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El derecho a disentir

Todos los nicaragüenses de cualquier ideología, pensamiento, profesión o religión tenemos el derecho de disentir porque al amparo del espíritu de la ley y del Estado de Derecho nos permite la posibilidad de discrepar y de manifestar desacuerdo en el debate político que se genera en una sociedad democrática

Oscar Castillo Guido | 26/5/2015

En nuestro marco jurídico no está explicitado o redactado como tal  “el derecho a disentir”, sin embargo, en la práctica, nos referimos mas bien al derecho a la libertad de expresión, es decir, del libre pensamiento del cual se deriva el derecho a una prensa libre, el derecho a buscar y a emitir opiniones, a no ser molestado o perseguido por ejercer esos derechos, producto de disentir del otro o de quien ostente el poder.

Disentir es propio del aspecto derivado de la Libertad de Opinión, esto último regulado en nuestra Constitución Política en su artículo 30 que prescribe Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”. Disentir de la opinión dominante o impuesta, es un derecho que las personas tenemos, seamos minoría o viceversa, ya que precisamente el disentir es un eje importante y de vínculo significativo con la democracia, la alternabilidad, el pluralismo, el derecho de las minorías e incluso la lucha de las mayorías contras las posiciones doctrinarias o ideológicas de minorías que son dominantes, impuestas y que controlan el poder.

Todos los nicaragüenses de cualquier ideología, pensamiento, profesión o religión tenemos el derecho de disentir porque al amparo del espíritu de la ley y del Estado de Derecho nos permite la posibilidad de discrepar y de manifestar desacuerdo en el debate político que se genera en una sociedad democrática. Este derecho o libertad no admite medias tintas. O se es libre para disentir o no los es. Cuando no lo es, es porque nos es negado, es imposición, es intolerancia, es concentración de poder, es imponerse a la fuerza por los que me adversan solo por no coincidir con ellos, por consiguiente es violatorio del Estado de Derecho.

Por ello, lo que le está ocurriendo a nuestro colega, doctor Gabriel Alvarez, académico, jurista y constitucionalista defensor de la institucionalidad, no es más que una manifestación de intolerancia y de abuso de poder. La Universidad por definición es universalidad de ideas, de pensamiento científico crítico y libertador. El padre de la autonomía, doctor Mariano Fiallos Gil, asi lo pensó cuando acotó este hermoso pensamiento “A la libertad por la Universidad”. Disentir en la Universidad significa un avance en el conocimiento. Se disiente entre el conocimiento científico: los físicos, los juristas, los médicos, dentro de ella disiente precisamente para aportar a ese conocimiento. Disentir no es hacer activismo político. Al activismo político se le llama oposición política. En la academia no se trata de eso.

Disentir o asentir en la Universidad es Libertad de Cátedra, la cual debe ser respetada. Los docentes en la Universidad podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con una idea, una teoría, una práctica, pero todo ello debe expresarse como resultado de tolerarnos en aras de la ciencia, del país y por sobre todo, de nuestros estudiantes. A la libertad por la Universidad.

 * Secretario Ejecutivo de la Academia Nicaragüense de las  Ciencias Jurídicas y Políticas

 

 

 

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