Confidencial » Opinión » Leer artículo

Pioneros del socialismo en Nicaragua

Escribiendo la historia del movimiento obrero

Las trayectorias de Carlos Pérez Bermúdez, presente en todas las etapas del movimiento, y del periodista Francisco Hernández Segura

Onofre Guevara López | 25/4/2015

Carlos Pérez Bermúdez: del PTN al FSLN

En el orden de las firmas del documento del 3 de julios de 1944, Carlos Pérez ocupó el quinto lugar, en su calidad de Secretario de Organización del partido. Sin embargo, comenzamos con él por la razón de que entre todos los dirigentes socialistas de todos los tiempos, es quien hizo el recorrido de todas las etapas del proceso de lucha por el socialismo. Militó en sociedades mutualistas, las uniones obreras (él era barbero), los sindicatos, el Partido Trabajador Nicaragüense, el efímero PCN creado en Costa Rica (1940), el Comité Pro Democracia, el Bloque Anti Fascista de los Trabajadores, el Partido Socialista Nicaragüense, el Partido Movilización Republicana y el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Un privilegio de Pérez Bermúdez que no tuvo otro dirigente socialista, fue el haber conocido al General Sandino y a Farabundo Martí en la mina San Albino, cuando aún él no se había afiliado al PTN.  Algo también importante de ese récord de Pérez Bermúdez, es que ejerció en muchas de esas organizaciones como secretario general y de organización del PTN; secretario de organización del PSN y el MR, miembro de la junta directiva de la Confederación de Trabajadores de Nicaragua y activista del FSLN, del cual recibió el carné de militante de la Segunda Promoción. Es decir, que Pérez Bermúdez recorrió todo el proceso de desarrollo del movimiento obrero y revolucionario de Nicaragua durante casi 70 años de su vida.

Ligado a esa larga actividad, Pérez Bermúdez vivió momentos cumbres dentro del proceso, como el haberse enfrentado a Somoza García varias veces: en febrero de 1936, durante la huelga de los choferes de Managua, cuando el nuevo dictador pretendió utilizar esa huelga para derrocar al presidente Sacasa. Participó en una comisión de los huelguistas que se entrevistó con Somoza, a petición de este, para proponerles hicieran el reclamo directamente a Sacasa, a quien responsabilizó del aumento de la gasolina, con la intención de aprovechar la crisis y darle el golpe de Estado, pero como no lo pudo lograr convencerlos, tuvo que esperar otra ocasión.

La segunda vez que enfrentó a Somoza, fue en la Casa del Obrero, la tercera vez durante el mitin del Primer de Mayo de 1945 y la tercera vez en casa presidencial, en 1946, cuando Somoza pretendió adueñarse del proceso de  constitución de la CTN y luego dirigirla por medio de sus agentes en el movimiento sindical. Pasado el fracaso del dictador, Pérez Bermúdez fue expulsado del país, junto a otros dirigentes, hacia Honduras y terminó en Guatemala en los días de la revolución que había triunfado en julio de 1944. Otra especialidad en la vida de Pérez Bermúdez, es que casi no hubo periódico obrero que él no lo hubiese impulsado, además de haberlo administrado, y fundó la única editorial que tuvo el PSN, la Editorial Morazán, en donde imprimía sus publicaciones. 

Cuando en mayo de 1947 estaba en la mina El Jabalí  dirigiendo una huelga de los mineros, Pérez Bermúdez fue encarcelado. Quienes se entrevistaron con el presidente Leonardo Argüello le pidieron su libertad, y este emitió la orden, una de las pocas órdenes que dio en sus cortos 27 días presidenciales. Después de esa prisión, sufrió la cárcel colectiva de 300 socialistas en 1948.

Después se apartó de la actividad partidaria, pero manteniendo la relación con el partido, y se dedicó a organizar ligas y equipos juveniles de béisbol. Recién pasada la represión de los herederos de la dictadura por la muerte del fundador de la dinastía en 1956, se puso de acuerdo con el PSN, y reincorporó en las tareas de organización del Partido Movilización Republicana en 1957.

Los ataques personales a los socialistas no fue una exclusividad de la dictadura, pues también los medios de prensa opositores les hizo objetos de todo tipo de ataques. A mediados del decenio 1960, mientras Pérez Bermúdez se ganaba la vida como visitador médico y vendedor de medicinas en las farmacias de los mercados Central y San Miguel, La Prensa le tomó una fotografía entre las vivanderas con su maletín de trabajo, diciendo que el comunista Pérez Bermúdez andaba cobrando dinero de su actividad de prestamista. 

Una de las cualidades de Carlos Pérez Bermúdez, fue haber elaborado un archivo con documentos, periódicos y hasta hojas sueltas de las organizaciones en las que participó. Gracias a eso, hemos podido rescatar parte de la historia del movimiento obrero y romper el monopolio político libero-conservador sobre la historia nacional, tener el protagonismo que siempre se le quiso negar en la política nacional y arrebatar del olvido de donde han querido tener todo lo relacionado con las actividades sociales. Su último aporte poco antes de morir, lo hizo al entregar su archivo al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (Ihnca) de la UCA. Carlos Pérez Bermúdez, falleció en los años 90 del Siglo XX. 

El periodista Francisco Hernández Segura

Oriundo de Rivas, y de oficio músico, Hernández Segura se trasladó joven a Managua, donde se vinculó a las actividades sociales de los años 30, y se dio a conocer cuando el Partido Socialista Nicaragüense lanzó su documento inaugural como el segundo partido obrero, el 3de julio de 1944. Su nombre encabezó el documento ostentando el cargo de Secretario General del PSN, su primer secretario general.

Hernández Segura militó en el PTN, y en los días posteriores a la clausura de las actividades de este partido, cuando la dictadura encarceló y desató persecución contra los petenistas adversarios del somocismo, fue de los que emigraron hacia Cota Rica, en donde organizaron el efímero Partido Comunista de Nicaragua en 1940, y él figuró como su secretario general.

Cuando regresó a Nicaragua, se incorporó al trabajo político con miras a desarrollar al nuevo partido obrero, fue el director del semanario HOY, participó en el Comité Pro Democracia y el Bloque Antifascista de los Trabajadores en 1941 y 1943, respectivamente, hasta la aparición del PSN en 1944.

Para entonces, Hernández Segura ya había incursionado en el periodismo, pues publicaba una columna sobre las actividades del movimiento obrero en el diario La Nueva Prensa.  En el semanario socialista AHORA, de fecha 24 de febrero de 1946, Hernández Segura publicó una carta abierta dirigida al embajador norteamericano en Nicaragua, Fletcher Warren, en donde le acusaba de estar presionando al gobierno para que impidiera el retorno de los dirigentes del PSN expulsados del país hacia Honduras –entre ellos Carlos Pérez Bermúdez, Juan Lorío, Armando Amador—; el gringo no se dio por enterado, pero sí, Somoza García, quien respondió con la persecución contra Hernández Segura. Para evitar la cárcel, este se refugió en la embajada de El Salvador en Managua, y salió exiliado hacia Costa Rica, de donde regresó en diciembre del mismo año.

Estando Hernández Segura en Costa Rica, el PSN efectuó una Conferencia (así le decían al Congreso) en marzo del 46, donde fue sustituido de la secretaría general con Juan Lorío García. Al producirse el encarcelamiento masivo de dirigentes y militantes socialistas de todo el país (unos 300), en 1948, no se registra el nombre de Hernández Segura, lo que hace suponer que se había ido antes de Nicaragua. De él se nos perdió el rastro durante varios años, hasta cuando triunfó la revolución cubana en 1959, y después nos enteramos que vivía en Cuba, donde se desempeñaba en el campo del periodismo.

Hernández Segura regresó a Nicaragua definitivamente a principios del decenio de los 60, y se puso a trabajar en el proyecto de editar una revista, y de nuevo se ligó al PSN. Su esfuerzo por la revista no fructificó, y se dedicó al radio-periodismo, se integró al Sindicato de Radioperiodistas de Managua, donde tuvo una destacada actividad, cuando este sindicato hizo labor anti dictatorial en los años previos a las insurrecciones del 78 y del 79, practicando el periodismo de catacumbas.

Hernández Segura participó durante el proceso de discusiones internas del partido en 1967, a causa de las discrepancias entre dos fracciones sobre los sucesos del 22 de enero, y decidió retirarse del PSN. Al salir de una reunión donde se planteó una fuerte polémica sobre la discrepancia planteada en el PSN, Hernández Segura afirmó: “Por lo que veo, el partido se va a ir al abismo donde se hará pedazos, y yo no quiero estar en ninguno”.

Efectivamente, el PSN se dividió, y Hernández Segura no apareció por ningún lado. Sin embargo, cuando apareció el otro partido llamado Partido Socialista Obrero Nicaragüense, se supo que él colaboraba con su semanario, aunque cuando este partido se transformó en el Partido Comunista de Nicaragua en 1970, Hernández Segura no apareció entre sus militantes.

Al triunfar la revolución popular sandinista, Hernández Segura apareció trabajando en la Agencia de Noticias Nueva Nicaragua, Más tarde, en 1980, se incorporó a la redacción de El Nuevo Diario, donde trabajó hasta su muerte, a mediados de los años 90. A su regreso del exilio, se había casado con la periodista Mercedita Solís, procreando dos hijos –varón y mujer—, los únicos hijos suyos conocidos.   

Más en: Política

Otros artículos del mismo autor