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Los gringos caitudos y la realidad nacional

Los Gringos Caitudos son quienes han mantenido su decencia y amor por su patria son los que palian pobreza con sus remesas, su experiencia profesional y los bienes que han provisto a sus familias.

Marco A. Cajina* | 2/7/2015

Hay nicas que llegando a USA terminan siendo más gringos que los gringos, pero llama la atención que también les pasa en Costa Rica. Van por dos meses y regresan ticos. Igual hacen en Miami, California, Texas y en otros estados por ser mayoritariamente ilegales. Si están en Texas hablan como los tex-mexs; en California, como los chicanos: y en Miami se les pega el “¡Qué volada chico!” de los cubanos de romplón y así fundirse en la realidad de USA. El colmo es que cuando van a otros estados ni siquiera español quieren hablar y si lo hacen, se dan el acento de los gringos hablando español machucado. Es una verdad, el estereotipo existe y abunda.

Arnoldo Alemán es responsable de que tengamos un reino dictatorial hoy. Este hombre, estupidamente pensó, y en algun momento se lo creyó, que podria llegar a ser el nuevo Somoza, pero su imbecilidad tropezó con la maquinaria ortodoxa cuando la nueva corte de juglares y marionetas ovejunas era inexistente. Así que todos aquellos que en este país pretenden tapar el sol con un dedo, haciendo de apologetas de los Arnoldistas, andan perdidos como el hijo de Lindbergh. La derecha gobernó por 16 años dedicándose a la cosmética y robo descarado del PIB y las donaciones, tal y como los Orteguistas hacen hoy. ¡Oposición es un término identificativo de parásitos!

Las limosnas han generado simpatía hacia el dictador, quien aparece en público haciendo el rídiculo con sus discursos repetitivos de los 80’s, vacíos de realidad y consistencia. Las limosnas mediatizan a la gente al “no tener ni en que caer muertos” y su conciencia avala los sofismas del régimen, transformándose en golilleros cuando alguien opina de la verdadera realidad con raciocinio y lógica de que el estiercol lo tenemos hasta la rodilla. Aquí, como en tiempos de Somoza, solo la neoburguesía “socialista” progresa, mientras los apologetas siguen comiendo lo que pica el pollo.

¡Esta realidad impacta en la tranquilidad del espíritu de cualquiera! La gran mayoría no detecta el desorden y la politización de la sociedad para mantener la zozobra, la dependencia psicosocial, el saqueo del futuro nacional, e ir en silencio represivo estableciendo dictadura familiar de “los socialistas de SXXI”, todos atrasados y reaccionarios parásitos de su pueblo.

Siempre pensé que volver a Nicaragua tendria visos de tranquilidad, pero veo en el espejo que el camino de la luz es oscuridad. La guerra camina a la par de los deseos imperiales de los Orteguistas y de la sublime represión con gorilas encapuchados, agresores de jóvenes y mujeres como turbas nicolasianas del somocismo. Leo que algunos plantean que el camino a la sublevación civil se agiganta, empezando por el campo y venir al nivel urbano, donde el índice de criminalidad aumenta diariamente. Las noticias son los mejores ejemplos que nos presentan sintomáticamente que el camino al enfrentamiento fraticida crece.

La juventud de hoy no es como ayer. No tienen compromiso con su pueblo sino con el consumismo. Los que han salido a flote han sido agredidos por gorilas a vista y paciencia o complicidad de las autoridades.

En fin, el devenir de la guerra conlleva planificar la partida para cuando inicie. Esa es una ventaja de ser Gringo Caitudo, como nos bautizaron los parásitos, pero muchos de esos Gringos Caitudos, quienes han mantenido su decencia y amor por su patria son los que palian pobreza con sus remesas, su experiencia profesional y los bienes que han provisto a sus familias. Muchos de esos Gringos Caitudos, a pesar de su extracción campesina, han logrado sobresalir con su esfuerzo convirtiéndose en familias con poder adquisitivo. Esos Gringos Caitudos son los que han formado dos generaciones de gringos con niveles de educación y cultura que sus padres, de procedencia humilde de las ciudades de Nicaragua, nunca soñaron.

¡Esto no es romanticismo sino cruda realidad! Si los nicas pensaran despojándose de antivalores característicos o adoptando la culturización que ha sido éxito para Gringos Caitudos, quizás nunca más no iríamos de Nicaragua ni soportaríamos parásitos que a punta de retórica y discursos vacíos cotidianos hacen que los pobres, los necesitados, los ignorantes, y los explotados crean en ellos. Tampoco tendríamos que vivir de limosnas.

*Marco A. Cajina es Ingeniero Mecánico con experiencia en consultoría, planificación estratégica, y desarrollo de propiedad intelectual. Ha sido instrumental en actividades de mejora de procesos y desarrollo organizacional, creando estrategias de programas innovativos, además de haber sido profesor universitario por 6 años en facultades de Ingeniería Electromecánica, Ingeniería Industrial, y Ciencias de la Computación.

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