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Gary Clements, Consejero Económico de la embajada de Estados Unidos en Managua:

"El canal necesita transparencia"

Hay interés, seguimos de cerca del proceso, pero aún no existe una posición oficial de EEUU sobre si es una amenaza o una oportunidad. “No hay estudios de factibilidad financiera… o sobre el impacto en el ambiente”

Iván Olivares | 27/3/2015
@IvanOlivares66

El gobierno de Estados Unidos no tiene una posición oficial sobre los planes de construir un canal interoceánico por territorio nicaragüense. Sin embargo, eso no significa que no esté interesado en el tema, en especial en lo que se requiere a la transparencia, la protección del medio ambiente, o su viabilidad financiera, según Gary Clements, Consejero Económico de la embajada de ese país en Managua.

El diplomático también hizo referencia en esta entrevista exclusiva con Confidencial, sobre los beneficios que el CAFTA ha significado para Estados Unidos y para Nicaragua, así como las posibilidades de que se reactive algún tipo de TPL que proteja a la industria textil, sin dejar de lado las bondades y los defectos del clima de negocios local.

Algunos piensan que la construcción de un canal interoceánico por Nicaragua es una jugada china para hacerse con un enclave en el “patio trasero” de Estados Unidos. ¿Les preocupa esa posibilidad? ¿Cómo lo ve usted?

Lo que yo puedo decir es que es un asunto que seguimos muy de cerca, y hemos escrito muchos informes a Washington sobre este asunto, porque si se construye, tendrá un gran impacto sobre el medio ambiente, la situación económica, el comercio global, etc. así que sí, tenemos un gran interés, pero al mismo tiempo, mi gobierno no tiene una política en general sobre si es bueno o si es malo, si es una amenaza o una oportunidad.

Insisto en que no tenemos ninguna posición sobre esto, pero sí quisiéramos ver más transparencia en todos los procesos, especialmente en la licitación de los subcontratos, y ese tipo de cosas, así como más información sobre el impacto ambiental, tema sobre el que se han realizado algunas conferencias.

Normalmente, un proyecto de este tamaño necesita de años de estudios del impacto en el ambiente. Hasta el momento ha habido estudios, pero muy preliminares, y eso es algo que tenemos que mirar muy de cerca, porque aquí hay recursos naturales muy importantes, como el lago de Nicaragua, que es una fuente de agua para mucha gente, para muchos usos. Hay un corredor de biodiversidad que es único en el mundo, y es algo que es importante proteger.

Creo que con las técnicas de ingeniería y otras medidas se puede proteger estos recursos, pero es muy importante estudiarlos muy de cerca para entender cuáles son los retos, y cuáles son las medidas necesarias para protegerlos.

¿Hay interés de empresarios e inversionistas estadounidenses por participar de una hipotética construcción de ese canal?

Sí. Hemos recibido algunos pedidos de información, algunas preguntas, especialmente en el área de construcción, y hablamos mucho con la Cámara de la Construcción de Nicaragua para obtener más información sobre esto. Obviamente, no ha habido un contrato de esta índole hasta el momento, pero estamos observando este proceso muy de cerca.

Según sus análisis, ¿diría que el canal es viable comercial y financieramente hablando?

Eso es muy difícil de decir. Hasta el momento, no hemos visto ningún estudio de factibilidad financiera, y no sé si existe en este momento, pero eso sería clave para el éxito de cualquier proyecto.

 

Seguridad con poca institucionalidad

¿Cómo perciben el clima de negocios en Nicaragua?

Es una mezcla. Hay buenas razones para hacer negocios e invertir acá. Obviamente es un país bastante seguro. No hay tantos delitos, o una situación criminal tan importante acá. Hay un stock laboral bastante grande que no es muy costoso. Es un mercado creciente. El PIB crece 4% o 5% cada año, así que puede presentar un mercado favorable, que está geográficamente muy cercano a EE. UU.

Al mismo tiempo, hay inquietudes sobre la institucionalidad, es decir, ha habido problemas en las cortes para asegurar un tratamiento justo, y hay problemas de titulación de propiedades, para los que quieren invertir. Obviamente, el costo de la energía es bastante alto, y eso puede deprimir un poco el interés de los inversionistas norteamericanos.

¿Tiene conocimiento de inversiones que se hayan perdido por estas situaciones que está describiendo?

En realidad, yo diría que es difícil, porque nunca sabemos de las inversiones que no vienen. Las compañías que están interesadas en venir acá se presentan a mi oficina para recibir consejos sobre estos asuntos. Obviamente, es más fácil para una empresa grande como Cargill o Walmart, que tienen grandes recursos y sus propios equipos de abogados, invertir acá. Para las pymes, las empresas más pequeñas, es más riesgoso invertir en cualquier país, y especialmente en uno en vías de desarrollo como éste.

Las grandes empresas tienen muchas más facilidades de que el Ejecutivo les resuelva los problemas que quizás deberían solucionarse en las cortes, opción con la que no cuentan las pequeñas empresas. ¿Es deseable que persista ese esquema, o debería haber un trato más balanceado?

Obviamente yo preferiría un sistema más balanceado. Trabajamos muy de cerca, por ejemplo, con ProNicaragua. Es una agencia bien talentosa que ayuda mucho a las empresas norteamericanas y de otros países con sus inversiones acá, pero vale más para ellos concentrarse en las empresas grandes, que pueden crear más trabajaos.

Yo quisiera ver más comercio con las pequeñas empresas, porque pueden ser fuente de más trabajo, más innovación, etc.

¿En qué rubros ve opciones para atraer inversiones estadounidenses?

Hay oportunidades en energía, especialmente en energía sostenible: eólica y geotérmica. El sector turístico ha crecido mucho en los últimos años. Oportunidades para aprovechar el buen clima que tiene el país. Sé que hay una compañía que exporta pulpa de frutas, también hay inversiones en hortalizas, que crecen muy bien acá, y creo que hay mucha oportunidad en el sector agropecuario, porque la mayoría de lo que se exporta desde acá son productos básicos: café en grano, azúcar, frutas… creo que se puede agregar más valor en términos de empaque, preparación, etc.

 

El impacto del Cafta 

El CAFTA cumplirá 9 años el próximo 1 de abril. ¿De qué manera ha beneficiado a las economías de Nicaragua y Estados Unidos?

Ha beneficiado a los dos. Las exportaciones de Estados Unidos a los países de CAFTA eran de US$16,800 millones en el 2005, y en 2014 llegó a US$85,000 millones, es decir, un incremento enorme que se ha más que cuadruplicado. Eso es significativo para EE. UU., porque indica un crecimiento enorme del empleo.

Todas las exportaciones generan un incremento en los trabajos en EE. UU. Según datos del Departamento de Comercio, en 2013, más de 139,000 trabajos estaban vinculados al comercio entre EE. UU. y América Central.

En la otra dirección, hablando solamente de Nicaragua, las exportaciones nicaragüenses a EE. UU sumaban US$3,100 millones en 2014, lo que representó un incremento de poco más de 10% sobre el año anterior, y de 163% si se cuenta desde 2005. Ha crecido mucho en estos 9 años, y eso también tiene implicaciones para la generación de empleo en Nicaragua.

Cuando se negociaba este acuerdo, había muchas voces que se oponían al mismo. ¿En realidad hubo algún perjuicio para las empresas y los empleos en Estados Unidos?

Como acabo de indicar, creo que ha sido un bono para EE. UU., porque se han incrementado los trabajos en mi país, pero creo que es interesante, porque aún hoy en día, después de esta experiencia con Cafta, con Nafta, con todos los otros acuerdos de libre comercio, todavía hay gente en Estados Unidos que se opone a los nuevos tratados.

Eso tiene sentido porque siempre hay cambios cuando hay acuerdos de esta índole. El problema es que unas industrias se ven más afectadas que otras y habrá pérdida en algunas industrias, pero habrá incremento en el trabajo en otras, lo que mantiene el equilibrio. Es papel de nuestro gobierno –y creo que el de cualquier otro- abordar este ajuste.

¿Qué otro beneficio pudo significar el CAFTA para Nicaragua, más allá de lo comercial?

Bajo Cafta, puedo pensar al menos tres cosas: hay reglas sobre la inversión, que hace más favorable el clima de inversión en nuestros dos países, pero específicamente para que las empresas norteamericanas que se interesan en invertir en Nicaragua puedan repatriar sus ganancias a EE.UU. Además, hay mecanismos para resolver disputas entre empresas, y este tipo de cosas.

Aparte, puedo mencionar que hay reglas sobre protección al medio ambiente, y hay comisiones que siguen trabajando en este asunto para asegurar que el comercio no genere efectos negativos sobre el medio ambiente. Hay reglas laborales también, para regular el tratamiento de la fuerza de trabajo.

 

¿Se pueden recuperar los TPL?

El 31 de enero caducó el beneficio que los TPL otorgaban a Nicaragua. ¿Hay alguna posibilidad de que el país recupere algún tipo de beneficio similar?

Siempre hay una posibilidad, pero lo que hay que hacer es convencer a los congresistas y más que nada, a la industria norteamericana, de que hay un beneficio de hacerlo. A mi entender, hay argumentos para mostrar el beneficio que extender esa protección significaría para algunas industrias en EE. UU., pero quien decide es el Congreso. Como gobierno no tenemos una opinión sobre eso.

Hay otras posibilidades: creo que la mayoría de las empresas textileras aquí en Nicaragua están buscando otros nichos en los mercados que ellos pueden cumplir, o lograr contratos con otras compañías porque a mi entender, no más de 25% de las exportaciones textileras de este país reciben los beneficios de los TPL, y creo que hay otras opciones para seguir logrando ganancias.

Obviamente, hay la posibilidad de crear una industria de fabricación de tela aquí en Nicaragua. De hecho, esa era una de las razones originales para esta provisión de los TPL, y esa es todavía una posibilidad.

Se dice que el fin  de los TPL podría significar el despido de unas 7,000 personas en Nicaragua. ¿De qué manera podría afectar la generación de empleo en Estados Unidos?

Muy poco. Creo que las exportaciones estadounidenses a Nicaragua crean nada más que unos 5,000 empleos, de modo que esa no es una consideración muy importante.

¿Quién se beneficia en Estados Unidos al concluir los beneficios que representan los TPL?

Creo que los productores de tela, quizás, pero es un poco difícil decirlo.

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