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Elogio a la lectura

El lector dual

Los invito a disfrutar de este maravilloso mundo de los bits. La web es un flujo permanente de conocimientos y los libros digitales verdaderas joyas literarias, aún cuando no están diseñados en su mayoría para leerse en pantalla

Eduardo Estrada M. | 1/9/2015
@gorkieduardo

Al escribir sobre este tema quiero empezar por recordar las hermosas palabras del crítico literario, Harold Bloom, quien dice que leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque es el placer más curativo. Lo devuelve a uno a la otredad (la condición de ser otro), sea la de uno mismo, la de los amigos o la de quienes pueden llegar a serlo.

Desde luego, Harold Bloom no se refería a la lectura digital sino a la lectura en papel, ese lastre molecular que nos ha fascinado por siglos, a esto que destruyó aquello (al poder religioso medieval y los códices), a esa gran universidad que fueron los libros de papel, pero que cada vez dan más espacio al mundo de los bits, a la supercarretera de la información, al decir de Nicholas Negroponte y Bill Gates.

Aún se discute si el libro digital superará al libro de papel (esto destruirá aquello, según la célebre frase de Víctor Hugo, puesta en boca de un monje), mientras en el ciberespacio millones de personas leen en formato digital y adquieren diversos dispositivos móviles de lectura para leer en la web o libros digitales en diferentes formatos.

Todavía recuerdo aquella colección de los clásicos en 20 tomos que me regaló mi madre. Eran unos tomos verdes con letras doradas que tenían aún el sabor del papel nuevo y la tinta fresca, que olían a conocimiento universal y que fueron para mí mi mejor universidad en mi adolescencia. “La mejor universidad hoy en día son los libros”, decía un epígrafe puesto en el prólogo. Qué contraste con al transición que he sufrido y haberme convertido en lector de documentos y libros digitales.

No veo letras doradas, ni tomos con pastas verdes, ni puedo manipular con mis dedos las hojas de papel, ni sentir el olor que tienen los buenos libros, por muy viejos que sean. Todo es electrónico, digital, un conjunto de bits que por arte de magia aparecen en la pantalla de mi computadora, aunque de vez en cuando me encuentro libros que simulan a las moléculas compactas, con transiciones de páginas y efectos especiales.

Pero no son los mismos libros. Esto destruyó a aquello, aún cuando podría definir el ejercicio de mi trabajo intelectual, como la de un lector dual: mezclo en mi lectura de todos los días libros digitales y libros de papel. En ese proceso de transición he ido aprendiendo técnicas de lectura digital, adaptándome a los bits, a la pantalla que despliega textos, imágenes, gráficos, animaciones, infografía, y que me permite opciones de búsqueda y, desde luego, técnicas de copiar y pegar.

Alternative content

Tengo ahora a mi disposición una gran biblioteca universal, y como hacker, en el buen sentido de la palabra, dedico horas en la búsqueda de libros que se pueden descargar gratuitos en Internet. Tengo acumulado tal vez más de dos mil o tres mil títulos, algo imposible en el mundo de papel, excepto si fuera un millonario, pero además, poseo video tutoriales, audiolibros, libros digitales multimedia, entre los cuales, desde luego, incluyo los de mi autoría, como La Historia de la Guerra Nacional y Las Picardías del Güegüense.

Recién descargué La otra historia de Estados Unidos (una versión crítica a la versión oficial de la historia de ese país), Historia de Las Historias de La Nación Mexicana, Sandino, General de Hombres Libres, el controversial libro de Fukuyama, El fin de la Historia y El choque de las civilizaciones, del destacado historiador norteamericano, Samuel Phillips Huntington.

Tengo en mi anaquel digital enciclopedias de Carl Sagan (Cosmos y Un punto azul pálido), de Stephen Hawking, La historia del Tiempo, El Universo es una cáscara de nuez, además del excelente breviario de Bill Bryson, Una Breve Historia de casi Todo.

Hay ahí también varios cientos de libros de literatura comprimidos de autores de todo el mundo, tratados de Biología, libros de Física, Química y Matemáticas, entre los cuales se resaltan los libros de Baldor (solucionaría incluido), diccionarios diversos y extraños, entre los cuales no puedo dejar de mencionar un diccionario de ideas afines, que quise tener todo el tiempo y que nunca había podido obtener.

¿Quieren leer poesía, psicología, pedagogía, didáctica…? Los invito a disfrutar de este maravilloso mundo de los bits. La web es un flujo permanente de conocimientos y los libros digitales verdaderas joyas literarias, aún cuando no están diseñados en su mayoría para leerse en pantalla.

¿Qué si los imprimo? No, en ningún momento. Sería gastar muchos dólares extras. Por las mañanas o las tardes, o cuando tengo que estudiar, me siento frente a mi computadora, abro el libro que quiero empezar a leer, por lo general, en formato pdf y aplico las técnicas que he ido aprendiendo en el camino…

Si quiero hacer una lectura exploratoria, apretó las teclas Shf+Crl+H y tengo un desplazamiento automático del libro, y puedo aumentar la velocidad de desplazamiento con el teclado numérico. Puedo detener el despliegue automático con la herramienta mano y volver a desplazar a la velocidad que desee.

Una vez explorado, empiezo la lectura normal. Puedo poner el libro en pantalla completa, dependiendo del formato (Mays+Crt+H), o ampliar el texto con el Zoom de Marco, aunque es preferible el Zoom Dinámico, que permite ajustar el texto a tu capacidad visual apretando con el mouse la pantalla. Por razones ergonómicas he ido aprendiendo los atajos de teclado para hacer la lectura más versátil y rápida y desde luego hago descansos cada hora.

Voy subrayando en color de mi preferencia los textos de interés con la herramienta Resaltar. Puedo agregar comentarios y réplicas. Si el libro trae incrustado un video o música puedo activarlo. Al finalizar el primer capítulo, puedo exportar automáticamente a Word todos los comentarios y réplicas en forma automática. Tengo como opción abrir el portapapeles de Word, e ir copiando los textos que me resultan de interés (que se van agregando en forma instantánea) para después procesarlos.

Si estoy leyendo varios libros a la vez, puedo hacer uso de un catálogo de búsqueda, para sacar el máximo provecho de búsqueda avanzada… y después ir copiando y pegando.

Puedo cambiar el color de fondo de los libros, e ir consultando un diccionario línea a través de Desktop, escribiendo código html básico…como rae.es/vital, o hacer uso de iPaper si estoy leyendo un documento desde el explorador de mi preferencia. Existe todo un mundo de técnicas digitales.

Sigo el eslogan ecologista: “Piense bien si vale la pena imprimir este documento…”

Los libros de papel y la interactividad con mi medio socio-cultural cambiaron mi visión del mundo en la adolescencia, los libros digitales continúan siendo una fuerte motivación para seguir aprendiendo, pues tengo a mi disposición la gran biblioteca mundial del ciberespacio.

¡Lástima que no tendré tiempo de leer todos los libros que tengo en mi anaquel digital!

Pd: Puede encontrar el libro del autor, Cómo leer en la era digital aquí. 

Descripción

Elogio a la lectura es un blog sobre reseñas de libros y desarrollo de artículos sobre ciencia, arte y economía

Acerca del Autor

Escritor y desarrollador de aplicaciones educativas. Director del Centro de Entrenamiento y Educación Digital (CEED)

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