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Un largo camino en el Vaticano hasta que Francisco decide la beatificación

El martirio de Monseñor Romero

Monseñor Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador: “un nuevo tipo de martirio, es atípico, lo mataron por odio a la fe y lo mataron personas que rezaban y eran bautizadas”.

Ismael López | 22/5/2015
@lopezismael

Monseñor Gregorio Rosa Chávez es obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Salvador y fue amigo de monseñor Óscar Arnulfo Romero  asesinado por los escuadrones de la muerte el 24 de marzo de 1980.

Rosa Chávez era rector del seminario mayor en 1977 cuando Romero asumió la Arquidiócesis. Ahí conoció el carácter del religioso que todos los domingos denunciaba en sus homilías los crímenes del gobierno salvadoreño.

Cuenta el obispo auxiliar que Romero muchas veces llegaba al seminario (cuando tenía la potestad de mandarlo a llamar) para preguntarle por qué había expulsado a equis sacerdotes sospechosos de pertenecer indirectamente a movimientos guerrilleros.

“El grupo de seminaristas era un grupo muy difícil, teníamos a sacerdotes que apoyaban directamente a estos seminaristas y él (Romero) negociaba, se sentaba a dialogar.  Él tenía presión para que protegiera a esos seminaristas y nosotros desde la rectoría presionábamos para que se actuara. De hecho varios de aquellos seminaristas son sacerdotes ahora… lo importante es que lográbamos un diálogo sincero y objetivo. Él les hacía ver a los padres que los seminaristas tenían cosas por corregir y a nosotros a ceder cuando había que hacerlo”, relata.

En esta entrevista Rosa Chávez habla sobre la vida de  Romero, el proceso de  canonización del llamado “Santo de América”, que será beatificado este sábado en El Salvador,  y las contradicciones en la iglesia católica sobre la decisión de Romero de hacerse al lado de las víctimas en el conflicto salvadoreño, que se agudizó después que un francotirador al servicio del  mayor Roberto d'Aubuisson, le disparó en el pecho cuando oficiaba una misa

Monseñor, por fin Romero es beatificado ha sido un camino muy largo…

Sí, han sido tres momentos. El primero fue cuando el obispo inicia el proceso Diocesano que se anunció en 1990, diez años después de la muerte de Monseñor Romero. Lo anuncia el arzobispo (Arturo) Rivera y  Damas (sucesor de monseñor Romero en la Arquidiócesis de San Salvador) e inicia el  proceso de canonización en 1994 y en 1996, el primero de noviembre, se cierra el proceso diocesano con una ceremonia solemne en la que se muestran los materiales que mandados a Roma. Recuerden que Monseñor Romero dejó muchas homilías recopiladas en siete volúmenes, dejó varias cartas pastorales y muchos artículos de prensa antes de ser obispo y luego ya como obispo. Todo eso se recopiló y en un baúl muy elegante se envió a Roma junto con su biografía. Así se cerró el proceso diocesano y dio inicio el proceso romano. Roma tardó como 20 años en investigar lo de monseñor sobre todo la parte doctrinal esto lo coordinó el Cardenal Ratzinger (hoy Papa emérito) que era el encargado de la doctrina de la Fe.

¿Examinaron con lupa sus homilías?

 Examinaron palabra por palabra sus homilías, pidieron los audios de sus homilías para ver si había una buena transcripción, si había una frase omitida, fue muy cuidadoso ese proceso y se concluyó que todas las homilías eran doctrina de la Iglesia solo que muy encarnada.

¿Qué significa que las homilías eran doctrina de la iglesia solo que muy encarnada?

Recordemos que Monseñor Romero es Arzobispo cuando en el país no existía una prensa que informara lo que sucedía. Existía una férrea censura a la prensa de oposición de manera que no se permitía que los grupos opositores o el pueblo publicaran o denunciaron los atropellos. Entonces ellos acudían a monseñor para que él diera a conocer sus demandas.  Él era un comunicador de grupos populares, de sindicatos de maestros, de tugurios y cosas por el estilo, él era la voz de los que no tenían voz. Las homilías de Romero tenían dos partes: la parte doctrinal y la parte de lo que pasaba en el país, era la parte más larga de la homilía, hubo una homilía que duró dos horas y todo el mundo estaba sumamente atento. Roma (el Vaticano) se puso incómodo con las denuncias de monseñor que eran concretas con nombres y apellidos. Él describía desde el púlpito los crímenes que sucedían en el país. Para eso tenía dos oficinas para apoyarse, una que era la que elegía los temas de coyuntura del país y la de derechos humanos que lo mantenían al tanto de lo que pasaba durante la semana y le sumistraban datos muy precisos. Eran sus herramientas para ser concreto y objetivo en sus denuncias y eso a Roma le resultaba incómodo porque era un pastor atípico que así iluminaba la vida del pueblo cada domingo.

El Vaticano le dio la espalda a Romero, igual que la Conferencia Episcopal de aquellos años

Lo segundo está en su diario eran seis obispos y eran cuatro contra dos.  Siempre monseñor Romero estuvo apoyado (por su sucesor en la Arquidiócesis de San Salvador) monseñor Rivera y Damas. Eran tiempos complicados y era difícil tener matices, era o negro o blanco. Él cuenta en sus diarios que había casos que eran como trampas porque cuatro (obispos) se reunían aparte y tomaban decisiones sin que él y Rivera y Damas lo supieran. Esa división llegó incluso al momento de su muerte. Mucha gente puso una manta diciendo que no querían que llegaran los obispos.

¿Y el papa Juan Pablo II?

No era fácil entender la situación de El Salvador porque el Papa conocía la situación de Polonia con grupos marxista de una guerrilla que nació en grupos cristianos, de gente idealista, de catequistas… No fue fácil pero el Papa lo fue entendiendo poco a poco y la primera vez que recibe a Romero en Roma lo recibe de manera bastante fría y luego viene el  Papa y hace gestos bellísimos de ir a su tumba. En 1983 fue a la tumba de Romero en contra de la voluntad del gobierno de aquél momento y tuvo muchas presiones y aún así hizo un discurso de lo que significaba para él Romero y luego lo mencionó en la homilía que hubo ese seis de marzo. Después damos un salto al año 2000 cuando toca el Jubileo de los Mártires y el Papa de nuevo piensa en Romero y pide que se mencione su nombre en la ceremonia en el Coliseo Romano y él escribe  unas palabras en la oración que se iba a hacer sobre América Latina donde menciona a Romero como alguien que dio la vida en el altar mientras celebraba la Eucaristía.

En el 2001 estábamos con el Papa en una visita privada y allí hablando con el arzobispo del momento (Fernando Sáenz Lacalle, que ostentó el rango honorario de general del Ejército) y mi persona, él nos dice “Romero es un mártir”,esa frase fue muy importante porque marcó como la inflexión del proceso. En el año 2008 estábamos con el nuevo Papa y en su discurso con los obispos del país habla de Romero como un ejemplo de pastor y elmismo Papa Benedicto (Ratzinger) antes de renunciar desbloquea el proceso de Romero que estaba bloqueado.

Y fue Ratzinger precisamente quien examinó toda su vida, y sus homilías

El papa Benedicto desbloquea el proceso, pero no trasciende. Luego el papa Francisco de manera muy formal da instrucciones de que se acelere todo el proceso hasta llegar al momento actual cuando Roma reconoce el martirio de Romero.

¿El martirio significa que puede ser canonizado sin necesidad de que se le pueda demostrar un milagro?

Así es. Romero representa un nuevo tipo de martirio, que ha sido discutido por teólogos que unanimente concluyen que es un mártir. Mártires matados por cristianos es una cosa completamente fuera de lo común y a él lo mató gente que se decía católica y hubo gente que al conocer de su muerte hizo fiestas y conocer eso no fue fácil. Romero nos lleva a un nuevo tipo de martirio, es atípico, lo mataron por odio a la fe y lo mataron personas que rezaban y eran bautizadas.

¿Después de esta beatificación cuando sería su canonización, la iglesia salvadoreña había dicho que para 2017 ya quería tener a Romero de santo?

Este 2015 es una fecha mágica porque monseñor Romero estaría cumpliendo 100 años de nacido. La canonización es algo automático y se escoge la fecha que convenga no sé si será en 2017, no me atrevo a mencionar fechas porque sería algo temerario.

La iglesia salvadoreña fue muy perseguida, hubo muchos sacerdotes asesinados antes de Romero, ¿cómo vivió él esa parte?

En su diario aparece la muerte de sacerdotes, en su diario aparece que a las tres semanas de haber sido nombrado arzobispo seda la muerte de Rutilio (Grande, un sacerdote jesuita, asesinado por los escuadrones de la muerte) en marzo de 1977.

Mucha gente atribuye que la muerte de Grande, que era su amigo, cambió totalmente a Romero. Que a partir de ahí se probó su carácter cuando él decide cerrar las iglesias y hacer una misa única en la Catedral, a pesar de la presión del Gobierno, los militares, el Nuncio y la misma Conferencia Episcopal.

A él lo presionan por muchas cosas. Yo fui con él y con Jon Sobrino (teólogo jesuita) a la reunión con el Nuncio y el Nuncio le dijo: “usted tiene que ceder para que haya comunión”. “Yo estoy dispuesto a ceder pero no en lo esencial que es servir al evangelio y al pueblo”, le contestó Monseñor. Esa frase refleja su drama de querer ser un hombre de comunión en un ambiente polarizado donde había un pueblo masacrado y una misión del pastor que no puede dejar a ese pueblo abandonado.

Miembros de la Conferencia Episcopal acusaron a Romero en los ochentas de que era manipulado por los jesuitas, hasta llegaron a decir que los jesuitas le preparaban las homilías dominicales que tanto se escuchaban en el país.

Él siempre contaba como preparaba sus homilías y pocas veces menciona a padres jesuitas. Muy pocas veces menciona a Ignacio Ellacuría (ex rector de la UCA de El Salvador asesinado por los militares en 1989), menciona a otros, al padre Ricarso Urioste (que era secretario de Romero). En cuanto a su predicación, él preparaba la parte doctrinal, incluso amanecía preparando su homilía, era un hombre cuidadoso y celoso de la parte doctrinal. Era un hombre de palabra, un excelente orador y leía muchas veces comunicados textuales llegados de muchas fuentes. ¿Cuál fue su base cuando él hablaba de liberación? Toma dos fuentes, una es el Papa Pablo VI, cuando habla de liberación cristiana y su otra fuente es el Cardenal Eduardo Pironio (teólogo argentino, fundador de la teología latinoamericana basada en la llamada Doctrina Social de la iglesia apuesta a la Teología de la liberación). Estos eran sus guías. Por eso aunque era tan concreto no se encontró en sus textos sabor marxista. Su doctrina, aún vigente era tan pura que sorprendió a Roma. Yo escucho sus homilías cada domingo antes de preparar mi homilía y uno se sorprende de la actualidad de esas palabras de la claridad y belleza de expresión.

Monseñor, se nota que Romero divide a los salvadoreños, en la Catedral se celebran dos misas, una abajo frente al mausoleo de Romero oficiadas por otros sacerdotes y otra en la parte de arriba donde ofician ustedes

Las dos misas nacieron en un contexto polémico cuando había un arzobispo que nunca hablaba de monseñor Romero, entonces para que su memoria no se perdiera se hace la misa de la cripta donde ofician sacerdotes progresistas, los más rebeldes por decirlo así.  Es una misa con otro tono pero está presente siempre la problemática del momento. Pero ahora todo está evolucionado. En este momento Romero está uniendo más y más a los salvadoreños, de hecho cuando uno está oyendo confesiones de pronto encuentra gente que llega a pedir perdón a Dios porque lo acusó injustamente, porque lo calumnió, porque creyeron la mentira que se decía de él. Es gente que llega también a pedir perdón a su tumba y al sitio donde murió. Desde que el Papa hablo cambió la perspectiva de mucha gente que estaba equivocada. Hay un artículo bellísimo que se llama Perdón Monseñor Perdón, de un hombre de Arena y del Opus Dei, que reconoce cómo mucha gente lo juzgó sin conocerlo. Eso refleja la evolución que está pasando y cada vez unirá y unirá más al país. Dios tiene sus caminos.

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