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El escritor y su editora

Los libros de Guillermo Rothschuh Villanueva van de lo regional a lo local, de la coyuntura al recuento histórico, de la mirada hiperlocal a la visión holística, es su palabra un hilo conductor entre lo acontecido y el acontecer actual, para permitirnos construir una perspectiva

Nelly Ramírez Moncada | 3/6/2015
@nellymaria

A Guillermo, el escritor.

Se dice que el trabajo del editor es el de ser invisible, la obra debe quedar perfecta para que su presencia resulte imperceptible. Para ser editor se deben amar los libros y en consecuencia desear darles la mejor vida posile. En esta labor de servir de partera para el nacimiento de un libro se desarrolla una relación apasionante, conflictiva, compleja y rica con el autor. Goethe decía que era más fácil caminar con Jesucristo sobre las aguas que con un editor por la vida. Son muy conocidas las complejas relaciones entre editores y escritores, como Sylvia Beach y James Joyce que revisaron compulsivamene el manuscrito de Ulysses 17 horas al día durante todo un año, comiedo y durmiendo lo justo. Sylvia de la mano de Joyce, en esa travesía que culminaría en una las obras más monumentales de nuestro tiempo.  

Guillermo y yo iniciamos la compleja relación editor-escritor con su obra ¨Los medios, El Ojo Revelado¨ en el año 2010, para entonces no me concedía el mérito, me dio su libro a leer y se lo regrese tachado, corregido y comentado, ya era tarde, pero me había ganado el puesto de ser su editora. En su siguiente obra, Avatares Mediáticos (2011) me concedió el privilegio. Y digo privilegio no porque resulte fácil, mi relación con él como editora ha sido ante todo tensión, experiencia, intercambio, pasión, crecimiento, aprendizaje, discusión y dialogo.

Al día de hoy hemos compartido infinidad de textos, tanto de sus libros inéditos, uno de poesía y otro sobre su paso por la Universidad – lo que él siempre llama su isla de libertad, como de la columna del Observatorio de Medios, sus ensayos de publicación regular y cuatro de sus obras publicadas, Avatares Mediáticos (2011), Puntos sobre las Ies (2012)  y nuestro último parto, Medios y Poder en Nicaragua (2015).

La base del trabajo del editor es ser el eslabón entre el escritor y las personas que desean conocer su obra, para servir de puente, el trabajo del editor es la de sintonizar su mirada con la sensibilidad del autor. Sintonizar mis ojos con la sensibilidad de Guillermo no fue fácil, están ustedes ante un autor riguroso, que discute hasta la última coma, busca con rigurosidad la cita precisa y la fecha exacta. Guillermo no cede, ha asumido una responsabilidad histórica de dar cuenta de la historia de los medios de comunicación en Nicaragua, la sociología de la comunicación y su íntima relación con el poder. Además, es un cronista romántico de su Juigalpa natal, un lector asiduo que comparte sus lecturas también a través de su escritura, un poeta furtivo y un sociólogo en acción perpetua.

Guillermo pelea hasta la última palabra y me recuerda apasionadamente cuando las discusiones se vuelven acaloradas que él tiene poder de veto sobre su obra. Es verdad, tiene poder de veto, pero todas las veces, aún después de muchas discusiones llegamos a un punto de encuentro y la obra finalmente recibe nuestra bendición. Así discutimos las secciones que compondrán el libro, el título, las ilustraciones, concebimos su estructura, elegimos sus partes, los textos que quedan y los que no y sus ilustraciones. Como todo creador le cuesta muchísimo desechar textos, he tenido que recurrir a todo tipo de artilugios para lograrlo, de pronto desaparecerlos, fusionarlos, perderlos, esconderlos, hasta rendirlo. 

Aprender a mimetizarme con Guillermo implicó interiorizar su tono, su voz y su estilo para darle forma en una obra, implicó aprender y sentir como él la importancia de los medios de comunicación, aprender quiénes han sido las grandes figuras y medios en el amplio mundo de la comunicación social en Nicaragua, profundizar sobre la compleja historia política de Nicaragua, navegar en la mente de sus autores y maestros y comprender por qué tuvieron tanta influencia en él, ha sido también compartir nuestro amor por Juigalpa y acompañarlo en su travesía como cronista del presente y pasado de ese pueblo que nos ata. Como bien dijo su Padre, acompañarlo en pintar su aldea para ser universal.

Dicen que el editor llegará hasta donde el autor lo permite. Guillermo me ha dado batalla por cada centimetro que he avanzado, defiende su obra aguerridamente y reconozco como uno de los máximos privilegios en mi vida el lugar que me ha dado concedido, es uno de las distinciones más importantes que he recibido como ser humano.

Guillermo ha escrito libros que tienen consecuencias. Medios y Poder es una voz clara y comprometida sobre esa relación simbiotica. Una obra concebida en cinco partes - Parte Mediático, Legislación Mediática, Cambios y Transformaciones, Crónicas y Homenajes - nos lleva de la mano para tomar conciencia sobre la peligrosa tendencia contraccionaria de los medios en Nicaragua, de la poca o nula responsabilidad con la que se administra este bien que es de todos, los cambios a nivel regional en la legislación mediática, las prácticas de espionaje y censura, los ejemplos exitosos de cronistas y crónicas, culminando con sentidos y merecidos homenajes a grandes figuras como Pedro Joaquín Chamorro y Josefa Toledo de Aguerrí.

Sus libros van de lo regional a lo local, de la coyuntura al recuento histórico, de la mirada hiperlocal a la visión holística, es su palabra un hilo conductor entre lo acontecido y el acontecer actual, para permitirnos construir una perspectiva. Como el gran maestro que es, Guillermo nos invita a cuestionar, no da fórmulas ni dicta paradigmas, nos muestra los cambios en un mapa movedizo, en un acontecer veritiginoso para que saquemos nuestras propias conclusiones sobre el peligro de ver reducidos el espacio público más sagrado, el derecho a expresarnos y el derecho a ser informados. En palabras del gran sociologo Richard Sinnet, Guillermo es el artesano que ha explorado la íntima conexión entre la mano y el ojo, cito: «Todo buen artesano mantiene un diálogo entre unas prácticas concretas y el pensamiento; este diálogo evoluciona hasta convertirse en hábitos, los que establecen a su vez un ritmo entre la solución y el descubrimiento de problemas.»

Guillermo no baja la guardia denunciando la asediada profesión del periodista, su invitación perenne a un periodismo investigativo y la necesidad de reducir la dependencia con medios oficiales, el rol de la empresa privada en las nuevas formas de sometimiento a medios, la construcción de la agenda mediática, la calidad informativa, la auto-censura, lo abominable de la nota roja, la acronicidad de la actual Ley de Telecominicaciones en Nicaragua, las arbitrariedades de Telcor y la complaciencia de los dueños de medios, el uso de las nuevas tecnologías y el rol de la pujante cultura mainstream en la construcción de nuevos espacios mediáticos.

Guillermo tiene detractores, él resulta incomodo, su labor no es la de ser complaciente, ni vocero ni escritor fantasma de nadie. Como él mismo ha dicho muchas veces, el verdadero periodismo siempre resultará incómodo y refractorio a los poderes establecidos, ésta ha sido su esencia. Así, el verdadero cronista y relator de la libertad de expresión y la comunicación social en Nicaragua también resultará incomodo a los poderes establecidos, eso es lo que hace su labor tan importante y necesaria. De lo que no cabe duda es de su compromiso, su primera obra sobre medios de comunicación en Nicaragua fue en el emblemático año de 1990, titulado Volver a Empezar, publicado por la UCA y presentado por el querido rector César Jérez. Desde entonces Guillermo lleva en su haber más de una treintena de libros. Como les dije, sus libros tienen consecuencias, consecuencias hoy y sobre todo consecuencias a futuro, pues su palabra será referencia siempre tanto por su vida dedicada a la enseñanza como por su obra, apuntando siempre al corazón de la comunicación en Nicaragua.

Esperamos disfruten éste nuevo parto, como bien dijo Ernesto Mejía Sánchez cada obra en la mano del lector es una nueva obra, la obra que se devela sólo ante ustedes mismos. Esta obra es una invitación a navegar entre las disgresiones o contradicciones que inquietan y amenazan nuestro tiempo, reconstruyendo escenarios lamentables en el campo de la comunicación en Nicaragua, pero colmado también de luces para ver adelante. Caminar, dice Octavio Paz, es leer un trozo de terreno, descrifrar un pedazo de mundo. Hoy, renuevo nuevamente mi compromiso con la obra de Guillermo, ésta relación escritor-editora - así sea entre cumbres borrascosas - es un matrimonio sagrado que nunca cesará hasta los confines del tiempo.

Finalizo con una frase de William Shawb, Director de la revista The New Yorker,

“Solo el editor y el escritor sabe qué pasa entre ellos; la labor de un buen editor, con la de un buen maestro, no se revela directamente sino que se refleja en los logros ajenos”.

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