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OPS 'la pobreza, agroquímicos y condiciones de trabajo' inciden en la enfermedad

"IRC: grave problema de salud pública"

Investigador de Universidad de Boston explica incidencia de factores ocupacionales, “consistente con deshidratación y estrés por calor”. Es hora de actuar y prevenir, dice investigadora de UNAN-León

Octavio Enríquez | 25/5/2015
@cabistan

Miles de muertos después, aún no hay una respuesta precisa en la comunidad  científica internacional sobre las causas de la epidemia de Insuficiencia Renal Crónica (IRC) que afecta a Nicaragua y otros países centroamericanos. Sin ser conclusivo, un equipo de la Universidad de Boston que, aunque esta enfermedad se debe a distintos factores, es “consistente” con la hipótesis del estrés por calor y deshidratación que afecta a miles de trabajadores de la caña de azúcar en el occidente de Nicaragua.

Los resultados de la investigación fueron presentados este viernes por el responsable del equipo de científicos, el doctor Daniel Brooks, que participó en un foro regional de nefrología en Managua ante decenas de expertos de América Latina para discutir sobre la epidemia, la capacidad para enfrentarla y el parecido con el fenómeno de otros países como Sri Lanka.

Los investigadores debaten sobre diversos factores mencionados por la Universidad de Boston, pero también sobre otras como el daño muscular y la exposición a agroquímicos, Brooks insistió en el factor ocupacional. “Uno o más factores de riesgo (causas) son ocupacionales y esto lo decimos porque es evidencia empírica de que estos trabajadores sufren una disminución de la función renal durante la zafra y además hay diferencias en esa disminución según el tipo de trabajo, siendo los cortadores de caña los más afectados”, dijo Brooks ante un auditorio lleno de nefrólogos. .

Brooks coincidió con el doctor Pedro Orduñez, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien dijo en su intervención que el IRC es un grave problema de salud pública que debe ser prioritario para los países y que resumió en “pobreza, agroquímicos y condiciones de trabajo”.

Miles de muertos en edad productiva

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó la muerte por esta enfermedad de 3, 342 personas en Nicaragua durante el período comprendido entre 2005 y 2009.  Por las mismas razones, 874 fallecieron en Costa Rica, 6, 974 en El Salvador  y 4, 946 en Guatemala.

Las estadísticas del Ministerio de Salud de Nicaragua señalan a León y Chinandega como los municipios que encabezan la lista de los sitios más afectados en el país con 732 y 77 muertos por cada 100 mil habitantes; Rivas y Granada—al sur del país—  continúan en la lista macabra de afectados por una enfermedad que ha trastocado la vida de miles de familias y que ha supuesto críticas al sistema de salud nicaragüense, cuyas autoridades han sido denunciadas en reiteradas ocasiones por su indolencia.

Algunas de las características comunes reveladas por Brooks describen una enfermedad afectando a hombres más que mujeres, en una prevalencia de cinco a uno. Son jóvenes cuyas edades oscilan entre 25 y 45 años, es decir en plena edad productiva. Brooks descartó que en sus investigaciones, que iniciaron desde 2008 y tienen varios capítulos pendientes, hubiese evidencia que vinculara la enfermedad a la presencia a la existencia de “metales pesados” en las muestras recabadas.

“Encontramos una baja exposición a los metales pesados y sin ninguna relación con la función renal o los biomarcadores, quizás con excepción del arsénico, mientras encontramos una alta seropositivad para Leptospira en nuestros trabajadores”, explicó Brooks.

Sobre la realización de los estudios, el científico estadounidense refirió que han contado con el financiamiento de la industria azucarera, aunque enfatizó que ésta no tiene ninguna influencia ni en el diseño de la investigación ni en los resultados.

“La raíz de las causas y problema son globales y están enmarcadas en un contexto socioeconómico y es algo que los investigadores debemos saber cómo trabajar en niveles muy diferentes”, dijo Brooks, cuya conferencia causó expectativa entre los nefrólogos que llevan años estudiando la enfermedad.

En octubre de 2015, la Universidad de Boston iniciará otra investigación que busca medir directamente si las personas que están más expuestas a determinados agentes tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad. El otro trabajo pendiente es darle continuidad al resultado de la investigación en los colegios.

“Existe otro componente, otro grupo de estudios que abordaría el tema genético, porque hay testimonios de trabajadores que nos han llamado la atención en Chichigalpa que tienen muchos miembros de sus familiares afectados y esto podría ser una pista que nos indicaría que hay agrupación de casos por familia. Queremos enfatizar que no queremos buscar una causa genética, sino que pensamos que pueda haber una susceptibilidad genética que hace que determinadas personas sean más susceptibles a la exposición ambiental”, indicó el experto.

“Agricultura y minería”, dice UNAN-León

Además de Brooks, en el congreso de nefrología expuso sobre el IRC en Nicaragua la doctora Aurora Aragón, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de León (UNAN-León). En este caso se han presentado resultado investigaciones de años que ha contado  con la colaboración de expertos de México, El Salvador y Estados Unidos.

Según Aragón, han estudiado la prevalencia de la enfermedad en distintos sectores y se han encontrado una prevalencia alta en los trabajadores varones que trabajan en la caña de azúcar,  con el 20.7%, mientras en la agricultura en general es del 16. 1%, las cifras más impactantes sin embargo las encontraron en una comunidad de San Jacinto, alrededor de la geotermia, donde la cifra crece hasta el 27% y en los ladrilleros de la Paz Centro con 22 %. “Ellos fabrican artesanalmente ladrillos, trabajan bajo sol y además de eso usan hornos durante día y noche”, explicó.

“Una cosa que nosotros siempre nos llamaba la atención es si esto es ocupacional o lo vamos a encontrar de manera general o si hay esa misma diferencia entre hombre y mujer. Hicimos el año pasado una encuesta municipal en León, aproximadamente 1, 950 personas, que se les visitó en sus casas los fines de semana, procurando que fuesen encontrados y utilizando un marco muestral, como vemos en efecto hay una diferencia hombre y mujer pero cuando vemos por sectores económicos es el sector primario, en agricultura, la que tiene la tasa más alta y es a expensas del sexo masculino”, dijo Aragón.

La investigación de la UNAN-León menciona una prevalencia de 21.6% en el caso de la agricultura en general, solo caña 20.7 %, mientras destacan también la minería con 21.1%. Sin embargo, dijo que al estudiar la historia laboral de los casos analizados una buena parte había trabajado en caña de azúcar y agricultura.

En otro estudio, evaluaron a trabajadores de la caña en Chichigalpa que tenían tres meses en la zafra y el resultado es que tenían una mejor salud general, pero una peor función renal. “Independientemente que uno no conozca la causa exacta de la enfermedad, es hora de actuar, es hora de tomar medidas sobre las cosas que vemos que se pueden mejorar o cambiar”, sugirió.

El doctor Ricardo Correa Rotter,  de México, sostuvo que como región estamos rezagados en la atención de los pacientes que ya fueron diagnosticados con la enfermedad. “Estos jóvenes que llegan en su edad productiva se atienden en el mundo desarrollado, la mitad de trasplantan y en nuestro mundo se mueren. La prevención es fundamental, pero los que ya llegaron—este es un foro de nefrología— y tenemos que ver que sean cubiertos, atendidos, y buscar presionar a nuestros sectores públicos para que nos apoyen más”.

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