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Hacia una agricultura inteligente

Las innovaciones siguientes expresan una agricultura en fincas, sustentable y de un campesinado que avanza

René Mendoza Vidaurre Edgar Fernández | 20/7/2015

Hablar de innovación está de boga. Suelen presentarlo como cúmulo de informaciones de cosas útiles para el mercado, definirlo como resultado de la economía y como cosa de ingeniería, sin responder la pregunta de por qué y para qué esas innovaciones. Según OECD (2005), innovación es “implementación de un nuevo o significativamente mejorado producto, un nuevo proceso, un nuevo método de mercadeo, o un nuevo método organizacional en prácticas de negocios, lugar de trabajo o relaciones externas”. Algo “nuevo” surge de cuestionar lo viejo, lo injusto, donde lo social, económico, político y cultural están incrustados (embedded). En este artículo razonamos el porqué y el para qué de la innovación en la agricultura, describimos cuatro innovaciones de Nicaragua, México y de Uruguay, y concluimos en la importancia de crear condiciones propicias para innovar.

Por qué y para qué la innovación

En Europa se vio el paso de lo agrario a lo industrial y de ésta a lo tecnológico, y de campesino a obrero, como algo inexorable, y como expresión de grandes innovaciones. Centroamérica parece corroborar esa perspectiva: los rubros café, banano, azúcar, algodón y carne generaron el 70% de las divisas en 1978 mientras en 2006 solo el 11%, en ese mismo período las remesas subieron del 3 al 38%, otras exportaciones fuera de Centroamérica del 12 al 16%, la maquila del 0 al 11% y otros servicios bajaron del 10 al 9% (Rosa, 2008: 9). Siguiendo estos datos, la agricultura inexorablemente va desaparecer, y si persiste será por “innovaciones” de agro-negocios y plantaciones de grandes empresas o haciendas.

Agro-exportación no es toda la agricultura, ni agricultura es solo agricultura. Porcentualmente la agro-exportación bajó, porque el monto total de las divisas aumentó como 4 veces; ciertamente, el peso de la agro-exportación en las decisiones fue sustituida por remesas y maquila. Sin embargo, el monto de divisas generado por los rubros de agro-exportación en términos absolutos aumentó, al igual que la agricultura no tradicional que se halla en "otras exportaciones fuera de Centroamérica"; falta sumarle productos como los forestales (p.ej., madera), y el que los productos no solo son genéricos, como antes; por ejemplo café es genérico, especial, orgánico, con distintas marcas, es café tostado, molido y empacado para el mercado nacional. O sea, la inexorable desaparición de la agricultura queda en duda.

La agricultura más bien crece porque está mayormente en manos de pequeños productores; éstos ganaron espacio incluso en café, carne y banano, mientras algodón desapareció y azúcar sigue en manos de grandes empresas. CEPAL, FAO e IICA (2013: 173) estiman que en América Latina y el Caribe (ALC) hay 17 millones de explotaciones bajo la agricultura familiar (60 millones de personas), lo que representa arriba del 75% del total de las unidades de producción en casi todos los países de ALC.

De aquí, innovaciones no serían cosas útiles que conviertan 60 millones de personas en obreros y emigrantes. Innovaciones son “lo nuevo” (OECD, 2005) en la medida que se cuestiona esa “normal” inexorabilidad, y se captan los cambios de esa agricultura más allá de solo mercancías (commodities).

Innovaciones inspiradoras

Las innovaciones siguientes expresan una agricultura en fincas, sustentable y de un campesinado que avanza. La primera es la organización de la agricultura en 5 pisos, desde los años de 1970, en la Concepción, lado sur de Masaya, Nicaragua. En el primer piso están rubros que se arrastran como pipián y ayote, le sigue café, luego banano y plátano, después los cítricos, y en el quinto piso aguacate, mango y árboles maderables; en la actualidad el piso del café va siendo sustituido por frutales injertos (H. Hernández, comunicación personal, 30-06-2015). Esta innovación se debió a la resistencia campesina desde 1960 frente al acoso de las haciendas ganaderas en las llanuras del lado norte de Masaya, que luego fueron cooperativas en áreas confiscadas (1980s) y en los últimos 10 años nuevamente en manos de grandes empresas de maní y caña; a que tienen suelos ricos en materia orgánica, micro clima y biodiversidad propio de la meseta, zona con elevaciones y ríos temporales que desembocan a la laguna de Masaya; y a la organización familiar que intensifica las pequeñas áreas reordenándola en “pisos” en la medida que las mujeres entran al comercio.

La segunda innovación es en café en San Juan del Río Coco (SJRC) (Nicaragua) entre 1960 y 1979. Primero, en los años de 1960 los principales finqueros entendieron que el café en el país era el peor de la región, que Costa Rica y El Salvador tenían el doble y triple de producción de Nicaragua (Delgado, 1961); en SJRC el café arábigo tenía baja producción, por lo que un grupo de finqueros experimentaron variedades, masificando el bourbon y caturra, junto con poda y regulación de sombras. Segundo, introdujeron la apicultura para polinizar cafetales, y al percatarse del déficit en la oferta florística para las abejas, establecieron jardines, hicieron chapia selectiva (dejando plantas con flores) y arreglaron la compra de paneles dulces de finqueritos del Jícaro. Tercero, introdujeron hornos de secado para secar café y transportarlo “pergamino seco” a Palacagüina; e hicieron arreglos para traer cortadores de café de Palacagüina y del pacífico. Ese grupo eran estudiosos de su realidad que visionaron mejoría, se organizaron para traer expertos, hicieron que los “trabajadores vivos” aprendiesen de los expertos, reorganizaron sus fincas y expandieron sus redes sociales a Palacagüina y al Jícaro. Como resultado, la producción de café, miel y musáceas en SJRC se triplicó, su biodiversidad mejoró, su capital social se amplió y su pensamiento era más autónomo del gobierno de Somoza.

La tercera innovación es reordenamiento de la finca de café con apicultura en México, que surge en reacción a haciendas de café a pleno sol que se renuevan cada 8-15 años y que afectan a las polinizadoras (Flores et al, 2006. La polinización es importante para el café, también lo es un cafetal con sombra que se renueva cada 15-30 años. Esas fincas con café tienen un mosaico de especies con floración, cuyo manejo toma en cuenta su floración (p.ej. poda de guabas sin impedirle florecer), y tienen herbáceas con leguminosas. Esa variedad de árboles y herbáceas florecen escalonadamente en el año alimentando a las abejas y éstas polinizan la zona, mejorando la producción de los cultivos y de la biodiversidad.

La cuarta innovación es la agro-inteligencia del Uruguay entre 2005 y 2014 (Zamora, 2014. En ese período pasó de producir alimentos para 9 millones de personas, a producirlos para 28 millones. Su producción láctea aumentó en 54% sin deforestar. Ese agro se debió a: 1) políticas ajustadas a la agricultura familiar donde la clave es la rotación de cultivos adaptado al cambio climático; 2) sistema de información ganadera mediante el cual ganaderos de todo tamaño acceden a los mismos canales de comercialización, y donde 12 millones de reses llevan un chip con el que un cliente en un supermercado “cuando ve un corte que le gusta, saca su teléfono móvil, escanea el código QR en la etiqueta y la aplicación le informa cuando fue sacrificado el animal, dónde creció, qué tipo de alimentación tuvo y hasta le da un vínculo por si quiere conocer la granja en la cual se crió”; 3) sistema de información satelital para garantizar que los productores cumplan con su plan de rotación de cultivos que protege el suelo y combate la erosión; 4) liderazgo del estado trabajando con todos los grupos económicos.

Concluyendo, reordenar la finca como un “edificio” (La Concepción), horizontalmente (finca y territorio) (SJRC y caso en México) y a nivel de país (Uruguay) revelan una agricultura inteligente y de futuro. Organizar una comunidad epistémica con los pequeños productores, un Estado beligerante e institutos de investigación, trabajando con esa visión de agricultura de futuro, contribuiría a generar innovaciones. Porque la revolución de la agricultura es fuente de vida para cualquier pueblo.

 

* René ([email protected]) es PhD en estudios del desarrollo, colaborador de Wind of Peace Foundation (WPF) (http://peacewinds.org/research/), investigador asociado de IOB-Universidad de Amberes (Bélgica) y del Instituto Investigación y Desarrollo, Nitlapan-UCA (Nicaragua). Edgar es colaborador de WPF.

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