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Una vida de trabajo en la radio

Los aportes de Rodolfo Tapia Molina a la labor periodística deben ser recolectados para la formación de la historia de la radio y del periodismo en general

Lilly Soto Vásquez | 18/5/2015

Callado, sereno, revisando noticias para emitirlas  con voz metálica  en la radio es la imagen que me acompaña cuando recuerdo a Rodolfo Tapia Molina.

Como conocedor de las diferentes jugadas de los políticos nacionales, autodidacta en sus estudios de la geografía mundial y de los conflictos internacionales y con un gran sentido del humor se desempeñaba el decano del periodismo nacional .

Con manejo excelente de las pírricas finanzas de la UNIÓN DE PERIODISTAS DE NICARAGUA, donde ejerció como tesorero.

Su sabiduría forjada en los avatares de la noticia diaria , le permitía emitir juicios contundentes en las conversaciones “off  the record “como  él  mismo decía. Siempre andaba buscando apoyo para alguien. Sus radioperiódicos fueron escenarios del apoyo brindado por este recio periodista a los jóvenes periodistas que buscaban como desempeñarse en el oficio.

Amigo de todos y todas  los de la vieja guardia. Entrañable amigo de Nacho Briones, de Danilo Aguirre, Manuel Eugarrios, Eduardo Alvir, Eduardo Romero, Merceditas Solís, Manuel Eugarrios, Thelma Nidia, William Montiel, César Estrada, Chuno Blandón, Francisco Hernández Segura, Ricardo Trejos Maldonado  y tantos otros y otras  que han sido forjadores del periodismo nicaragüense por más de medio siglo.

Acompañó con sus conocimientos radiales a la Revolución Popular Sandinista y preparó con sus enseñanzas a todos y cada uno de nosotros.

Era amante del “periodismo de precisión” en la búsqueda del dato preciso, con protección a las fuentes y siempre procuraba mantener el equilibrio de todo  y de todos. Un gran maestro para la emisión de la información, del tono, de la proxémica, de la kinésica, del gesto, de la paralingüística, de la pausa, de la velocidad, del silencio en sus intervenciones tanto en la esfera política como social. Mesurado en su hablar y clásico en su vestimenta. Un gran señor, un caballero en el trato con las mujeres periodistas. Respetuoso hasta no poder.

Con gran conocimiento de la historia patria  y de la historia del periodismo nacional. Rendía gran tributo a todas las mujeres periodistas.

El periodismo siempre le respetó  y su trabajo fue reconocido por el Estado de Nicaragua, el que recibió con humildad apabullante.

Sus aportes a la labor periodística deben ser recolectados para la formación de la historia de la radio y del periodismo en general.

En este duelo del periodismo nicaragüense, sirvan estas palabras como un homenaje y tributo a uno de los maestros de la información y de la comunicación radial.

 Guatemala, 16 de mayo de 2015

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