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El silencio del autoritarismo de Ortega

Los 10 extranjeros expulsados de Nicaragua

Compañero de Zoilamérica Narváez recuerda deportación: “Murillo dio la orden”. Cenidh: “Estamos desgobernados por una familia que teme a la libertad... Les causa indigestión el ejercicio del poder sometido al derecho"

Octavio Enríquez | 6/6/2015
@cabistan

El 25 de junio de 2013, el consultor boliviano Carlos Ariñez Castel llegó a Costa Rica en un viaje relámpago y obligado a las ocho de la noche. Expulsado de Nicaragua, después de un día intenso, terminó desprovisto de documentos, sin dinero y un teléfono móvil para  comunicarse.

Los oficiales que lo trasladaron viajaban con él en una caravana de tres camionetas, con sirenas chillando a su paso, bajo control de alguien—una estricta supervisión— que requirió informes cada dos minutos. “Sí, el objetivo está acá y vamos a la frontera”, decían.

Ariñez es el compañero de Zoilamérica Narváez, hijastra del presidente Daniel Ortega que acusó al comandante sandinista de violarla cuando era una niña y que en junio de hace dos años respaldó a ancianos que pedían una pensión mínima al Estado en una protesta en las instalaciones de seguro social, en la que la Policía sitió el edificio e impidió que a los jubilados les diesen agua y alimentos.

“El tema de las deportaciones y la negación de ingreso a Nicaragua es una de las formas más simples de mostrar odio y poder. Lo usan para mandar mensajes políticos, para intimidar a la población y para crear cortinas de humo. Sirve por un tiempo, pero como en el caso de los Somoza, eso será también la causa de su caída”, dice Ariñez, que se ha permitido reconstruir la historia para Confidencial tras responder un cuestionario desde Costa Rica, donde reside con su pareja.

El consultor es uno de los diez casos de deportaciones ilegales realizadas por el gobierno, entre quienes se cuentan caricaturistas, hijos de diplomáticos que buscaban su herencia hasta que se encontraron con intereses poderosos, abogados de derechos humanos, cineastas o fotoperiodistas que abordaban en algunos casos temas de interés gubernamental como la construcción del canal interoceánico.

El principio del asedio

El día de su expulsión, mientras él y Zoilamérica se encontraban en el parqueo de un banco en carretera a Masaya, fueron asediados por “paramilitares” vestidos de civil y dos oficiales de Migración que intentaron sacarlo del vehículo. Se negó mientras no le mostraran una orden, enseñó los documentos que tenía a mano, mientras la hijastra de Ortega recibió la primera  amenaza de parte del entonces viceministro de gobernación, Carlos Nájar, a través del teléfono.

En el coche, se encontraba además Álex, hijo de Zoilamérica, que andaba en el sector por pura casualidad. El muchacho fue el único a quien la pareja permitió que ingresara al vehículo. Los hombres de civil golpearon los vidrios, pero se fueron cuando supieron que la pareja avisaba a los medios de comunicación.

La “compañera” al teléfono

Después de este incidente, la pareja se presentó en las oficinas de Migración y Extranjería para mostrar sus documentos con los que él avalaba la legalidad de su estadía, pero lo peor estaba por venir. “En medio de ello sonó el teléfono y supimos que era de la Secretaría del FSLN. Le pedí que pusiera el alta voz y un muchacho dijo: ´Les comunico con la compañera´,  habló Rosario Murillo”, dice Ariñez.

“La compañera (madre de Zoilamérica) fue directo al punto: ´Estas son las consecuencias de tus actos, toda una persona experta en cultura de paz, no entiende que tiene que negociar´. Alex y yo nos quedamos asombrados, pues la señora Murillo no tenía comunicación directa con Zoilamérica en los últimos cinco años.  Llamó en esos últimos meses (febrero a junio de 2013) dos veces para amenazarla. Ella siempre mandaba a intermediarios a hablar y, en muchos casos, amenazar”, sostiene el hombre.

En la oficina de Migración, lo despojaron de los documentos que había llevado. El único destino, a partir de entonces, era el destierro para él. La represión del gobierno contra esta familia continuó. Los padres de Ariñez, que se encontraban en Nicaragua al momento del acto contra su hijo, viajaron a los días  a Costa Rica. Se trata de una pareja de 75 y 78 años de edad respectivamente. Después de algunas semanas viviendo con ellos nuevamente, el consultor decidió con sus hermanos que lo mejor sería que los padres regresaran a Bolivia. El vuelo salía de Managua y el destino final era La Paz. “No los dejaron entrar nuevamente al país. Les dijeron que por órdenes superiores no podrían entrar a Nicaragua, que eran las orientaciones que habían recibido”, agrega.

Represión contra toda la familia

Álex, testigo de la expulsión, fue sacado de su trabajo como cronista según Ariñez y en las redes sociales, usando perfiles falsos, comenzó también el acoso a través de montajes. Actualmente el consultor boliviano tiene con su pareja una organización que trabaja con perseguidos, migrantes forzados y refugiados, reuniendo a centroamericanos que han tenido que salir de sus países por pensar diferente.

“Fui testigo de la persecución que se hizo de ella (Zoilamérica) en tres años de compartir trabajo y una relación. Y comprendí que la verdad de ella era incómoda para el poder en Nicaragua. Todo el mundo piensa que es un problema familiar, pero en realidad es una enemiga política del gobierno actual y tal vez de las pocas personas moralmente más altas que puede enfrentar el abuso de poder y su complicidad”, expresa sobre ella.  Víctima de persecuciones que le hacían en motociclistas, visitas repentinas de policías en su casa, amenazas hasta en las gasolineras, un día golpearon “al chofer que la transportó, por ello tuvo que salir al exilio”.

Diez casos documentados en los últimos años

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) lamenta la expulsión de al menos diez extranjeros de Nicaragua “por razones políticas”, entre ellos el caso de Ariñez, pero advierten que historias de víctimas de abusos pueden ser más, tomando en cuenta que a veces no se denuncia.

Gonzalo Carrión, director jurídico del Cenidh, explicó que el patrón común de todas estas historias es el “abuso de poder” y el silencio gubernamental que ha durado en algunos casos cinco años.

“Estamos desgobernados por una familia que le teme a la libertad, por eso no hacen sintonía con la vigencia plena de derechos humanos”, dice Carrión refiriéndose al presidente Daniel Ortega y su entorno más cercano.

Carrión dijo que las expulsiones reflejan la intolerancia en cuanto a coartar el ejercicio de la libertad de expresión de quienes visitan el país, pero enfatiza que ese mismo derecho tampoco es ejercido a plenitud por todos los nicaragüenses.

El defensor de derechos humanos explicó que a los deportados no se les respetó el proceso y ni siquiera se les dio la oportunidad a apelar. En este  sentido, y en términos generales, dijo que los funcionarios en el Estado hacen lo que quieren, una situación que se exacerba ante la ausencia de controles.

“Aquí es todo a la inversa, todo en función de ellos, no ellos en función de la gente. Por eso se dice que un régimen autocrático se caracteriza por alta concentración de poder y que no admite controles. Esto es a partir de las deportaciones, esta persona son sometidas a abusos quedan manos arriba en indefensión. Ellos no permiten que se les discuta en el ámbito del derecho, les causa indigestión el ejercicio del poder sometido al derecho”, sostuvo el abogado.

 

Los expulsados por el gobierno

*Un recuento de las expulsiones a extranjeros realizados bajo la administración actual

1. Alberto Boschi, originario de Italia, misionero, le cancelaron su nacionalidad nicaragüense el 23 de junio de 2010. Fue miembro del opositor Movimiento Renovador Sandinista.

2. Peter Torbiörnsson, periodista y cineasta sueco. Realizó el documental Good Bye Nicaragua, donde contó la operación de la Penca y cuestionó al ex ministro del interior, Tomás Borge. El gobierno le prohibió entrar el 22 de noviembre de 2012

3. Mateo Cardella Costa, hijo de Francesco Cardella, nombrado embajador de Nicaragua en Arabia Saudí.  El joven señaló a Néstor Moncada Lau de quererse quedar con una propiedad que él buscaba como su herencia tras el fallecimiento de su padre. Fue deportado en marzo de 2013.

4. Héctor Retamal, fotoperiodista de AFP, chileno, fue deportado el 11 de mayo de 2013 bajo la acusación de que violó la ley de migración. Lo detuvieron cerca de la residencia presidencial cuando se dirigía a dar cobertura al encuentro entre Ortega y el ministro de relaciones exteriores de Palestina.

5. Carlos Ariñez Castel, pareja de Zoilamérica Narváez, hija de la primera dama Rosario Murillo. Ella le comunicó el 25 de junio de 2013 la decisión a su hija de la expulsión. Migración dijo que al boliviano se le venció su período legal.

6. Michèle Sennesael, ciudadana belga, periodista, expulsada el 22 de diciembre de 2014. Realizaba un reportaje sobre el canal interoceánico y las afectaciones que produciría en su ruta.

7.  Jason Glaser, estadounidense, director de la Fundación Isla  sin posibilidad de entrar al país desde febrero de 2015. Esta organización ha denunciado las condiciones de trabajo en que laboran miles de cortadores de caña en el caso de los enfermos de IRC.

8. Luis Carlos Buob, miembro del Centro por la Justicia y Derecho Internacional, venía a Nicaragua el 15 de mayo de 2015 y fue regresado a Costa Rica por “decisión soberana” del país. En Migración le dijeron que lo investigaban por narcotráfico, lo arrojaron al suelo, le decomisaron sus celulares. Este abogado acompañó al Cenidh en la audiencia en marzo que se realizó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para abordar el tema del canal interoceánico.

9. Marta González, es miembro del Cejil y se le impidió la entrada como Buob.

10. Jules Berjeaut, conocido como Jul, caricaturista francés. Fue impedido de entrar al evento Centroamérica Cuenta, organizado por el escritor Sergio Ramírez, sin ninguna explicación. No participó en el panel Humor Frente a la barbarie. Homenaje a Charlie Hebdo.

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