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Lo militar no quita lo represivo

“¡El tiempo pasa, nos estamos poniendo viejos”… ¡y las represiones “siguen tan campantes como el Johnny Walker”!

Onofre Guevara López | 17/6/2015

En la manifestación del sábado 6 de junio en Ometepe en defensa de las propiedades amenazadas por el “Gran Canal”, la protección del lago Cocibolca y la solidaridad con Milton Arcia, los isleños sumaron su rechazo a la presencia de tres bases militares del Ejército. La militarización de Ometepe con fines represivos, no es nueva: hace 68 años, en 1947, otro ejército, el de la dictadura somocista, la utilizó como cárcel cuando Somoza García ordenó el confinamiento en esa isla de cinco dirigentes obreros.  “El tiempo pasa, nos estamos poniendo viejos”… ¡y las represiones “siguen tan campantes como el Johnny Walker”!

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Leticia Herrera Sánchez, guerrillera y madre de la resistencia urbana (a la par del padre está la madre, pero el machismo de su partido no lo considera así), trabajó clandestina nueve años organizando la lucha armada en las barbas de la OSN, sin haber sido cazada jamás.  Leticia no abandona su concepto ni la práctica de la disciplina militar y dice que es y seguirá siendo militante sandinista, pese haber sufrido acosos, injusticias y discriminaciones en el curso de la lucha, durante el triunfo y después de la derrota de 1990. Eso, sin meter la discriminación de que ha sido objeto posterior a la publicación de su testimonio, donde dice verdades incómodas para sus discriminadores.

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El libro escrito por tres españoles –dos mujeres y un hombre— “Guerrillera, Mujer y Comandante Sandinista. Memorias de Leticia Herrera”, fue publicado en marzo de 2013 por Icaria Editorial SA, de Barcelona, y aquí circula clandestinamente, como durante los mejores días de la dictadura somocista sucedía con los libros revolucionarios.  A Leticia le costó el empleo en la CSJ, por la reproducción que hizo un diario nacional de un fragmento de su testimonio, donde señala al actual magistrado Francisco Rosales, de acoso sexual –cuando este representaba al FSLN en Francia—, y de una represalia que presuntamente le costó la vida a Patricio Argüello Ryan.

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Hasta hoy, solo el magistrado Rosales ha reaccionado públicamente en contra de Leticia por la referida publicación, no siendo el único mencionado como acosador sexual y autor de represalia en su contra. Los otros, que después fueron y son importantes funcionarios en el gobierno orteguista, no han dicho nada en público, pero ¿quién cree que no han actuado en privado contra ella? Es de imaginar que actúan en su contra, pese a que en su testimonio no hay nada que parezca calumnioso, sino relatos sinceros de una mujer sencilla, digna y valiente.  Como la mayoría de las mujeres, ella es víctima del machismo, y no lo calla.

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Lo insólito en el caso de Leticia, es que sus agresores eran sus “compañeros” y “hermanos” de lucha, gestores de una causa en pro de los cambios de los valores humanos negativos y supuestos transformadores de las estructuras de un sistema social y político en el cual la injusticia contra la mujer en especial, le es consustancial. Es decir, sus discriminadores y represores que en la lucha anti dictatorial y junto a ella se jugaban la vida en busca de una sociedad mejor, no fueron ni son capaces de respetarla ni valorarla.

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Este espacio es corto para señalar todos los hechos relatados en el dramático testimonio de Leticia Herrera, ni todas las represalias de las que aún sigue siendo víctima por ser auténtica y sincera, pero sí lo suficiente para conocer la poca ética y ningún espíritu de solidaridad de parte de quienes ejercen el poder, en algunas de sus peores expresiones.  En su testimonio, Leticia no solo se refiere a hechos discriminatorios contra su persona, sino también contra otras mujeres destacadas en la actividad militar revolucionaria dentro del Ejército Popular Sandinista, hoy Ejército Nacional.

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Un hecho histórico bien conocido, es que el Estado Mayor de la insurrección, conductor de la acción de centenares de combatientes, organizados y espontáneos, de la ciudad de León hasta ser liberada, estuvo compuesto por tres mujeres: Dora María Téllez, Leticia Herrera y Ana Isabel Morales.  Al producirse el triunfo revolucionario, las tres fueron sacadas del ejército, pese a que se destacaron tanto o más que los hombres en todos los frentes.  Leticia relata que antes de ser discriminada la destinaron a organizar el EPS en la región occidental, pero su deseo de continuar su actividad militar en el cuerpo armado de la revolución le fue frustrado.

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No solo en ese hecho ella reveló la discriminación de la mujer al no tomarla en cuenta para integrar la cúpula del nuevo ejército, sino también en el momento de otorgar los títulos de Comandantes de la Revolución y de Comandantes Guerrilleros.  De los 26 Comandantes Guerrilleros, solo a tres mujeres les otorgaron el título: Leticia Herrera, Dora María Téllez y Mónica Baltodano, y a todas las destinaron a trabajos secundarios en la estructura del nuevo poder político.  Entre los nueve Comandantes de la Revolución no hubo ninguna mujer, pese a que no todos ellos cumplían los requisitos que les exigieron a los 26 Comandantes Guerrilleros.

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¿Cuáles fueron esos requisitos? Leticia los recuerda: “Uno, haber permanecido en el país todo el tiempo de clandestinidad, o sea no haber salido del país bajo ningún concepto, o, si se hubiera salido (…) haberlo hecho por fuerza mayor (…); dos, no haber tenido actos de indisciplina que hubiera sido motivo de llamadas de atención o de sanciones; y tercero, haber estado dirigiendo un frente de guerra”. (…) En cambio, la conformación de la Dirección de los nueve  Comandantes de la Revolución fue producto de la alianza, de la reunificación de las tres tendencias en las que se había dividido el FSLN”.

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Más claro no canta un gallo: muchos de los nueve Comandantes de la Revolución habían sido objetos de sanciones por varios actos no éticos durante sus actividades ni todos estuvieron dirigiendo un frente de guerra y, por lo tanto, no merecían el título.  Esto indica, que el pueblo nicaragüense y la revolución que les costó sangre y vida a miles de sus hijos, fueron estafados por algunos pseudo comandantes.  Una estafa que el pueblo ni sus ideales de la revolución la merecía, de lo cual ellos mismos dieron muestras con su comportamiento en el poder. Gracias a Leticia por su sinceridad y valor.

Cronología imperial (*)

1841.-  Inglaterra se apodera de las islas Roatán, Utila, Guanaja, Barberena y Morat pertenecientes a Honduras.

1843.- Hasta 1850, Inglaterra y Francia intervienen activa y militarmente en el Río de la Plata, Argentina.

1845.- 1) Los Estados Unidos se anexan los territorios de Texas y California, pertenecientes a México; 2) En los Estados Unidos se configura el “Destino manifiesto”, según el cual el hombre blanco debe invadir territorios de pueblos “atrasados”, apoderarse de sus riquezas y esclavizar a sus habitantes.

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1846.- 1) Congresistas estadounidenses abogan por la conquista de México y Centroamérica; 2) Los Estados Unidos firman con Nueva Granada el tratado Bidlak-Marino, por el cual se aseguraron el derecho de tránsito por el istmo de Panamá. (Continuará)

(*) Resumida de Guía del Tercer Mundo-86).

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