Confidencial » Opinión » Leer artículo

¿Bandoleros?

Edmundo Jarquín | 30/1/2012
@mundoj1

La reciente aparición del cadáver de un campesino, conocido como Pablo Negro, supuestamente vinculado a las actividades de grupos armados en el norte del país, más allá del costo humano de estos hechos de violencia, trae a colación una situación de innegable significación política.

Según la posición gubernamental, se trata de actividades delincuenciales. Sin descartar que haya tal tipo de actividades, tampoco se puede descartar lo que autoridades de la Diócesis de Estelí y otras fuentes de esa región han afirmado: que hay grupos armados por razones políticas. Esas informaciones, que empezaron a trascender desde el fraude de las elecciones municipales de 2008, se han intensificado después del proceso electoral del 2011, que estuvo plagado de irregularidades.

Más allá de lo paradójico que resulta utilizar, por parte de un gobierno denominado sandinista, el mismo calificativo  -“bandoleros”-  con el cual se denominó a los seguidores del General Sandino, la situación requiere cuidadosa atención, porque las preguntas obligadas son la siguientes: ¿Porqué hay ciudadanos, como en efecto todo parece indicar los hay, que están recurriendo a la lucha política armada? ¿No era que después de los horrores de la guerra civil de los 80, por la vigencia de instituciones y mecanismos democráticos, habíamos puesto fin a la necesidad de recurrir a la violencia política armada?

La respuesta inmediata para atajar esa peligrosa deriva a la violencia, es el diálogo que ya ha sido sugerido desde diferentes instancias. Pero la respuesta de fondo, para que el diálogo no luzca como una emboscada, y para que lo urgente no sustituya una vez más a lo importante, es rehacer las condiciones de vida democrática, que hacen innecesario e injustificable recurrir a la violencia como instrumento de lucha política.

Lo anterior es más pertinente aún porque en noviembre están previstas elecciones municipales, y si no se garantizan condiciones que aseguren su credibilidad y confianza, y continúa el alarmante cierre de los espacios democráticos, nada podrá impedir que en algún momento nuestro país vuelva a caer en sus recurrentes ciclos de inestabilidad y confrontación violenta.

Agréguese que recientes informaciones económicas han puesto en evidencia que pese a la bonanza exportadora, hoy nuestro país es más dependiente de la asistencia externa. Y si las irregularidades en el proceso electoral del 2011 ya están dejando sentir sus negativas consecuencias reales, y peor aún las potenciales, en cuanto al financiamiento externo, un proceso electoral municipal semejante podría ser la gota que rebalse el vaso.

Estamos, entonces, frente al riesgo de dos errores mayúsculos: por parte del gobierno, que no evalúe correctamente la gravedad de las consecuencias, nacionales e internacionales, de continuar cerrando los espacios políticos democráticos, los electorales en particular.

De parte de la oposición, en el sentido amplio y no solamente la política, que se conforme con cambios en las autoridades del Consejo Supremo Electoral (CSE), que podrían resultar cosméticos si no se presta atención a las otras condiciones  -depuración del padrón, cedulación, respeto a la personería de la Alianza PLI, observación electoral, plazos apropiados, acreditación de fiscales, etc.- que permitirían recuperar para el país el futuro electoral que por ahora no tiene.

El CSE ha anunciado para inicios de febrero la convocatoria a las elecciones municipales. Si por precipitarse a favor del partido de gobierno, los términos de referencia de esa convocatoria no prestan atención a las recomendaciones que para mejorar el sistema electoral han hecho diferentes instancias nacionales e internacionales, una singular oportunidad para no recaer en los ciclos más perversos de nuestra historia se habrá perdido.

Lo deseable, entonces, si de pensar en Nicaragua se trata, es que se convoque a las elecciones municipales en términos generales, dejando margen de maniobra y tiempo para cumplir con el mínimo de recomendaciones que harían de esas elecciones una verdadera oportunidad democrática.

El gobierno tiene la palabra. 

El informe de la OEA

Precisamente, se conoció esta semana el Informe Final de la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En cuanto a la valoración general de lo ocurrido en la etapa final del proceso electoral del año pasado, ese Informe no aporta mucho más que el Informe Preliminar que el Jefe de la Misión de esa Organización, Dante Caputo, presentó ante el Consejo Permanente de la misma poco después de las elecciones.

Pero el Informe en cuestión es muy rico y detallado en cuanto a las recomendaciones que hace para mejorar nuestro sistema electoral. Y pronto tendremos el Informe Final de la Misión de la Unión Europea. Y desde el punto de vista nacional, existe el Grupo Promotor de las Reformas Electorales, que con gran responsabilidad política y capacidad profesional, ha venido articulando una serie de propuestas en la misma dirección.

Es probable que no sea posible, de cara a las elecciones municipales, implementar todas las recomendaciones, pero es perfectamente posible poner en vigencia aquel mínimo de reformas, normativas, organizativas y procedimentales, que hagan confiables esas elecciones. Como lo anotamos en el comentario anterior, el gobierno cometería un grave error de juicio, en función de los intereses del país y de sus propios intereses, si no presta atención a esa demanda.

El riesgo en que el gobierno haría incurrir al país fue subrayado por la reciente declaración de la Secretaria de Estado del gobierno de los Estados Unidos, Hillary R Clinton. En esa declaración se indica que “el informe de la OEA proporciona una base para que la OEA evalúe todas las iniciativas disponibles para reforzar la democracia en Nicaragua”. Como ha sido comentado, esa declaración es una advertencia, que ojalá la evolución política de nuestro país no conduzca a que se materialice, como ya ha ocurrido con fuentes de cooperación europeas, que podría traducirse en una restricción en el acceso de nuestro país al financiamiento de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En esas circunstancias, tampoco se tendría acceso a un Programa con el Fondo Monetario Internacional, y la consecuencia en cuanto a la confianza de los inversionistas y los balances macroeconómicos sería mayúscula, con inevitable impacto negativo sobre los nicaragüenses.   

Repetimos, ojalá que lo anterior no ocurra, pero no cabe duda que la responsabilidad sería enteramente de Ortega y su gobierno.

Rasgada de vestiduras

Frente a la declaración de la Secretaria de Estado norteamericana, ha llamado la atención que dirigentes parlamentarios del Orteguismo hayan rasgado sus vestiduras y, arropándose en un respeto a la soberanía que en verdad no está en juego, reclamen que la cooperación externa no tenga condiciones.

¿Porqué no dijeron lo mismo cuando el Presidente de la Compañía de Petróleos de Venezuela (PDVSA) vino poco antes de las elecciones y dijo que si Ortega perdía, se retiraría la cooperación de Chávez?

Comentarios

3
Bolivar

Si algo me quedaba de respeto por este personaje, se esfumó, estoy sorprendido de los límites de un ser humano. La comparación del título y su argumento con el hecho histórico de la gesta de Sandino que trascendió globalmente en un tiempo impensable sin tecnología, es totalmente rechazable.

2
Giwreh

Me parece infame jugar con la idea, que hombres secuestrando y violando menores de edad podrían ser "bandoleros" en el sentido de los hombres libres de Sandino.

1
Jairo Rivera

La hipocresia del escritor es tan lucida que me deja perplejo al plantear de manera tragica los asuntos internos de los cuales es protagonista y eslabon esencial en la cadena de desestabilizacion que los EEUU junto con la derecha han puesto en marcha en contra del gobierno sandinista. Esta estrategia es universal y la han aplicado en muchos paises donde los gobiernos no son parasitos de los EEUU, sino miremos lo que ha pasado en Venezuela y Ecuador, asi como Honduras. Ahora, la crisis que pueda sufrir nuestro pais es por gracia de los politicos de derecha que van a llorar a las embajadas de los paises ricos para que cancelen esto y lo otro sin mirar las consecuencias negativas que sus acciones puedan causar a la poblacion y la misma empresa privada. Esta ha dicho claramente que no se debe de suspender o sancionar a Nicaragua economicamente debido a la situacion de probreza que reina en el pais, ademas entorpeceria el desarrollo del pais que al final es lo que queremos todos. Estas acciones lo que hacen es polarizar mas la politica en Nicaragua ya que es facil vender el estribillo del imperalismo yanki, la derecha recalcitrante y la injerencia de los paises donantes en los asuntos internos del pais. La alimentacion al ego politico ha llegado hasta este punto a la derecha, si es por parte de la izquierda ha cerrado los espacios consultivos y de dialogo con los partidos opositores desde su derrota porque ya no los necesita.

Más en: Política

Otros artículos del mismo autor