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Florentino Pérez: "Iker Casillas es insustituible"

Las lágrimas de Casillas

El portero blanco deja atrás dieciséis temporadas en las que ganó todos los títulos posibles

EFE | 13/7/2015

La marcha de Iker Casillas del Real Madrid dejará un gran vacío en el vestuario de Rafael Benítez, que pierde a uno de los pilares del club en la última década y media. El portero blanco deja atrás dieciséis temporadas en las que ganó todos los títulos posibles que en forma de trofeo decoran unas vitrinas agradecidas a un guardameta que pone fin a una era.

Casillas era hasta hoy el único componente de la plantilla blanca que vivió en su propia piel y de primera mano la época dorada del Real Madrid de los "Galácticos" que ganó la Liga de Campeones de 2002. También era el único que aún presumía de haber logrado la octava, en 2000, cuando aún quedaban los restos de otra generación.

Aquella de Fernando Hierro y Manolo Sanchis, el último de la "Quinta del Buitre", también la disfrutó Casillas. Fue el gancho entre dos estilos que tuvieron más o menos éxito y en ambos fue un protagonista esencial. De 1999 a 2015, Iker Casillas fue historia eterna en activo dentro del Real Madrid.

En el equipo que deja el ya ex capitán blanco, solo Sergio Ramos podrá contar historias de Zinedine Zidane, David Beckham o Ronaldo Nazario. Sin embargo, el defensa sevillano vivió junto a esas figuras en la decadencia galáctica, cuando las puertas se fueron abriendo para la salida de todos justo cuando él llegó.

Por eso, la marcha de Casillas acaba con la de toda una generación que vivió el resurgir europeo del Real Madrid. Después de la ansiada octava Copa de Europa, emergió de la nada para convertirse en uno de los máximos exponentes de la siguiente generación de madridistas junto a Raúl González y José María Gutiérrez "Guti".

Hace tiempo que sus dos compañeros de batalla abandonaron el Real Madrid. En su momento, no lo hicieron por la puerta grande. Una rueda de prensa despidió a Guti y un partido homenaje años después de su marcha reconoció los méritos de Raúl.

Pero juntos sí comenzaron a forjar su propia leyenda. Cuando Casillas llegó al primer equipo, ambos ya acariciaban el éxito junto a los mayores.

Fue el último en llegar, pero con ellos disfrutó al máximo desde el día que estaba en el instituto de Móstoles y recibió un aviso de su director: tenía que hacer las maletas corriendo porque Santiago Cañizares se había lesionado y le habían convocado para viajar a Noruega a un partido de Liga de Campeones ante el Rosenborg.

Aquel 27 de noviembre de 1998, cuando solo tenía 16 años, comenzó la historia de Iker Casillas, que se hizo más solida cuando debutó el 12 de septiembre de 1999 en el estadio de San Mamés frente al Athletic Club. Desde ahí hasta su despedida, han pasado dieciséis años.

En ellos vivió el sabor de la gloria y de la derrota. Muchos fueron sus momentos inolvidables, como cuando renació de las cenizas en la final de la Liga de Campeones que ganó al Bayer Leverkusen en 2002. Todos recuerdan su llanto cuando el Real Madrid ganó el título. Sólo jugó 23 minutos, fue suplente, pero una lesión de César le permitió salir para hacer tres paradas decisivas.

Después llegaron más trofeos. En total, su carrera está jalonada de éxitos: cinco Ligas, dos Copas del Rey, tres Ligas de Campeones, cuatro Supercopas de España, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes. Todo eso lo ganó con el Real Madrid.

Su felicidad fue plena hasta el último año de José Mourinho. Hasta entonces, sus preocupaciones simplemente fueron deportivas. Vivió grandes derrotas y épocas oscuras, como las seis temporadas seguidas en las que su equipo fue incapaz de pasar de los octavos de final de la Liga de Campeones, la final del "Centenariazo" o el año 2004, en el que lo perdió todo en pocos meses: Liga, final de Copa ante el Zaragoza y Copa de Europa en cuartos con el Mónaco.

Las tres últimas temporadas de Casillas han sido una agonía. Todo empezó con José Mourinho, que cuajó bien con su capitán en sus dos primeros años. Sin embargo, en el tercero, todo se torció tras las luchas intestinas contra el Barcelona en las que Casillas medió tras llamar a Xavi Hernández para rebajar una tensión que podía afectar a su querida selección española.

Ese hecho, sumado a un evidente bajón en su estado de forma, llevaron al portugués a sentar a Casillas en un duelo ante el Málaga en La Rosaleda. Puso a Antonio Adán en la portería para darle un toque de atención. Después, recuperó la titularidad, se lesionó, llegó Diego López y fue suplente hasta el final de curso y todo el siguiente con Carlo Ancelotti.

En las últimas dos campañas, un sector de su público comenzó a silbar a la persona que parecía intocable. Cada acto de Casillas fue analizado con lupa durante un par de años. Cada error, elevado a los altares. Uno de ellos, en la final de Lisboa ante el Atlético, pudo costar la Décima al Real Madrid. Sergio Ramos lo arregló en el minuto 93.

Aquel fue su último gran título. Hace más de un año de aquello. Ahora, tras una temporada en blanco, Casillas dice adiós al Real Madrid. Con él, se va un hombre que convivió con varias generaciones y que fue el más aplaudido y el más criticado.

Deja atrás a los "Galácticos", al último de la "Quinta", a los últimos grandes canteranos -Raúl y Guti- y, como no, a la monstruoso equipo aglutinado alrededor de Cristiano. Se acabó una era en el club blanco. Ahora se abre la era sin Iker Casillas. Desde ya, el contador se ha puesto a cero. Comienza una nueva etapa, la etapa post Casillas. Sin él, habrá un antes y un después.

“Un difícil hasta pronto”

En una multitudinaria despedida celebrada en la sala de prensa del estadio Santiago Bernabéu, el guardameta de la localidad madrileña de Móstoles, de 34 años, pronunció un "difícil" "hasta pronto" a la entidad que le acogió en 1990.

"Después de 25 años defendiendo el escudo del equipo más grande del mundo, llega un día difícil en mi vida deportiva: decir adiós a una institución que me lo ha dado todo. Con nueve años vestí por primera vez la camiseta del Real Madrid y vi cumplido mi sueño", aseguró en un discurso que se extendió durante diez minutos.

Ataviado con una camiseta de color azul oscuro y un pantalón beige, Iker Casillas irrumpió a las 12:04 horas (10:04 GMT) en la sala de prensa para leer el papel sobre el que plasmó su mensaje de despedida. "Son treinta segundos pero tardaré casi una hora", bromeó ya con las lágrimas cayendo de sus ojos, cumpliendo con la promesa que poco antes había hecho a los fotógrafos.

"Vais a tener otra, con las lágrimas", dijo rodeado por los flashes.

Tras 16 temporadas en el primer equipo y un total de 25 años en el club -se incorporó a la disciplina blanca en 1990, cuando tenía nueve años-, Iker Casillas recordó que durante ese tiempo ha "sufrido, llorado y disfrutado" junto a los seguidores madridistas, por los que "siempre" se ha sentido querido y acompañado, "tanto en los buenos como en los malos momentos", remarcó.

"El Real Madrid me ha formado como deportista y persona y me ha ayudado a crecer con los valores que defiende este escudo: respeto, compromiso y sobre todo la humildad", subrayó.

En un discurso interrumpido por la emoción y los aplausos de los periodistas y miembros del club presentes durante su comparecencia, Iker Casillas brindó su agradecimiento a "todos" los compañeros con los que ha "vivido momentos únicos e irrepetibles". "Dejo grandes amigos y sé que esté donde esté voy a contar con ellos y ellos conmigo", abundó.

También a los entrenadores que le han acompañado durante su andadura en el Real Madrid. "Desde Mezquita, que fue la persona que me rescató para formar parte del equipo alevín, hasta Ancelotti", indicó el internacional español.

"Sus cuerpos técnicos han sido parte fundamental en mi desarrollo y en mi carrera. Todos ellos me han dado consejos, me han trasmitido comprensión y hemos vivido alegrías juntos. De todos, todos, he aprendido muchísimo", recalcó.

Iker Casillas agradeció el trabajo del "personal que no se ve" y a sus padres y familiares y, "sobre todo" a su mujer e hijo, por su "esfuerzo y desvelo" ante la decisión de emprender un "camino difícil pero bonito".

De los aficionados madridistas recibió Iker Casillas "apoyo" desde que, con 18 años, recalara en el primer equipo, del que fue capitán durante los últimos cinco años. "Gracias por acompañarme y tenderme la mano para levantarme", comentó.

Deseó el exguardameta blanco que, "por encima de ser un buen o mal portero", la gente le recuerde "como una buena persona" y afirmó que allí donde vaya seguirá "gritando Hala Madrid".

Con un extenso palmarés -tres Ligas de Campeones, un Mundial de clubes, dos Intercontinentales, dos Supercopas de Europa, cinco Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España- abandona Iker Casillas el Real Madrid, club con el que disputó 725 partidos desde su debut en San Mamés en la temporada 1999/00.

En Oporto continuará su carrera el portero español, contagiado de la ilusión que el presidente, el director deportivo y el entrenador del club luso le transmitieron.

También "por las muestras de cariño" que la afición del club portugués le ha brindado en los últimos días.

"Haré lo posible para no defraudarles. Lucharé para conseguir el mayor número de títulos posibles con mi nuevo equipo. Gracias por confiar en mí", sentenció Casillas.

Florentino Pérez: "Iker Casillas es insustituible"

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, aseguró este lunes que el guardameta Iker Casillas "es insustituible" y que se trata de "un mito" que forma parte "de los últimos 25 años de historia" de la entidad.

En una comparecencia en el palco de honor del estadio Santiago Bernabéu y acompañado por el ya exguardameta blanco, traspasado al Oporto portugués tras 16 temporadas en el primer equipo, Florentino Pérez remarcó la dificultad de sustituir al que fue capitán del Real Madrid durante los últimos cinco años.

"Es insustituible", insistió Pérez durante su intervención ante los medios de comunicación.

Cuando se cumplen dos días de la confirmación de la salida del portero nacido en la localidad madrileña de Móstoles hace 34 años, el mandatario blanco apuntó que en este momento no está "pensando más que en decir adiós a Iker", al que definió como "un mito" que ocupará un lugar preeminente en la historia del Real Madrid, club en el que recaló en 1990.

"Me habría gustado que terminase su carrera deportiva aquí", confesó Florentino Pérez, quien asimismo recalcó que la marcha de Iker Casillas responde únicamente "al deseo del jugador" de iniciar en Portugal "una nueva etapa de su vida deportiva". "Nadie le ha pedido que dejase el club", explicó.

"Iker ha elegido el Oporto. La única oferta que nos traslada es la del Oporto. Está al lado de casa, es un club histórico y un buen lugar donde renovar la ilusión en esta nueva etapa de su vida deportiva", añadió.

Preguntado por la posibilidad de que el internacional español David De Gea sea quien ocupe el vacío que dejará Casillas en la portería del Real Madrid, Florentino Pérez subrayó: "De Gea pertenece a un club amigo y nosotros, mientras pertenezca a un club amigo, no tenemos nada que opinar".

 

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