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Pioneros del socialismo en Nicaragua

Perfiles y trayectorias de un contingente de luchadores sociales del siglo XX, algunos de los cuales han sido relegados al olvido o al anonimato. Compañeros de lucha, maestros, ahora se trata de cancelar una deuda con ellos

Onofre Guevara López | 24/4/2015

La ruptura del monopolio que la oligarquía libero-conservadoratenía sobre la política criolla, se produjo al organizarse el primer partido político obrero en 1931, el Partido Trabajador Nicaragüense (PTN). Eso fue el resultado de un proceso de maduración de la conciencia social reivindicativa que se inició con las sociedades mutualistas de finales del Siglo XIX, continuó con la creación las uniones obreras, una especie de organización intermedia entre las mutualistas y los sindicatos, los que comienzan a desarrollarse en la segunda década del Siglo XX. 

En plena lucha del general Sandino contra la intervención armada de los Estados Unidos y las contracciones sociales del sistema, las expresiones del mutualismo en decadencia, pero aún vigente, las uniones obreras en período de maduración y el naciente sindicalismo –cada una por su cuenta y según sus propias características— hicieron madurar el proceso que tuvo su fruto en la organización del PTN. Nade de eso fue del gusto de los políticos tradicionales, quienes no tardaron en combatir al nuevo partido como algo extraño al sistema “democrático”, y la mayor parte del tiempo trataron de ignorarlo, pero después lo hicieron víctima de la represión del gobierno y de las calumnias de la oposición reaccionaria.

Cuando Somoza García asesinó al general Sandino (1934) y le dio el golpe de Estado a Juan Bautista Sacasa (1936), se convirtió en el hombre fuerte,y logró consolidar su régimen dictatorial, pero se dio cuenta que solo tenía el apoyo del imperialismo, de ciertos sectores oligárquicos conservadores, del Partido Liberal Nacionalista y de la Guardia, y ningún apoyo popular importante, menos del pueblo organizado. Ahí Somoza advirtió el valor político que representaría el apoyo del nuevo partido obrero, y comenzóa desplegar una política de atracción por medio del halago combinado con la represión para ablandar la resistencia del liderazgo petenista y atraerlo hacia su lado.

Esa táctica política le produjo magros resultados. Les prometió meter a tres petenistas entre la lista de candidatos a diputados que integrarían el Congreso Constituyente (1938), que redactaría la nueva Constitución (1939). La otra promesa consistió en que introduciría al Congreso un proyecto de ley de garantías sociales, una versión del código del trabajo por el cual el PTN venía luchando desde su fundación. Con estos halagos de Somoza García, logró atraerse solo a una media docena de dirigentes petenistas. Ante ese fracaso, Somoza no les cumplió la promesa de llevarlos al Congreso constituyente y tampoco introdujo el proyecto laboral. Pero Somoza no desistió de su política de atraerse al PTN, pues ya había introducido el germen de la división del partido obrero, hasta lograr su liquidación entre 1938-39 sobre la base la represión militar y la corrupción de los cuadros que logró convencer.

Del PTN al PSN

Pero Somoza García no pudo acabar con el desarrollo de la conciencia de clase que con el PTN había logrado el sector independiente de la dirigencia y las bases partidarias, que no cesaron la lucha por la reorganización del PTN, aunque no lo lograron a causa del encarcelamiento y la persecución de la dictadura. Esto les causó la dispersión: unos quedaron presos, otros escondidos y unos cuantos emigraron hacia Costa Rica, en donde se integraron al Partido Vanguardia Popular (comunista) y allá, en 1940, organizaron el Partido Comunista de Nicaragua. Cuando regresaron al país, se encontraron con que los petenistas que no emigraron y muchos cuadros jóvenes, trabajaban por la creación de un nuevo partido obrero, y al encontrarse los dos grupos discreparon sobre qué tipo de partido querían organizar: los que no salieron del país, no aceptaron al partido que lo emigrados habían organizado en Costa Rica.

En esa situación siguieron actuando por separado tras el mismo fin. Los recién llegados se identificaban con su periódico HOY, en tanto los otros lo siguieron haciendo son su periódico INDICE. Tenían discrepancias, pero cuando en 1941 Hitler invadió la Unión Soviética, se identificaron con el objetivo común de crear solidaridad con el pueblo soviético, y se unieron en el Comité Pro Democracia, cuando la lucha maduró más, en 1943 este comité lo transformaron en el Bloque Anti Fascista de los Trabajadores. Con este organismo trabajaban partidamente, cuando en 1944 la lucha contra la reelección de Somoza García estaba candente –en abril del 44 había nacido el Partido Liberal Nacionalista Independiente del seno del partido de Somoza –hoy conocido como Partido Liberal Independiente (PLI).

Los del Bloque Anti Fascista creyeron oportuno identificar este Bloque como el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) por medio de la publicación de un documento político que emitieron el 3 de julio de 1944. Con este partido, los viejos militantes del PTN, junto a los nuevos cuadros desarrollados en el lapso de cinco años, lograron superar los niveles de organización y cultura política ideológica al primer partido obrero, el PTN. Esto revela que todas las luchas obreras, tanto políticas como sindicales, forman un solo proceso histórico.

Habiendo sido el PTN la raíz partidaria del PSN, este alcanzó niveles políticos, ideológicos y organizativos superiores, y declaró abiertamente su condición de partido marxista-leninista, porque no lo fue, ni se vinculó al movimiento comunista internacional, lo que el PTN nunca hizo, aunque la derecha le encajó el mote de “comunista”, más por sus atrasadas ideas que por tener la razón. Esto no quiere decir, que no haya habido quienes de forma individual, dentro del PTN, se sintieran marxistas-leninistas.

Muchas de las mismas personas participaron en ambas etapas del mismo proceso y, desde luego, fueron las que resistieron las represiones y los halagos de la dictadura, y también quienes hicieron sus aportes (y cometieron sus errores) en la nueva organización partidaria. Pero aportaron una nueva visión política y resistieron con firmeza las represiones, las calumnias de los medos de comunicación de los políticos liberales y conservadores.

Los pioneros

De esas personas que fueron pioneras del socialismo en nuestro país, la mayoría relegada al olvido y sumida en el anonimato inmerecidamente, nos ocuparemos en esta serie de artículos. No haremos sus biografías en términos rigurosos, sino sus perfiles, y parte del qué, cómo, cuándo y cuánto hicieron por la clase obrera. Hemos tratado de ser lo más objetivo posible, porque con algunos de ellos discrepamos sobre asuntos propios de toda organización y que nos separaron. Sin embargo, esas discrepancias, a través de los años y las nuevas experiencias, ya no parecen tan dramáticas ni tan fundamentales. Al fin y al cabo, sobrevive la causa común, y la mayoría de ellos, además de compañeros de lucha, todavía los consideramos nuestros maestros.

Como sea, ahora se trata de cancelar una deuda con ellos, la cual todos tenemos el deber de pagarla, sin la pretensión de quedarnos con los réditos por causa del sectarismo que tanto daño provocaron y aún provocan a los intereses de la clase trabajadora. A esa clase social a la que se debe todo aquel que se considera socialista, milite en cualquier partido y se cobije bajo cualquiera bandera revolucionaria.

Nos referiremos a los nueve firmantes del documento con que salió a luz pública el PSN en 1944, aunque no todos tuvieron el mismo nivel de entrega ni se destacaran de igual forma. Aquí aclaro, que no nos referimos a los miembros verticales del PTN que no pasaron al PSN, pero vale la pena recordar el nombre de uno ellos, porque fue un hombre que murió enfrentado a la dictadura, y nunca dejó de ser amigo del PSN; nos referimos al poeta Manolo Cuadra.

Hablaremos de quienes sin haber firmado el documento del 44, ya eran miembros de los organismos precedentes o se destacaron durante muchos años como dirigentes del partido, como es el caso de Armando Amado Flores. Y le dedicamos un lugar destacado a Domingo Sánchez Salgado, el único sobreviviente, a quien su partido y el autor le dedicamos el folleto ¨Pioneros del socialismo en Nicaragua¨ en homenaje a sus 99 cumpleaños.

Entre ellos escribimos sobre los compañeros que sin haber sido de los más destacados, sin su trabajo, hasta su muerte, no hubiera sido posible darle continuidad histórica al Partidos Socialista Nicaragüense. Por cuestión de espacio, no registramos los nombres de muchos compañeros que si no figuraron como dirigentes, desde la base fueron valiosos cuadros del PSN y del sindicalismo independiente, por lo que les pedimos disculpas a sus familiares, prometiéndoles hacer más adelante otra publicación para mencionarlos.

Mujeres pioneras

Queremos reparar otro injusto olvido: el de las mujeres que, aun pesando sobre ellas –más entonces que ahora—  las mayores injusticias sociales, como la marginación, la discriminación y el machismo violento, muchas no vacilaron en incorporarse y luchar por el ideal socialista, corriendo aún mayores riesgos que los hombres, sin haber alcanzado posiciones de dirección en el partido, quizás por el machismo reinante o por cualquiera otra causa. Hoy, por lo menos, recordamos los nombres de algunas de ellas.

En agosto de 1934, cuando del seno del PTN nació el Comité Pro Salud Proletaria para luchar por la protección de los habitantes del barrio Miralagos, víctimas de una inundación del Lago Xolotlán, participaron dos mujeres petenistas: Angélica Navarro y Rosa Paladino, quienes también junto a Octaviana de Alemán Guerrero, dirigían el Frente Femenino del PTN.

Diez años exactos después, en agosto de 1944, estalló la primera huelga del sector industrial del país, en la fábrica textil Payco de Managua, y más de la mitad de los 200 huelguistas eran mujeres. Algunas de esas huelguistas, militantes del Sindicato de Obreros Textiles, se integraron al PSN durante y después de la partir huelga. Ese mismo tiempo, las mujeres socialistas organizaron la Unión Patriótica de Mujeres, al frente de la cual estaban Rosa Amelia Pereira, Consuelo García Barberena (hermana de Adolfo, el comandante “Domingo” de la guerrilla de Nueva Guinea, 1979), María Luisa Larios, Aminta Fonseca  y otras.

Rosa Amelia Pereira, fue elegida para integrar el Comité Ejecutiva de la Confederación de Trabajadores de Nicaragua, en 1946. Y en su casa fueron capturados todos los miembros del comité central del PSN en 1948. Rosa Amelia y María Luisa Larios, fueron las dos mujeres que en esa ocasión sufriente cárcel por casi un año, junto a otros 300 socialistas de todo el país.

Rosa Amelia fue la de mayor trayectoria de lucha, pues siendo maestra,   todavía le tocó participar activamente en la “Operación Justicia” que organizó la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua en 1970, la cual retó al régimen y su ejército represivo. Rosa Amelia colaboró para el triunfo la revolución popular sandinista, y durante los años 80 se incorporó al trabajo de los CDS con su entusiasmo de siempre.

Con su avanzada edad, Rosa Amelia no desmayó nunca. Ella vivió su último período de vida en plena actividad y vivo entusiasmo por la revolución, y falleció en uno de los primeros años de este Siglo XXI. Fueron no menos de 65 años de lucha lo que Rosa Amelia aportó al ideal de justicia social plena.

Para ellas y otras valientes mujeres no mencionadas aquí, va también este homenaje y a la vez el rescate de sus memorias como personas y algo de sus trayectorias como luchadoras sociales.  Aunque sean estas breves imágenes de ellas, deben ocupar su lugar en la memoria colectiva, al menos de la memoria del colectivo de socialistas que nunca dejaron de pensar en que la humanidad merece algo mejor para vivir que el capitalismo.   

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Presentación del folleto del mismo nombre, publicado en diciembre 2014 por el autor, que será presentado como una serie en Confidencial a partir de mañana.

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