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Una generación de jóvenes que no reciben educación financiera e inmersos en el consumismo

"No se inculca el ahorro a adolescentes"

Elaine Miranda, autora del blog Plata con Plática, aconseja hablar sobre finanzas personales con los hijos desde que están pequeños. "Estamos viviendo una cultura de gasto y consumo innecesario, y en lugar de ponerle un freno, los padres simplemente les están dando todo", dice

Cinthia Membreño | 20/8/2015
@LaMembrete

Tabletas, computadoras, smartphones, consolas de videojuegos, reproductores de música... en la última década, esta pequeña lista de aparatos tecnológicos ha diversificado por completo el interés de los adolescentes de clase media en Nicaragua. Y con ella, aumenta el presupuesto que los padres de familia destinan para el entretenimiento de sus hijos, sin obviar la inversión que realizan en educación, vestimenta y recreación. Cumplir con las expectativas de una generación digital puede resultar financieramente abrumador, ¿pero cómo lograrlo sin quedar en bancarrota?

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Elaine Miranda, autora del blog Plata con Plática, aconseja hablar sobre finanzas personales con los hijos desde que están pequeños para que tengan noción de lo que cuesta cada aspecto de su vida. La experta asegura que aunque cada familia es un mundo, el proceso debería empezar a los tres años con una sencilla cantidad de información que se adecúe a su edad y se vaya complejizando a medida que crezca. La idea es que al adoptar responsabilidades, los niños se convierten en adultos que toman decisiones financieras acertadas. Sin embargo, lograr esto no es tarea fácil en Nicaragua.

En una nueva edición del programa Cuentas Claras, la asesora afirmó que la gran mayoría de adolescentes nicas no ahorran porque sus padres tampoco recibieron este tipo de educación financiera. La asesora en finanzas personales descubrió esto gracias a un grupo focal que realizó con estudiantes de colegios de clase media de Managua. Al preguntarles qué hacían con el dinero que sus papás les daban a diario o cada semana, estos aseguraron que si se les acababa, pedían más o recurrían a sus amigos. “No me importa no comer en el colegio”, dijeron muchos, “prácticamente no pido dinero para el colegio, pero sí pido dinero para salir el fin de semana”, afirmaron.

El problema con este comportamiento, indicó la bloguera, es que cuando estos jóvenes se convierten en profesionales, sustituyen a padres, familiares o amigos por una tarjeta de crédito o un préstamo bancario. Al no poder tomar las mejores decisiones, sus finanzas se salen de control, esto hace que vivan endeudados o que tengan un mal récord crediticio. No obstante, la situación opuesta ocurre cuando los padres de estos muchachos satanizan las tarjetas de crédito y hacen que estos no sepan que se puede recurrir a esta herramienta, siempre y cuando se use de manera responsable.

Para Elaine, los bancos están perdiendo una gran oportunidad al no promover lo suficiente productos relacionados al ahorro de niños, adolescentes y jóvenes universitarios, pues no están contribuyendo a una cultura financiera saludable. La experta explica que el chanchito es una excelente manera para que los pequeños empiecen a ahorrar, pero este hábito debe evolucionar con el tiempo. Si los padres abren una cuenta de ahorro y hacen que sus hijos los acompañen al banco para depositar, los familiarizan con el ambiente de la banca nacional, observa.

Si los hijos han cumplido 16 años, tienen una cédula de identidad y son responsables, la asesora en finanzas recomienda brindarles una tarjeta de débito – con un límite – para que se familiarice con la herramienta. “Hay gente que tiene miedo de ir a un cajero automático porque no sabe utilizarlo. Son cosas sencillas que si vos se las enseñás desde ahorita, los introducís en el sistema financiero nacional”, indica. La experta recomienda lo anterior, no sin antes advertir que debe haber una comunicación entre padres e hijos, para que los últimos sepan cómo pueden usarla y para qué.

Elaine aclara que brindar esta preparación es necesaria para la vida universitaria. Muchos de los participantes de su grupo focal – quienes manifestaron un deseo de estudiar en el exterior – dijeron que aprenderían a presupuestarse una vez que viveran en otros países. “Te das cuenta que padres e hijos viven al día. La misión es enseñarles que aunque ahorita no tienen un salario, el dinero de los papás tiene límite. Estamos viviendo una cultura de gasto y consumo innecesario, y en lugar de ponerle un freno, los padres simplemente les están dando todo”, lamentó.

La autora de Plata con Plática brindará un taller de finanzas personales para adolescentes el próximo sábado 29 de Agosto. Para mayor información, consulte el siguiente enlace.

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