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Lo que FUNIDES no dijo

El autor hace un retrato incluyente de los aspectos sustanciales de la economía nacional que no se tomaron en cuenta en el informe de FUNIDES

Enrique Sáenz | 6/5/2015

La Fundación Nicaragüenses para el Desarrollo Económico y Social –FUNIDES- presentó recientemente su informe trimestral “Coyuntura Económica”, en el cual retrata el comportamiento de la economía nicaragüense, principalmente en el año 2014. Sin duda, estos informes se han convertido en una referencia obligada por su consistencia técnica y su coherencia ideológica. Sin embargo, probablemente esa coherencia ideológica impide que el retrato incluya aspectos sustanciales de la economía nacional. Hagamos un breve repaso:

1. Desempleo y subempleo. En teoría, los balances macroeconómicos fundamentales comprenden: crecimiento económico, precios (inflación), balance externo y fiscal, moneda y empleo. Pero en materia de generación de empleo el informe de FUNIDES únicamente se refiere al porcentaje de crecimiento de afiliados al INSS, ignorando un dato de notable trascendencia: por primera vez en más de quince años (excepción hecha de la crisis del 2009) el número de desempleados creció en términos absolutos y en términos porcentuales. En efecto, el banco central estima que aproximadamente 60 mil nicaragüenses que se encontraban empleados en el 2013, perdieron su trabajo en el 2014. Ni el vencimiento de los TPL (cuyo impacto inicia a partir del 2015) ni la sequía pueden incluirse entre las razones por cuanto en estos 15 años también hubo sequías sin que generaran tales niveles de desempleo. Tampoco FUNIDES alude al comportamiento del subempleo, que se acerca al 50% de la fuerza laboral. ¿Cómo se explica que la economía crezca 4.7% en 2014 y que paralelamente también crezca la tasa de desempleo abierto?

2. Deuda externa. El Banco Central registra una deuda externa total al cerrar el 2014 de US$ 10.138 millones de dólares, equivalente al 86% del PIB. La composición es la siguiente: deuda pública US$ 4.796 millones; deuda privada US$ 5.338 millones. Con independencia de su composición, el peso de la deuda incide en las calificaciones internacionales sobre la capacidad de pago futura del país. Lo más notable en materia de deuda externa es el ritmo de crecimiento: la deuda privada se duplicó entre 2011 y 2014, mientras la deuda externa total se multiplicó por dos entre 2008 y 2014.

3. Inversión Privada. Aunque el informe de FUNIDES lo menciona de pasada, un hecho notorio –y grave- es la tendencia decreciente de la inversión privada interna. En efecto, a partir del 2011, en cifras redondas la inversión privada ha mostrado el siguiente comportamiento: C$ 37 mil millones en 2011; 35 mil millones en 2012; 34 mil millones en 2013 y 33 mil millones en 2014. Una caída sostenida que suma el 12% en cuatro años. ¿Cómo se explica que la economía creciera en promedio 4.5% en ese período y a la vez la inversión privada se redujo en términos absolutos? Por otra parte ¿Cómo se explica que la deuda externa privada se duplicara en estos cuatro años y a la par también declinara la inversión privada?. Voceros caracterizados se enorgullecen de las bondades de las leyes concertadas para mejorar el ambiente inversionista. La tendencia declinante que registran las cifras amerita alguna explicación por parte de exos voceros: ¿Qué está fallando?.

4. Inversiones públicas
El informe de FUNIDES presenta un repaso sobre los porcentajes de ejecución del gasto público, destacando los sectores de mayor ejecución. Pero omite un dato central: el ministerio de educación solamente ejecutó el 70% del presupuesto de inversión asignado para el 2014, el cual estaba destinado principalmente para la rehabilitación de escuelas. El asunto es más grave por cuanto a mitad del año se restaron al Ministerio de Educación más de cien millones de córdobas destinados al mismo fin. Si todos reconocemos que la educación es central para el desarrollo del país, no hay razón para que FUNIDES incluyera las instituciones de mayor ejecución y excluyera un dato central relativo a un tema central.

5. Economía informal. Se reconoce que el crecimiento de la economía informal es uno de los principales problemas de la economía nicaragüense. Para 2006 se estimaba en 65% de la fuerza laboral. El último reporte del Banco Central sobre el tema eleva el índice al 80% de la fuerza laboral. Un crecimiento de 15% en los últimos ocho años. Esta anomalía económica repercute perniciosamente en la productividad, en los ingresos de los trabajadores y en la sana competencia en el sector privado toda vez que los empresarios del sector formal asumen mayores costos que sus competidores del sector informal.

6. Productividad. Los datos revelan que los niveles de productividad de la economía nicaragüense todavía no alcanzan los índices de 1977 (hace casi cincuenta años). Se reconoce ampliamente que este es uno de los escollos capitales para un crecimiento sano y genuino de la economía nacional y del bienestar de la población. En algunas oportunidades FUNIDES ha tocado el tema. Sin embargo, el informe presentado no menciona una palabra sobre productividad. Tampoco lo hace el Banco Central ni ninguna otra entidad pública o privada. En este campo, ayudaría mucho que FUNIDES incorporara en sus informes referencias sobre la productividad a nivel de los grandes sectores de la actividad económica.

7. Bancos y tasas de interés. El informe de FUNIDES reseña la dinámica de las tasas de interés bancarias, pero, a diferencia de otras variables que analiza, en este caso no hace una comparación con los países centroamericanos. Me atrevo entonces a completar esos datos: las tasas de intermediación bancaria que aplican los bancos en Nicaragua son las mayores de Centroamérica, por esta razón también registran las tasas de utilidad más altas de Centroamérica. Según datos oficiales, los banqueros que operan en Nicaragua obtienen tasas de utilidad que duplican las utilidades promedio del resto de países centroamericanos.

En otro orden, al referirse a los destinos del crédito del sistema financiero privado, destaca el crecimiento de los créditos al sector ganadero. Y esto es relevante por cuanto la ganadería es importante fuente de empleo, de actividad económica y base de las principales exportaciones del país. Sin embargo una visión más completa se alcanzaría si se incluyera el siguiente dato: del total de créditos otorgados por la banca en el 2014, apuradamente recibe el 2% del total se orientaron a la ganadería.

8. Exoneraciones fiscales. Estudios recientes revelan que el costo de las exoneraciones existentes supera los 1.000 millones de dólares anuales. Un peso inexplicable para las condiciones de la economía nicaragüense. Sin duda, los mayores beneficiarios de esas exoneraciones son los grupos económicos más poderosos. Sin embargo no hay menciones a este tema. Más aún si se considera que en el transcurso del 2014, el tema central de la reforma fiscal fue precisamente autorizar de manera indefinida la vigencia de las exoneraciones.

9. Libre Competencia. Es inherente al sano funcionamiento de una economía de mercado abrir amplios espacios a la libre competencia. Los monopolios y oligopolios provocan efectos tan perversos como el intervencionismo estatal. En el caso de Nicaragua, lo sectores clave de la economía se encuentran sometidos a oligopolios y monopolios que sustraen recursos al tejido empresarial en su conjunto. Un estudio del Banco Central revela que, por ejemplo, en el sector industrial, las empresas mayores, que forman el 7% del total concentran el 90% de las utilidades. En contraste, el 93% de las empresas restantes solamente acceden al 10% de las utilidades totales del sector industrial. Francamente no recuerdo que alguna FUNIDES se haya referido a este asunto fundamental.

10. Disminución de la población económicamente activa. Tal vez este tema parezca marginal, sin embargo puede esconder el agravamiento de un problema capital. El Anuario Estadístico del Banco Central revela que por primera vez en quince años la población económicamente activa disminuyó en el 2014 en relación al 2013. Este fenómeno solamente se produjo una vez con ocasión de la crisis del 2009 y únicamente puede obedecer a las siguientes razones: un aumento desmesurado de la matrícula escolar (se excluye porque la matrícula escolar en el 2014 no varió significativamente); o que un porcentaje dejó de buscar trabajo por no encontrar; o porque emigró un porcentaje desproporcionado de la población en comparación con años anteriores. Este es un dato que tampoco debió ignorar el informe de FUNIDES.

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