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Doble contradicción, doble lección

Edmundo Jarquín | 7/2/2012
@mundoj1

En los últimos días, a propósito de los frijoles y productos lácteos, se han manifestado dos contradicciones de las cuales, como país, podemos extraer dos lecciones que ayuden al desarrollo.

En ambos casos se ha planteado la contradicción entre exportar, o limitar las exportaciones para asegurar el abastecimiento del mercado interno. De por medio, hay muchísimos ganadores y perdedores, sobre todo teniendo en cuenta que  detrás de la producción de frijoles, leche y queso hay centenares de miles de productores y trabajadores que se benefician de la bonanza de los precios de exportación, y se ven perjudicados cuando se limitan las exportaciones; a la vez, se trata de productos de la canasta básica, y su encarecimiento, por la relativa escases en el mercado interno derivada de la exportación, afecta negativamente a los consumidores.

Los cambios en la productividad requieren políticas y programas persistentes, que van más allá de cualquier gobierno, pero cada gobierno, sin renunciar a su propio sello, tiene la responsabilidad de asegurar que la acción coordinada de actores y factores se mantenga

La lección que se extrae de esa contradicción es obvia: incrementando la producción se puede servir a “dos señores”, exportar y abastecer apropiadamente al mercado interno.

En mis recorridos por Nicaragua he conocido lo que señalan los estudios: el crecimiento extensivo de la producción agropecuaria, arrasando la frontera agrícola, ha llegado a su límite. A la vez, y con motivo de la reciente presentación de un estudio sobre la tenencia de la tierra, se daban cifras de productividad que revelan que la única frontera que nos queda, enorme por cierto, para incrementar dramáticamente la producción agropecuaria, es el incremento de la productividad. Nuestros niveles de productividad agropecuaria siguen estando más cerca de los de hace casi un siglo, que de la productividad media mundial, y ya no digamos la de países desarrollados.

Como señala Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, “el incremento de la productividad de un país es el único camino que conduce a un mayor nivel de vida de la población en el largo plazo”.

Cambios en la productividad no son de corto plazo, aunque algunos resultados se pueden ver de inmediato, y basta recordar el efecto positivo del programa “libra por libra”, esto es, el acceso a semilla mejorada. Pero si los mayores y  sostenidos cambios en la productividad requieren tiempo, hay que recordar,  como bien lo saben los campesinos, que el camino largo hay que empezarlo pronto. Por tanto, más urgente tomar acciones al respecto.

Cambios en la productividad también dependen de múltiples factores: infraestructura, conocimiento de los productores, asistencia técnica, créditos para inversiones, seguridad de los derechos de propiedad, insumos, redes de comercialización, entre otras cosas. Si son muchos factores, por tanto son muchos los actores involucrados: gobierno, bancos, universidades e institutos técnicos, empresas de maquinaria e insumos, y, desde luego, los propios productores y trabajadores.

En resumen, por los plazos, los requerimientos y los actores involucrados, cambios en la productividad requieren políticas y programas persistentes, que van más allá de cualquier gobierno, pero cada gobierno, sin renunciar a su propio sello, tiene la responsabilidad de asegurar que la acción coordinada de actores y factores se mantenga. Si cada gobierno implica un cambio radical en las reglas del juego, o una partidarización de políticas, programas e instituciones, como ha sido nuestra historia, no vamos a ninguna parte.

Y es aquí dónde aflora la segunda contradicción: mientras en general se impedía la exportación de frijoles, algunos privilegiados con acceso al gobierno continuaron exportando, con el doble beneficio del acceso a la exportación, a buenos precios, y la compra en el mercado interno a precios de “guate mojado”, porque los productores se quedaron sin mercado de exportación, y hasta con dificultades para pagar los créditos adquiridos. Es decir, la “privatización corrupta” de las decisiones gubernamentales se aparece no solamente como un problema ético y político, lo que ya es suficiente, sino también como un problema técnico que limita las posibilidades del crecimiento de la producción.

Las lecciones son para todos: no se puede separar la agenda técnica, de la agenda institucional y política. Y si todos, gobierno y ciudadanos aprendemos esas lecciones, todos ganamos.

Más sobre productividad

Si de mejorar la productividad se trata  -y dicho sea de paso, la productividad es el elemento más importante para mejorar la competitividad a nivel internacional-  el factor más importante, de lejos, es la educación

Ninguno de los otros factores que inciden en la productividad, y que hemos mencionado en el comentario anterior, como la infraestructura, la asistencia técnica, el crédito, etc, rendirán lo suficiente, si la población no incrementa su nivel educativo y por tanto su capacidad de manejar las diversas tecnologías, desde conocer la fórmula de fertilizantes y pesticidas y su mejor manera de aplicarlos, hasta las que permiten el mejor uso de máquinas y herramientas y el acceso a la información de los mercados y redes de distribución para saber cómo, a quién y cuándo vender o comprar,  o dónde y en qué condiciones obtener el mejor crédito.

Lo anterior resulta pertinente porque ante el inicio del año escolar, hemos tenido diversas informaciones, algunas buenas y otras malas.

Entre las buenas está la proporcionada por el gobierno de que está asegurada la merienda escolar para más de un millón de niños y niñas de la educación preescolar y primaria. Fabio Gadea insistió mucho en su campaña sobre la importancia de este tema. En verdad, en medio de tanta pobreza, asegurar al menos un tiempo de comida a niños y niñas en la escuela, es un factor de atracción para que asistan a la misma y así aumentar los índices de retención escolar. Y a mayor número de años de escolaridad, mayor nivel de educación y por tanto mejores posibilidades de insertarse en el mercado de trabajo con mayor productividad, mejor salario y por tanto mayor nivel de vida. 

Esa, la buena noticia. La mala procede de un estudio que reveló que tenemos uno de los índices de calidad educativa  -y eso que no están resuelto los problemas de cobertura-  más bajos del mundo. No se trata solamente de años de escolaridad, sino también de calidad de la educación que se recibe.

Este es otro campo en que deberíamos tener un gran consenso nacional, porque un buen plan de educación debe tener una visión de largo plazo, aunque aquí el largo plazo es más alentador para los impacientes porque la educación es como la tubería del riego por goteo, que va dejando su beneficio día a día, año por año, como es sistema, gota a gota.

La educación es un requisito técnico del desarrollo por su incidencia en la productividad, pero también es una exigencia moral, tanto por el desarrollo de las capacidades humanas como porque ningún factor es más importante para apalancar la justicia socioeconómica, en términos de equidad y lucha contra la pobreza.

Comentarios

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Irazu

Leyendo bastante sobre el tema y viendo la publicacion hoy de La Nacion de la expansion de la Dos Pinos y que esta empresa exporto fuera de centroamerica el 22% de suproduccion y que piensa invertir cerca de $60 millones en Panama,Nicaragua y Honduras,me parece que el pruductor nicaraguense estara mejor en este campo,el modelo de la Cooperativa Dos Pinos es uno de los mas exitosos a nivel mundial,ya que permite al productor ser codueño de la empresa..ademas se le brinda todo el apoyo en la cadena de produccion y los equipos los pone la empresa a sus asociados... el dinero se queda en el pais y se reinvierten en los asociados Las otras empresas solo lo compran..son empresas privadas Los centros de acopio de la Dos Pinos son propios... ahora bien es una realidad meridiana la necesidad que se tiene de que el gobierno aporte al desarrollo de infraestructura vial RURAL.Solo eso eso necesario¿Porque en Costa Rica practicamente solo existe la Dos Pinos y otras dos Coopeleche y otra ? Por la eficiencia y el sistema de socios,pequeños y grandes.Parmalat,Borden,Nestle son algunas que no han podido desplazarla ¿ Porque ? Por el sistema de Asociados,los productores son sus dueños,y usted como dueño de lo que le da de comer lo cuida,creo sinceramente que este es el mejor camino para el productor y su familia.

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Luis M.

es muy fácil criticar a presidente cuando no se tiene el cargo, muchos dicen yo aria esto y aquello pero cuando están en el caballo no pueden jinetiarlo, es lógico que prefieran exportar cuando los monstruos de las tras-nacionales abarcan el mercado tenemos al Esquimo y la parmalak que acopian la mayoría de la lecho en Nicaragua y luego exportan sus productos fuera y si eso no es suficiente falta agregarle los salvadoreños que hasta empresas tienen en el país, creen que es lindo ver una etiqueta que diga hecho en el salvador sabiendo que es hecho en nicaragua.

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juan perez lopez

dr. jarquin: permitame una aclaración sobre los datos de producción en todos los rubros agropecuarios pero sobre todo en el caso del frijol, se obtienen multiplicando el numero de manzanas estimadas por el promedio de produccion por mz.
observemos que son estimaciones las que dan un total, en este caso de. CINCO MILLONES DE QUINTALES AL AÑO, a este dato hay que restarle las perdidas pos-cosecha que se calculan en un 40%, en países como el nuestro, estas perdidas incluye la cosecha, el secamiento, almacenamiento, limpieza, empaque, hongos e insectos, derrames etc.
otra estimación es el consumo, que es de 300 mil quintales por mes, incluyendo el auto consumo, esto nos da un total de 3 millones 600 mil quintales de frijol al año seco y limpio apto ya para ofertar al consumidor.
si hacemos el calculo de la oferta y la demanda vemos que somos deficitarios o salimos completos y si exportamos sin garantizar el consumo interno tendremos SIEMPRE lo que tenemos, grandes variaciones de precios. CONCLUSIÓN NO SOMOS AUTO SUFICIENTES.

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