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Entre autores y personajes

De Rostros Ocultos a Encuentro

Esta novela, y más aún este libro, es el que más tiempo me ha consumido, desde su arranque hasta su publicación, en parte por las desconfianzas particulares y la búsqueda personal que tarde o temprano llevará, desde lo cotidiano, a un Encuentro, porque el que busca acabará encontrando y encontrándose

Francisco Bautista Lara | 28/7/2015

“Después vino el silencio y se refugió complacido a plenitud en él”

Encuentro

Encuentro es mi tercera novela publicada pero fue la segunda que escribí.  Cuando en 1993 surgió la idea de Rostros ocultos en el contexto de las protestas del transporte colectivo, en las calles había tranques, llantas quemadas en las intercepciones y prácticamente estaba paralizada la ciudad de Managua, miles de personas caminaban, una multitud iba por la carretera Norte hacia sus centros de trabajo o casas, y otros se movilizaban en las tinas de las camionetas y en volquetes de camiones... Se refiere a la gente común, que no tiene nombre y viaja rutinariamente en los buses urbanos en donde unos suben y otros bajan, con sus historias y comportamientos personales a los que no deberíamos ser indiferentes… es una especie de  metáfora en el tránsito por la vida...  Entre esos personajes de novela –que están más cerca de lo que parece y que son más comunes de lo que creemos-, hubo uno, raro y parco, quien al abordar el bus siempre leía los clasificados del periódico, incluso en la noche iba ensimismado en su inusual lectura y se alumbraba con un foco, fue llamado por tal motivo “el lector del foco”. Sobre él, cuando Rostros ocultos (noviembre 2005) tuvo la oportunidad de escribirse y publicarse de manera definitiva, siete meses después que el expresidente Bolaños decidió violar la ley y retirarme de la Policía Nacional (asumí dejar atrás al gobernante arbitrario cargando su culpa y ver de frente la oportunidad para emprender cosas distintas), tuve la tentación de expandirme en el mismo escrito sobre el individuo de lectura inusual y frecuente, pero opté por referirlo en una próxima novela –para evitar la extensión y la complejidad que asusta y puede llevar a perder la atención de los y las estimadas lectoras-. La nueva novela pudo salir por fin diez años después con el título de Encuentro (mayo 2015).

Durante estos años le sucedieron al texto inicial muchos incidentes, correcciones y ajustes, mutaciones diversas de forma y contenido. Incluso ocurrió la tentación del autor de tirarlo a la basura –teclear delete al archivo electrónico-, prevaleció la decisión de dejarlo madurar, como se añejan los rones y el vino, en este caso no en toneles de roble, sino en un estante de la biblioteca junto a otros escritos y libros, para después releerlo y corregirlo, pensar y repensar, compartirlo con alguien, para que se fueran aclarando las nieblas de la búsqueda y juntando los distintos retazos de verdades con los hilos de la ficción hasta que llegara el momento en que los límites y junturas se pierdan y confundan, tan así como para que, incluso el autor, tenga dificultad para precisar lo que los separa y prefiera en este momento consciente, olvidarlo.

Entre Rostros ocultos y Encuentro, surgieron otros libros, en particular se interpuso la novela Manantial (octubre 2013) sobre la vida posible de un misterioso e incomprendido filántropo de Managua de hace más de un siglo, Zacarías Guerra; otros como Huellas del otoño (poemas), A 150 años de la Batalla de San Jacinto (ensayos y una ficción), Origen y Centenario (ensayos) e Inconclusos  (breves narraciones de ficción).

De los primeros lectores de la versión preliminar de Encuentro, la escritora y poeta Helena Ramos dijo: “Me agradó la intensa y minuciosa labor investigativa que el autor realiza a través de uno de los personajes centrales de la novela” y el apreciado escritor Onofre Guevara, comentó: “hay una trama y una complejidad interesante que capta la atención del lector”.  El poeta y editor Mario Urtecho al leer el libro impreso escribió en un artículo: “…aborda temas infrecuentes como: la volatilidad del presente, lo consciente y lo inconsciente, el antes y el hoy, los desencuentros y las coincidencias, la vida y la muerte…, la plenitud de un instante, el desdoblamiento espiritual, la fragilidad con que están construidos los equilibrios humanos, los profundos y difusos laberintos mentales, y la inexorable trascendencia a la que todos, tarde o temprano, algún día llegaremos”.  El académico y escritor Francisco Arellano Oviedo, editor de la novela, comentó en la solapa, después de esta lectura definitiva, habiendo conocido la versión preliminar que quedó anulada y fue superada por la publicada: “… el autor se vuelve personaje e invita y faculta a los lectores a convertirse en coautores”. El periodista Rolando Cruz expresó: “al concluir Encuentro hay un montón de asuntos que rondan en mi cabeza y me han dejado pensativo, sin duda esta obra va a trascender…” Cada lector será cómplice de lo que lee, identificará sus dudas, elaborará las respuestas e interpretaciones para encontrarse.

El título lo asumió al final, un mes antes de la edición final, después de haber pensado otros como: Olvido, Recuerdo, Recuerda olvidar… Encuentro es consecuencia de lecturas acumuladas, observaciones incesantes e interiorizaciones frecuentes que lograron por fortuna, por necesidad de quien escribe, liberarse en la expansión del texto para que, saliendo de mis manos, llegara a los lectores y lectoras quienes construirán su propia historia, desde sus interpretaciones y percepciones, a partir de las experiencias personales de cada uno, de los paradigmas y de la diversidad que nos identifica.

¿Es el autor un personaje? Sí y no, ¿quién sabe? No soy ninguno de los personajes de Encuentro sin embargo creo que algo de ellos tengo, al igual que el lector que al concluir, será parte y se identificará con alguno, con alguna circunstancia, experiencia o idea. Somos  personajes de novela que vivimos en el mundo que imaginamos en el que nos creamos y somos  parte de cualquier ficción, llamada así por un asunto convencional, para preservar los anonimatos que tanto nos gustan, para ocultar la timidez y la vergüenza y hacer prevalecer las mentiras que nos acompañan y envuelven, para distraernos y complementar lo que ignoramos.

Escribir una novela es un propósito de largo aliento, producir un texto de doscientas cuarenta páginas, armar una trama lógica que capte la atención del lector no es tarea fácil, revisar y ajustar la narración extensa requiere fijar la atención y soltar la imaginación sin despegarla de lo verosímil. Esta novela, y más aún este libro, es el que más tiempo me ha consumido, desde su arranque hasta su publicación, en parte por las desconfianzas particulares y la búsqueda personal que tarde o temprano llevará, desde lo cotidiano, a un Encuentro, porque el que busca acabará encontrando y encontrándose.

www.franciscobautista.com

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Lea una crítica literaria sobre la obra, escrita por Mario Urtecho, aquí

Descripción

Estimados lectores, a partir de la fecha, dos veces al mes, compartiremos con ustedes a través de este espacio, breves artículos sobre literatura, para invitarlos a leer, disfrutar y »

Acerca del Autor

El autor es escritor, académico y consultor nicaragüense, especialista en seguridad ciudadana y policía. Economista, master en Administración y Dirección de Empresas »

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