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Datos del Cetrex no muestran un incremento de la venta legal de ganado en pie

Marín reta a ganaderos: ¿a quién venden?

Director de Matadero San Martín calcula que contrabando se acabará en octubre: el gobierno ya cerró una de las salidas ilegales y procederá con las otras dos. Después se abrirá una negociación sobre precios, y hay que empezar a restituir la confianza

Iván Olivares | 13/8/2015
@IvanOlivares66

Alfredo Marín, Director del Matadero San Martín, está convencido de que el problema del contrabando estará resuelto de aquí a octubre. Explica que “el gobierno ya cerró una de las salidas [ilegales de ganado], y pronto cerrará las otras dos. Si no actuaron antes, fue porque esto los agarró desprevenidos, igual que a nosotros (los administradores de los mataderos)”.

Desde su retiro en diciembre del año pasado, Marín ha observado cómo se deterioraba la situación de la industria de la carne, a tal punto que se calcula una hemorragia de unos 290,000 animales que nunca llegaron a los mataderos entre 2013 y 2014. La situación es tan grave, que algunos mataderos admiten estar trabajando a un tercio de su capacidad. O menos.

“Desde mediados del año pasado era evidente que había un descenso en el número de animales que llegaba a los mataderos. Esta industria tiene altos y bajos. Si hay sequía, las entregas se adelantan. Si el invierno es muy bueno y los precios están bajos, lo retrasan un poco. Si el precio es muy bueno, te entregan más rápido”, explica.

“Cuando reaccionamos ante la merma de animales, tuvimos que ver qué pasaba, investigar, hacer videos, fotografías de los camiones dando vuelta hasta llegar a la frontera, y eso tomó meses, porque la mayoría de la operación se hace de noche, pese a que en Nicaragua es prohibido transitar con ganado de noche. Llegan a la cercanía de las fronteras, y esperan que amanezca”, ilustra.

Pero después del cierre de la finca de Somotillo donde se reconcentraba ganado para sacarlo, Marín cree que es cuestión de tiempo para que la administración Ortega termine de cerrar los otros dos puntos que los industriales han identificado como rutas de escape ilegal de una parte del hato ganadero.

El siguiente paso, cuando el problema esté resuelto, será que mataderos y ganaderos tengan que sentarse a negociar precios, lo que sólo parece anunciar una reedición del viejo problema que enfrenta a productores e industriales: los precios que se pagan por cada kilo.

Marín ya tiene su discurso listo para cuando llegue ese momento. “Cuando se haya resuelto el problema, los ganaderos vendrán pidiendo mejor precio, pero yo responderé: yo te pago lo que te puedo pagar, que es el precio más alto de Latinoamérica”.

Marín hace referencia al discurso de los industriales nicaragüenses quienes alegan que pagan precios más altos que los que pagan sus colegas de Brasil y Paraguay, pese a que la calidad de la carne es similar en los tres países. Del otro lado, los ganaderos se quejan porque opinan que los mataderos deberían pagarles por aparte por el cuero, vísceras, etc., de cada animal destazado.

Cetrex versus ganaderos

La merma de animales que para los mataderos es contrabando de ganado, para los productores es una simple expresión del libre comercio que les permite vender sus reses al mejor postor. Al que les pague más por cada kilo vendido.

Marín señala que “los mataderos dicen que hay contrabando de ganado. Algunos directivos de Faganic –no sé si todos son ganaderos- dicen que no lo hay. Que lo que sucede es que el ganadero lo vende en pie porque les pagan mucho mejor, y que por eso el hato se está yendo del país en grandes cantidades”.

Citando datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), el industrial señala cómo se ha comportado la extracción legal durante el primer semestre de todos los años del presente siglo. En ese periodo, se han exportado legalmente unas 32,867 reses en promedio, si solo se toma en cuenta el primer semestre de cada año.

“En el primer semestre del 2001, se extrajeron legalmente unas 37,000 reses, lo que correspondió al 16% del total de ese año. Trece años después, en el primer semestre del 2014, se extrajeron sólo 28,000 animales, lo que representa el 6.9% del total. Si en 15 años no ha crecido ni el número de reses, ni el porcentaje extraído, ¿cómo dicen los ganaderos que lo están vendiendo en pie? ¿A quién se lo estarían vendiendo en todo caso?”, cuestionó.

Marín tampoco entiende el argumento de quienes alegan estar recibiendo un mejor precio por su ganado porque, una vez más, los datos del Cetrex apuntan en otra dirección.

“Me confunde escuchar a algunos directivos de una asociación de ganaderos diciendo que si el ganado se va del país es porque les pagan mejor, pero ¿cómo pueden decir eso si las estadísticas del Cetrex muestran que el ganado que se exportó legalmente en pie, salió a un precio promedio de US$0.67 por kilo?”, cuestionó.

“No entiendo a quién es que le están vendiendo esos finqueros, porque el Cetrex dice que solo se vendieron 28,000 animales en el primer semestre del 2015, y que los animales que salieron por la frontera norte se vendieron a un precio promedio de US$0.67 hasta el 18 de mayo, que fue la última fecha en que se ofrecieron estadísticas diferenciadas por empresa exportadora”, recalca.

“¿Por qué vendieron a esos precios, si podían vendérselo a Venezuela que pagó un precio promedio de US$2,62 por kilo? No sólo eso: si según el Cetrex, sólo salieron 28,000 reses en el primer semestre del 2015, pero los datos de los mataderos muestran que faltaron muchos animales más, entonces, ¿a quién fue que se los vendieron?”.

El industrial insiste en que “si de verdad es mejor vender en pie que entregar a los mataderos, ¿crees que SuKarne habría invertido US$100 millones para construir ese matadero? Bastaba con que compraran, engordaran y exportaran en pie. Si SuKarne invirtió aquí, es porque es más rentable procesarlo en el país, que venderlo en pie. ¡Transportar en pie es carísimo! Son 3,000 kilómetros de aquí a Monterrey, a US$200 por cabeza, y tardas una semana en que el animal mal come, mal bebe, y pierde peso”, explicó.

 

¿Y las filas de camiones?

Cuando uno piensa en una masa de 290,000 reses saliendo de forma ilegal a lo largo de los dos últimos años por puntos ciegos en la frontera norte, se imagina largas filas de camiones cargados de animales ruidosos y asustados dirigiéndose en masa hacia Chinandega, Madriz o Nueva Segovia. Pero no se ven.

“Se ha dicho que el contrabando no podría ser tan grande, porque tendrían que haberse visto las grandes filas de camiones. Bueno, para llegar a nuestro matadero en Nandaime, pasaron 270,000 reses por Masaya, ¡y nadie se dio cuenta! Entonces, la fila no existe. El que dijo eso, es porque no tiene experiencia”, asegura Alfredo Marín.

 

Queremos ver papeles

Si se cumplen las previsiones de Alfredo Marín, se detendrá el contrabando de reses, con lo que los mataderos deberían recuperar su nivel de actividad, y el fisco debería aumentar las recaudaciones por ese rubro.

En paralelo, también es previsible que los ganaderos sigan reclamando precios más altos, al menos, tan altos como aquellos que aseguran recibir de los comerciantes que llegan hasta sus fincas a comprarles en el sitio.

“Para restaurar la confianza, enseñen que en verdad vendieron caro, pero no enseñen sólo una transacción: que muestren una de abril o marzo, que confirme que vendieron aunque sea 15 novillos a los precios que dicen. Aseguran que prefieren vender el ganado en pie, porque les pagan mejor pero nunca, nunca, nunca han podido enseñar un cheque, ¡aunque sea uno! por el pago de unos 15 novillos, que serían US$13,000 a US$14,000”, demanda el industrial.

Lo siguiente es que demuestren cómo es que se hizo la transacción. “¿Les pagaron con cheque o en efectivo? ¿Depositaron US$12,000 en efectivo? ¿Qué te dice el banco si tratás de depositar esas cantidades en efectivo? ¿Vendieron entregando las guías y las cartas de venta, como manda la Ley?”, insiste.

“Yo estoy seguro que los directivos de esas asociaciones de ganaderos son personas honradas, y que ellos creen que están defendiendo a su gremio, pero para que tengamos confianza, que enseñen los comprobantes de esas transacciones, donde se muestre que vendieron sus animales a US$900 la res”, retó.

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