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Dra. Vilma Núñez denuncia la actual situación de derechos humanos en el país

Cenidh: 'Represión institucionalizada'

Cumplen 25 años como defensores de derechos ciudadanos. Núnez: “gobierno de Ortega es una autocracia y usa mecanismos de corrupción”

Octavio Enríquez | 17/5/2015
@cabistan

Un cuarto de siglo después de la fundación del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez de Escorcia, la presidenta de este organismo, lamentó este sábado el deterioro significativo que vive el país en esa materia bajo “un gobierno autocrático, centralizador, que usa mecanismos de corrupción y anulación de funciones de los poderes del Estado para gobernar”.

Núñez habló con los medios de comunicación minutos antes de concluir un acto en que fue arropada por miles de activistas de su organización, invitados internacionales, embajadores y periodistas que asistieron al foro sobre riesgos y desafíos de los defensores de derechos humanos realizado en Managua en ocasión al aniversario del organismo.

Dijo a los periodistas que los gobiernos entre 1990- 2007 se caracterizaron por la violación de los derechos económicos de los nicaragüenses como consecuencia de la imposición de políticas económicas y sociales surgidas a partir de las directrices de los organismos financieros multilaterales, aunque destacó la administración de la ex presidenta Violeta Barrios (1990-1996) en que hubo "un mejor espacio, un restablecimiento de las libertades públicas”.

 “Ahora prácticamente hay una represión institucionalizada, una violación sistemática a los derechos civiles y políticos. Aquí no tenemos elecciones libres, aquí no tenemos la posibilidad de que la gente exprese su voluntad en las urnas porque definitivamente eso no cuenta, lo que cuenta es lo que tiene planificado el señor (Roberto) Rivas (presidente del CSE y aliado del oficialismo), ¡otro instrumento de la represión, de la falta de democracia en el país!”, dijo.

Núñez aseguró que ha existido un proceso de destrucción de la institucionalidad de la Policía Nacional que pasó de ser espectadora de las agresiones— realizadas por las fuerzas de choques del oficialismo contra los inconformes— a “instrumentos de represión”.

“Aquí se está impulsando violaciones al derecho a la vida, a la integridad física, al derecho a la libertad de movilización, limitaciones tremendas en la libertad de expresión. Definitivamente si aquí alguien me dice que en Nicaragua no hay tortura, como dijo recientemente una funcionaria, se está convirtiendo en cómplice de una situación que se está arraigando en este país, así como las ejecuciones sumarias que en otros tiempos eran vistas  y que ocurrió (recientemente) en Pantasma”, completó.

Los exabruptos de Ortega

El evento del Cenidh ocurre veinticuatro horas después que el gobierno de Ortega impidió la entrada a Nicaragua de dos miembros del Centro por la Justicia y Derecho Internacional (Cejil), una institución que acompañó en marzo pasado a su par nicaragüense en la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), en que se ventiló el proyecto del canal interoceánico en Nicaragua.

Al foro de Managua este sábado asistió en nombre de sus  colegas impedidos de entrar, Viviana Krsticevic, directora ejecutiva del Cejil. Frente a las denuncias de intolerancia contra el gobierno sandinista, su institución fue respaldada por once organizaciones que demandaron una investigación al gobierno sobre “la ilícita deportación y ultraje a que fueron sometidos dos personas del Cejil, Luis Carlos Buob y Marta González”.

Entre las organizaciones se encuentra el Movimiento Autónomo de Mujeres, La Red de Mujeres contra la Violencia, el Movimiento Feminista, la Coordinadora Civil y el Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía, estos últimos quienes han empujado las marchas de la ciudadanía contra el proyecto del canal.

Estos grupos demandaron una disculpa pública por la deportación, pidieron la devolución de los móviles de los visitantes, y al gobierno le demandaron que hiciera pública los resultados de una presunta investigación en curso sobre narcotráfico, el argumento que le comunicaron a Boub para echarle.

Núñez dijo: “Nosotros no creíamos que se atrevieran a tanto, pero es un mensaje de intimidación, no sólo al Cenidh, sino a nivel internacional para que no halla esa colaboración, comunicación, que debe existir y existe, y que hemos tenido la posibilidad de formar parte de esas redes. Condenamos esta acción vergonzosa”.

Sorpresa e indignación

Krsticevic dijo que en su organización es primera vez que les ocurre un caso de deportación tan grave, en que ni siquiera les permitieron a sus compañeros acceder a un abogado.

“Nosotros tenemos un trabajo sostenido en todas las Américas, tenemos oficinas en distintos países de la región. Estamos haciendo monitoreos, capacitación, pero nunca habíamos tenido una situación de tener a dos funcionarios deportados y sinceramente no lo esperábamos. Sentimos primero sorpresa, después preocupación e indignación”, lamentó Krsticevic.

 

¿Qué diferencia hay?

En relación con la situación en general que vive el país, la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, preguntó qué diferencia hay entre el caso del muchacho que la Policía dijo que se ahorcó en sus celdas y lo entregaron muerto a sus familiares (Francisco Javier Ponce, originario de Rivas) y lo que ocurrió en la época de la dictadura somocista.

“Yo publiqué una foto donde aparecía la madre de Ajax Delgado, al cual asesinaron en las cárceles de la aviación, arrodillada en el patio de la cárcel recibiendo el cadáver, ¿qué diferencia hay entre esa y este muchacho que mataron? La diferencia es peor: porque allá consignaron, aquí está muerto y recójalo, y en este salen diciéndole que se ahorcó”.

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