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¿Tumarín?

Edmundo Jarquín | 14/2/2012
@mundoj1

En los últimos días han surgido noticias que revelan dificultades, que incluso ponen en duda, o retrasan, la puesta en marcha del proyecto hidroenergético de Tumarín.

Son malas noticias, en sí mismas, y peor no conociendo ni los términos de referencias iniciales, bajo los cuales ese proyecto se pondría en marcha, ni conociendo tampoco, el fondo de las dificultades que ahora enfrenta.

En juego están dos temas de la mayor importancia para Nicaragua, y para cada nicaragüense, aunque a algunos, en la rutina de la vida diaria, el tema les resulte lejano.

Cuando en 2008 se anunció la puesta en marcha del mencionado proyecto hidroeléctrico, aguas abajo del Río Grande de Matagalpa, le dimos la bienvenida. ¿La razón? Obvia. Entonces, el 9 de agosto, de ese año, dijimos: “Nicaragua es el país con más potencial hidroenergético de Centroamérica, y, sin embargo, es el que en proporción a su consumo genera menos energía hidroeléctrica.”

El anterior es el primer tema de preocupación. Nicaragua requiere, como requisito fundamental para su productividad y consecuente competitividad, y por tanto para su desarrollo, y casi tanto como la educación, cambiar su matriz energética. Teniendo un enorme potencial hidroenergético, geotérmico y eólico, somos uno de los países latinoamericanos más dependientes del petróleo para generar energía.

La segunda preocupación es sobre cómo se está manejando el tema. No se trata de negocios entre privados, y que por tanto se pueda mantener en privado, sino de un bien público. Es un tema del Estado, y por tanto, no debería haber ningún secretismo, como resulta obvio lo hay.

¿Que los inversionistas requieren recuperar su inversión, y tener una ganancia como la que espera cualquier inversionista? Desde luego que sí.

¿Que los eventuales financiadores de  los inversionistas  -se dice que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil-  requieren garantías que recuperarán su crédito? Desde luego que sí.

¿Que Nicaragua no solamente busca cambiar la matriz energética, sino reducir los costos de la energía? Desde luego que sí.

Pero….¿Qué ganamos, como consumidores y productores, que se cambie la matriz energética, actualmente tan dependiente de los precios del petróleo -que Chávez, por cierto, no nos vende al “precio justo” que tanto gusta a Ortega- si no se reduce el costo de la energía?

Al gobierno corresponde responder a esas interrogantes.

¿Sofisticado?

Como rutina, para garantizar “control de calidad”, como le gusta decir a los expertos, suelo pasar el texto de este programa a mis asistentes y amigos,  para recibir críticas, comentarios, sugerencias.

En relación al anterior comentario, sobre el proyecto hidroeléctrico Tumarín, me dijo una de las amigas: Ay, Don Mundo, ese tema está muy sofisticado. Qué le importa a la gente, agregó, si Tumarín va o no va.

La quedé viendo, y evité con gran esfuerzo poner ojos de compasión, para no ofenderla, y le dije: fíjate que durante la campaña con Fabio, en que tanto aprendí de lo que son las necesidades de la gente, estuve en La Patriota, dónde reivindican haber iniciado la lucha de la contra. En todo caso, en su plaza, hay un monumento a uno de los primeros Jefes de la Contra que  ahí murió en un combate. Pues bien, al lado de La Patriota, corre el Río Muy Muy Viejo, y durante el invierno es imposible cruzarlo, con lo cual millones de litros de leche se pierden porque no hay cómo sacarlos. Desde luego, con un puente, parte del problema de evitaría.

Y digo parte del problema, porque no termina ahí. Muchos productores no tienen el problema del puente, que tienen los de La Patriota, sino que pierden la leche porque no hay energía para enfriarla y conservarla. Y detrás de esos miles de productores hay centenares de miles de trabajadores y consumidores.

La energía es un bien público. Entre más barata, mejor para todos. Y con mayor razón si la energía se genera con recursos naturales, eólicos, geotérmicos, hídricos, que son el país y no de nadie en particular.

Entonces, ¿por qué tanto secretismo estatal?

No tomarlo en broma

El anuncio que Finlandia retirará su cooperación, puede lucir poca cosa al gobierno.

Si al gobierno luce poca cosa, por el monto, se está equivocando totalmente, y al equivocarse el gobierno, todos los nicaragüenses perdemos.

La razón de Finlandia no es nueva: por la corrupción y deterioro de la democracia en el gobierno de Ortega. 

Pero si no es nueva la razón de Finlandia, su contagio es grave y las consecuencias las pagaremos todos los nicaragüenses. Individualmente, cada cifra de cooperación europea que se ha ido, tiene una dimensión micro, en términos económicos. Pero sumados todos los países que han retirado cooperación bilateral, ya es una cifra macroeconómica.

Mayores son sus implicancias. Nicaragua no podrá mantener sus compromisos económicos internacionales si sigue perdiendo cooperación bilateral de Europa, y peor si el contagio llega a los organismos financieros multilaterales.

Si el gobierno no genera condiciones que hagan de las próximas elecciones municipales una oportunidad de poner reversa el camino que ha conducido a que países como Finlandia retiren su cooperación, los peores días por venir de Nicaragua nos aguardan.  

Comentarios

1
Pedro Z

Totalmente de acuerdo con el Dr.Jarquin, esta dicho en palabras sencillas .

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