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Humor ante la barbarie

No podemos hacer una falsa distinción entre intolerancia extrema e intolerancia “moderada”. La defensa de la libertad de expresión amerita una política de cero tolerancia contra las agresiones

Carlos F. Chamorro | 20/5/2015
@cefeche

“Humor ante la barbarie” es el tema de la mesa redonda del encuentro cultural Centroamérica Cuenta que celebramos anoche con Mayra Santos Febres (Puerto Rico), Natahalie Peyrebonne (Francia) y Pedro X. Molina (Nicaragua) en homenaje a los colegas del semanario satírico francés Charlie Hebdo, que fueron masacrados en Francia, y en defensa de la  libertad de expresión.

Lamentablemente, uno de los invitados a esta mesa el caricaturista francés Julien Berjeaut, Jul, colaborador de varias publicaciones francesas entre ellas Charlie Hebdo, no pudo asistir porque el gobierno de Nicaragua le impidió entrar al país, sin brindar ninguna explicación.   

Las autoridades notificaron al embajador de Francia Antoine Joly, sobre la existencia de una prohibición para que Jul pudiera ingresar al país para participar en libertad a este foro de debate cultural, como ya lo hizo en la visita que realizó a Costa Rica y la que hará a El Salvador durante esta semana.

Iniciamos este conversatorio sobre el Humor ante la barbarie, manifestando nuestra más enérgica protesta ante una acción arbitraria carente de razón y justificación, que solo puede explicarse como un acto de intolerancia oficial contra las voces y el espíritu de los caricaturistas franceses.

Resulta un total contrasentido que el gobierno le haya impedido a Jul entrar al país para participar en un acto de solidaridad con los caricaturistas Charlie Hebdo, cuando el propio presidente Ortega el 8 de enero de este año le expresó al presidente francés Francois Hollande la solidaridad del Estado de Nicaragua con Francia ante este acto de barbarie.

Pero le corresponde al propio gobierno explicar la incongruencia que existe entre su discurso y los hechos. Nosotros solamente queremos lanzar dos reflexiones a partir este hecho desafortunado. Primero, que este acto de intolerancia le otorga mayor relevancia a este encuentro cuyo lema es “Palabras en Libertad”, pues nos impone la necesidad de reflexionar sobre cómo debe practicarse y defenderse la libertad de expresión, cuando se encuentra bajo acoso. Y nos obliga a recordar que la libertad de expresión, no es un patrimonio de periodistas, caricaturistas o intelectuales, sino un derecho humano fundamental que todos debemos tutelar y refrendar a través del debate público, que tanta falta hace en nuestro país.

En segundo lugar, constatamos con preocupación que la prohibición para que Jul pudiera venir al país no constituye un acto aislado, sino una práctica sistemática del gobierno del comandante Daniel Ortega, que afecta la libertad de movilización de periodistas internacionales  y activistas de derechos humanos en Nicaragua.

La semana pasada fueron deportados en el aeropuerto dos defensores de derechos humanos, pertenecientes al Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil). Los abogados Luis Carlos Buob y Marta González, fueron rechazados del país, cuando llegaron para asistir a la celebración de los 25 años del Centro Nicaraguense de Derechos Humanos, Cenidh

Pero antes ya había ocurrido la expulsión y deportación de otros  periodistas internacionales y activistas de derechos humanos.

En noviembre del 2012, fue expulsado del país el periodista y documentalista sueco Peter Torbionson, autor de del documental ¨Ultimo Capitulo, Goodbye Nicaragua¨ sobre el atentado terrorista ocurrido en La Penca en 1984.

En Junio de 2013, fue deportado el activista en derechos humanos Carlos Ariñez Castel, de nacionaliad boliviana, pareja de Zoila América Ortega Murillo

En noviembre del 2013, fue expulsado el corresponsal de la Agencia France Press, el periodista chileno Hector Retamal,

El 22 de diciembre del año pasado, fue deportada la fotoperiodista belga Michèle Sennesae, quien brindaba cobertura a las protestas campesinas contra el proyecto canalero.

Y el 16 de febrero de este año le impidieron entrar al país al  activista norteamericano en derechos humanos Jason Glaser, director y fundador de La Isla, una fundación que apoya a centenares de ex trabajadores de la caña de azúcar que han resultado afectados por la enfermedad de Insuficiencia Renal Crónica.

Igual que ocurrió hoy con Jul, en todos los casos mencionados en este incompleto recuento, el estado no ha brindado ninguna explicación, justificación legal, o de cualquier otro tipo.  Estamos pues frente a una práctica arbitraria de abuso e  intimidación, que en última instancia pretende generar un clima de silencio y autocensura sobre lo que ocurre en Nicaragua. Por eso es importante reflexionar, insisto, no solo sobre la libertad de expresión  sino sobre las formas más efectivas para defender la libertad, ya sea en Europa como en América Latina y en todas partes.  

Cuando se produjo el atentado terrorista contra Charlie Hebdo en el que doce periodistas y caricaturistas franceses fueran ejecutados a quemarropa, algunas voces en América Latina atribuyeron estos hechos a un acto de fanatismo y extrema intolerancia religiosa, como si se tratara de una particularidad de esta zona del mundo. Pero en América Latina, también los humoristas, los periodistas y los caricaturistas enfrentan procesos de persecución. Veamos por ejemplo, el caso del caricaturista del periódico  El Universo de Ecuador Xavier Bonilla, Bonil, perseguido con saña por el presidente Rafael Correa. O la censura indirecta que se ha impuesto a caricaturistas en Venezuela como ocurrió con Rania, o las presiones que ejerce el Estado contra varios medios de comunicación venezolanos y en particular contra el director de Tal Cual, Teodoro Petkoff, recientemente galardonado con el premio Ortega y Gasset, que no pudo viajar a Madrid a recibirlo porque se encuentra con Venezuela por cárcel.

Para todos ellos nuestra solidaridad, desde Centroamérica Cuenta, y los invitamos a tener presentes estas realidades en nuestras discusiones, porque no podemos hacer una falsa distinción entre intolerancia extrema e intolerancia “moderada”. La defensa de la libertad amerita siempre una política de cero tolerancia contra las agresiones, con independencia de si estas desembocan o no en la agresión o la eliminación física.

  • Texto basado en las palabras de introducción al conversatorio “Humor ante la barbarie” en Centroamérica Cuenta

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