fa!!!!

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