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Diversificación económica para erradicar la pobreza

Se trata de diversificar de forma inteligente según condiciones de cada zona, potencialidades de cada familia y su red social, construyendo nuevos horizontes y haciendo que los mercados trabajen para las familias

René Mendoza Vidaurre y Edgar Fernández | 23/4/2015

La organización de las Naciones Unidas declaró 2014 como Año internacional de la Agricultura Familiar, y 2015 como Año Internacional de los Suelos. En América Latina y el Caribe el 80% de las explotaciones agropecuarias son de agricultura familiar, incluyendo a más de 60 millones de personas. Agricultura familiar tiene que ver con producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola manejada por familias en base a fuerza de trabajo mayormente familiar. Una ruta que más contribuye y le da identidad a la agricultura familiar y a los suelos es la diversificación productiva, que provee seguridad alimentaria y desarrollo rural, mitiga el cambio climático y mejora la resiliencia ante la sequía y las inundaciones, regenera nutrientes del suelo, conserva la cuarta parte de la biodiversidad, y ayuda a gestionar el agua.

Históricamente las familias campesinas y pequeños productores han diversificado para escalonar sus ingresos, reducir sus riesgos y cultivar su autonomía frente al avance de la usura y los mecanismos de despojo de sus tierras. En este artículo, reconociendo ese legado, argumentamos que en el contexto actual necesitamos reconceptualizar la diversificación productiva; lo hacemos a partir de experiencias de familias en Cinco Pinos, San Francisco, La Dalia, Quilalí, Jalapa, Jícaro y Palacaguina, apoyadas por la Agencia Católica Irlandesa para el Desarrollo (TROCAIRE), la Unión de Cooperativas de Agricultores y Ganaderos de Quilalí (UGAQ), la Cooperativa Orfilia Vásquez (COACOV), la Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (ADDAC), la Asociación Comisión para el Desarrollo Rural (CODER) y la Asociación OCTUPAN. Para ello presentamos cuatro tipos de diversificación, luego sacamos puntos comunes y finalmente los desafíos para impulsarla.

Tipos de diversificación

Tipo 1: productos livianos y productos que “caminan”. En zonas secas como la comunidad La Plazuela de Palacaguina, a más de 10 kms de la cabecera municipal (mercado) y sin transporte público, la diversificación más óptima es productos livianos (chicoria, yerbabuena, agua florida, cilantro, albaca, orégano, etc) que la familia de Natividad Matey los saca en moños en un canasto en bicicleta o productos que caminan como el cerdo (“maíz andando”). En ese tipo de zonas, diversificar con docenas de árboles de aguacate, cítricos y mangos es perder recursos, como se observa en muchas comunidades mangos tirados, porque solo el costo del transporte es más que su valor monetario.

Tipo 2: productos pesados en quintales. En zonas distantes del mercado pero bendecida por las lluvias y con acceso a transporte público, como en La Tronca de La Dalia, diversificación óptima es con rubros cacao y café, granos básicos y ganado mayor y menor. La familia de Ernesto Pineda comercializa su cacao y café, rubros de alto valor, a través de la cooperativa y el ganado lo vende en su finca. Combinar ganadería y agricultura es una ruta de alto valor.

Tipo 3: productos pesados en docenas. En zonas con acceso a transporte público y próximo a carreteras, como Santa Bárbara de Jalapa, la diversificación óptima es árboles frutales, cítricos, incluyendo nancite y jocote, y ramadas. En estas condiciones, la familia de Seyda Delmín vende sus productos en la misma casa, los envía en buses a pedido de clientes de Ocotal y los vende en la feria ‘La Noche Segoviana’ una vez al mes organizada por la Alcaldía de Ocotal; y lo hace con 1.5 mzs de tierra, rompiendo la creencia de ‘a más área más ingresos’. Lo propio hace la familia de Arturo Carrasco a 500 mts de la cabecera principal en San Francisco, mercado al cual lleva sus productos hasta ‘chineados’.

Tipo 4: productos procesados y no agropecuarios. En zonas secas con historia de hacienda ganadera y familias sin acceso a tierra, particularmente familias lideradas por mujeres, la diversificación óptima incluye comercio (compra y venta de productos), procesamiento y agricultura. La familia de Elia Gutiérrez en San Bartolo de Quilalí comercializa ropa, es profesora, y trabaja la agricultura en un marco de familia extendida; la familia de Aurora Sarantes en el Jícaro alquila tierras para granos básicos, comercializa productos, hace pan y café molido, y vende su fuerza de trabajo; y la familia de Lorena Vásquez en Cinco Pinos alquila tierras para granos básicos y vende su maíz como tortillas y su frijol libreado en su pulpería. Estas tres familias se sobreponen incluso a la exclusión de la milenaria institución de la herencia.

Patrones comunes

Comparando los cuatro tipos de diversificación aprendemos que diversificar, aunque varía según condiciones del lugar y de familias, es constante en combinar sustentabilidad ecológica y sostenibilidad económica, social y política; no es solo tener varios cultivos pero combinarlos en una lógica de sistema.

Aun en familias con más de 30 manzanas de tierra, su área de diversificación productiva es menor a 3 manzanas; en muchos casos media manzana. Los cuatro tienen como base la siembra de granos básicos sea en área propia o en tierra alquilada, es su primer piso sobre el cual edifican la diversificación –como dicen en México, “no hay país sin maíz”. Las áreas diversificadas mejoran la calidad de sus suelos y evitan la erosión, guardan humedad, preservan ojos de agua y criques, y son espacios de asociación intensiva de cultivos. Familias con menos área de tierra, incluso sin tierra, cuando diversifican sus actividades económicas, mejoran sus ingresos y sus vidas. Quienes diversifican generalmente se conectan a diferentes mercados, dinamizando sus economías, incluso algunas de estas familias aprenden a leer sus entornos, a no tener competencia, introduciendo nuevos cultivos en sus geografías.

Más se diversifica en actividades económicas más equidad de género hay; las mujeres tienen mayores ingredientes para la mesa familiar, mejor salud en la familia, ingresos continuos aunque sean en pequeños montos y menos endeudamiento, convierte al mercado en espacio de hacer amistades y de aprendizaje, y en sus hogares las decisiones compartidas tienden a crecer. Son familias que diversifican su mente, hilan diferentes formas de organización (redes familiares, redes de amistad con sus clientes, grupos comunitarios y cooperativas) y tienden a tener mayor liderazgo en sus familias extendidas y en sus comunidades.

Hacia una diversificación inteligente

Diversificar productos es un gran paso, procesarlos (pasta combinando chicoria, yerbabuena, cilantro, cebolla, ajo y tomate, encurtidos, nacatamal, café tostado) es como subir al Momotombito, y conquistar nichos de mercados donde además tejer amistades es como subir al Momotombo. Sin embargo, aún con estos pasos, hay que observar diariamente cada cultivo y producto borrando la creencia de que “luego de sembrar solo queda esperar”, superar tentaciones de instituciones que llegan con ayudas sin antes escuchar a las familias, entender contextos de resistencia ante sistemas de hacienda e “integración a mercados” que se imponen despojando tierras y degradando los recursos naturales, y despertar las pasiones y energías que las familias hilan diversificando sus fincas y sus economías. 

Se trata de diversificar de forma inteligente según condiciones de cada zona, potencialidades de cada familia y su red social, construyendo nuevos horizontes y haciendo que los mercados trabajen para las familias. Acompañar en estas prácticas e ideas a las familias requiere aceptar dos verdades universales: para ayudar, primero hay que entender en qué ayudar; y donde sea que hay buenas iniciativas siempre hay personas.

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René ([email protected]) es PhD en estudios del desarrollo, colaborador de Wind of Peace Foundation (http://peacewinds.org/research/), investigador asociado de IOB-Universidad de Amberes (Bélgica) y del Instituto Investigación y Desarrollo, Nitlapan-UCA (Nicaragua). Edgar es colaborador de Wind of Peace Foundation.

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