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Costa Rica se equivoca

Edmundo Jarquín | 6/11/2010
@mundoj1

Hace pocas semanas, y con motivo que Costa Rica y Honduras habían solicitado participación en el diferendo de límites marítimos que se ventila en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, entre Nicaragua y Colombia, uno de nuestros más destacados expertos en derecho internacional, Mauricio Herdocia, dijo con toda razón que en materia de límites Nicaragua había mantenido en las últimas tres décadas un enfoque estratégico.

Destacó Herdocia que independientemente del gobierno de turno  -el primer gobierno sandinista; los de Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, después, y ahora el gobierno de Ortega-  habíamos mantenido una verdadera "política de Estado", es decir una política que en su esencia trasciende a los diferentes gobiernos, independientemente de pequeñas variantes circunstanciales.

No ha sido así siempre en materia de límites, en que nuestras divisiones y pasiones políticas internas con frecuencia nos han debilitado exteriormente, y hemos terminado desgarrados en nuestra geografía territorial y,  consecuentemente en los derechos marítimos que acceden al territorio. La pérdida de la provincia de Guanacaste a favor de Costa Rica, al fragor de la inestabilidad política y guerras intestinas posteriores a la independencia en el siglo XIX, y del territorio de Litigio en el norte, a favor de Honduras, durante el gobierno de Luis Somoza, a inicios de los años 60 del siglo XX, son los ejemplos más elocuentes.

Tengo frente a mi escritorio el mapa de Nicaragua elaborado por los Hermanos de La Salle del Instituto Pedagógico de Managua, "declarado provisionalmente oficial por Decreto Ejecutivo No. 658 del 27 de julio de 1953". Ahí se puede apreciar como el fallo "ultra petita" de la CIJ (que concedió más de lo pedido por Honduras) nos cercenó una inmensa cantidad de territorio, más allá del que estaba en litigio. Como segoviano recuerdo bien las angustias de finqueros y campesinos que desde entonces tuvieron que atravesar una frontera que antes no existía para ir a sus fincas y huertos, que muchos terminaron malvendiendo por el inesperado inconveniente fronterizo.

Entonces los nicaragüenses estábamos, como en el siglo XIX, profundamente divididos políticamente, y se rumoró que esas divisiones contribuyeron a la mencionada sentencia "ultra petita".

Voces de Costa Rica se han alzado insinuando que los aires electorales nicaragüenses y nuestra polarización política son la causa de la iniciativa del dragado del nicaragüense Río San Juan, y de la posición enérgica, aunque serena por cierto, que el gobierno de Ortega ha adoptado en defensa de la soberanía nicaragüense sobre el río y su dragado.

Si, como en el pasado, se apuesta a que nuestras divisiones internas favorecerán injustificadas pretensiones externas, en este caso se equivocan quienes hacen esa apuesta, porque como lo indicó el Dr. Mauricio Herdocia, y otros destacados juristas, ahora, en materia de límites, tenemos un enfoque estratégico que sustenta una política de Estado. Y afortunadamente, valga la pena decirlo, ambos países insisten en que sus pretensiones se diriman de conformidad con el derecho y no la fuerza.

Legitimidad y legalidad

Pero como lo demuestran numerosas experiencias, propias y de otros países, la legalidad que no se sustenta en legitimidad política, es decir en sólido respaldo de los ciudadanos y respeto y reconocimiento de la comunidad internacional, puede resultar, a la larga, ser una legalidad débil, con fuerza en la letra de los tratados pero no necesariamente con fuerza en el juicio de los jueces.

Señalo lo anterior porque si el gobierno de Ortega quiere fortalecer la posición legal de Nicaragua, en la Corte Internacional de Justicia y en otras instancias, tiene que contribuir a fortalecer la legitimidad política nacional e internacional de Nicaragua.

Y tal como pinta el proceso electoral del próximo año, con un Consejo Electoral espurio, un padrón electoral dudoso, calendario electoral diseñado para dificultar la participación de los ciudadanos, candidatura reeleccionista inconstitucional, y negativa a que haya observación electoral nacional e internacional, la legitimidad y credibilidad de Nicaragua puede resultar seriamente lesionada cuando más se necesita para una efectiva defensa de nuestra soberanía.

Hay quienes en Costa Rica, incluso, especulan que lo mejor que les puede ocurrir para avanzar en sus pretensiones sobre el Río San Juan, es que  haya un nuevo gobierno de Ortega bajo las circunstancias antes anotadas.

Los pies descalzos de Nicaragua

Hace como cuarenta años Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y su hermano Xavier, con un grupo de amigos, realizaron un recorrido por el Río San Juan, hasta su desembocadura.

Resultado de esa exploración geográfica, histórica y socioeconómica, fue un largo reportaje de Pedro Joaquín titulado "Los pies descalzos de Nicaragua".

El título del reportaje, sobre la parte sur de nuestra geografía, de ahí la palabra pies, correspondía a lo que entonces encontraron: mientras al otro lado de la frontera se veían escuelas, centros de salud, carreteras, crecimiento de la producción, en la parte nicaragüense escaseaba todo eso, mientras abundaba la pobreza.

No tengo las cifras a manos, pero entonces el ingreso per cápita de Costa Rica debe haber sido un poco mayor, no mucho mayor que el de Nicaragua. Hoy es casi ocho veces superior.

Anoto lo anterior, porque el tema de la soberanía no es solamente jurídico, sino también político, como antes anoté, pero también socioeconómico. La soberanía jurídica tiene fuerza si tiene el respaldo de la soberanía política y la soberanía económica. Los nicaragüenses haríamos bien, y Daniel Ortega que ha estado gobernando desde arriba o desde abajo en los últimos treinta años debería hacerlo, en preguntarnos por qué ahora somos más pobres que hace tres décadas al extremo de ser un país pobre-exportador, como lo demuestra el casi medio millón de nicas que han emigrado a Costa Rica, contribuyendo a la fortaleza económica de ese país, porque no pueden hacerlo por el propio.

(Este texto corresponde a la edición 125 de la columna El Pulso de la Semana, que el autor transmite por Radio Corporación)

Comentarios

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JUAN PUEBLO

Hay nicaragüenses ni siquiera cuando nos quieren cercenar el país pueden unirese a defender lo suyo? Que pobreza de nacionalismo y que tontos son .

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Edwin Granados

Aún no sé por más que intento, asimilar la persistencia de muchos en decir que Costa Rica, tiene pretensiones territoriales con porciones del territorio nicaraguense. Hasta donde entiendo cuando Guanacaste se ANEXO a Costa Rica por su libre voluntad, Costa Rica no fue con ningún ejercito a pelear por ella, sencillamente fue una voluntad de los Guanacastecos y preguntenles si querrían formar parte de Nicaragua???, o bien, porque será que tantos hermanos nicaraguenses emigran a Costa Rica???, será porque en Nicaragua tienen todo lo que necesitan???, ah verdad!, soy ciudadano tico y creanme que de todo corazón no está en el sentir tico, hacernos de nada de Nicaragua y objetivamente no veo a nuestros gobernantes estimulando semejante idea, como si he visto a periodistas y politicos nicas, provocando a su pueblo contra los ticos, que ignorancia y que pena me da ver que manipulen así al pueblo que sufre y lo alimentan con desinformación para seguir aprovechandose de sus sentimientos nacionalistas.

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Francisco Herrera

No veo en esto una provocacion de conflicto con CR, esto era una promesa de campaña y su realización no es mas que el cumplimiento de una obligación con los Nicaraguense, ahora creo que con su actuación la presidente de CR esta promoviendo la figura del presidente de Nicaragua quien no es tonto y la esta capitalizando, creo que a pesar de todo este es un tema que nos compete a todos los Nicas y debemos unirnos para defender nuestra soberania.

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Armando Aragon

Que lástima para el Dr. Jarquín, mezclar los problemas internos (bandos e inetereses)políticos con algo de interés de NACION. A pesar de su buen redactado articulo pierde el enfoque. Lo cierto es que Nicaragua tiene hoy y desde hace 30 años (Iniciado por el FSLN) una política nacional en asuntos de territorio y soberanía eso es algo que le duele en el alma al Dr. Jarquín. Lástima que un vende patria se arrope de nacionalismo.

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Nicoya Xolotlán

Sucede que los políticos nicaragüenses, si es que a esa claque oportunista se le puede llamar de esa forma, cuando llegan al poder se enamoran de la facilidad con que se enriquecen y lo único que piensan es en permanecer a toda costa usufructuando el erario de la población que cada vez más se hunde en la miseria y para calmar la ansiedad de ese pueblo le tiran alguna limosna con lo cual sabe que estarán quietos un buen tiempo, mientras preparan todo tipo de artilugios para seguir engañando a esa masa proletaria.
En Nicaragua, los políticos no conocen de soberanía. Anastasio Somoza, era el "son of mom beach" de los gringos, de tal manera que por quedar bien con sus tutores hasta declaró la guerra a Alemania, con lo cual también se apoderó de los bienes que habían creado los inmigrantes alemanes en nuestro país.
Daniel Ortega es el "son of mom beach" de Hugo Chávez y hasta el momento ha tratado de ocultar qué le va a entregar de nuestro país a su tutor. Los nicaragüenses no se chupan el dedo, y saben que el cuento de la solidaridad bolivariana es una forma de enmascarar todo un proceso de despojo, mediante el cual grandes porciones de nuestra geografía servirán para descanso y el retiro feliz de altos miembros de las FARC quienes han alimentado con dinero de dudosa procedencia al gobierno orteguista y también para Chávez en caso que se desmorone el castillo de naipes que éste último ha cconstruido en Venezuela. El compromiso de Ortega es mantenerse a cualquier costo en el gobierno y asegurar el apoyo de la Policía y el Ejército, para que estos personajes puedan entrar como "Pedro por su casa" en nuestro país, y si necesitan documentos de identidad, no se les dificultará obtener una cédula o pasaporte nicaragüense.
Con el objetivo de adelantar sus planes para reelegirse ha provocado un incidente con Costa Rica y eso ha permitido que se inicie el proceso que lo llevará a mantenerse en el gobierno, mientras ya tiene entrenadas y armadas sus bandas delincuenciales que seguirán apoyando "sus victorias" y apaleando a la población, mientras la policía y el ejército, solamente entrarán a mantener el orden, si la correlación de fuerzas no le es favorable a los grupos orteguistas.
No es raro, que el presidente Ortega, quien se ha caracterizado por sacarle provecho a todo, haya realizado algún amarre con millonarios ticos, por si consiguen arrebatarle algo a Nicaragua él pueda obtener también algún tipo de rédito. No hay que olvidar que uno de los millonarios costarricenses es don Humberto Ortega y que don Roberto Rivas Reyes, testaferro de Daniel, ya se codea con la oligarquía tica.

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Alma Uriarte

El titulo del articulo muy llamativo "COSTA RICA SE EQUIVOCA", pero cuando ya esta en la tercera parte del mismo , el Senor Jarquin saca sus intereses personales lo que indica que el no se siente verdaderamente nicaraguense. En este momento no es para sacar el tema de la politica interna de Nicaragua, pues nada tiene que ver lo interno con un problema tan trascendental como el problema limitrofe con Costa Rica. No aprendio el Senor Jarquin la leccion que le dio el Senor Valenzuela de los Estados Unidos: Los nicaraguenses tienen que resolver sus problemas internos. Sinembargo el Senor Jarquin actua como un filibustero pidiendo ayuda a paises extranjeros.

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Rosalba Perez

No comprendo porqué en lugar de usar otras estrategias para levantar el rating nicaraguense y su status a nivel global, busca algun motivo de problema o pleito con vecinos. Como usted dice, ahora Nicaragua esta peor que hace 30 años. Quizas nos enfocamos mas en un ego ridiculo que en la sensates. No todos los nicas piensan igual; de hecho casi dos millones de nicaraguenses, la mayoria muy trabajadores viven en Costa Rica, porque ademas de pan tambien hay paz. Que lastima que en Nicaragua no sucede igual.

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