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Mario tuvo que reinventarse

Los dilemas y encrucijadas existenciales fueron estímulo –nunca freno- para que Mario Tapia tuviese que reinventarse. Presa del desempleo y ante una economía que no daba visos de mejoría, tuvo el acierto de repensar su vida. Se empinó para avizorar nuevos horizontes. Sus compañeros de oficio vivían un drama semejante. Las contradicciones políticas estallaban con fuerza en el campo del periodismo y Nicaragua había dejado de interesar a las agencias noticiosas internacionales...

Guillermo Rothschuh Villanueva | 15/3/2015

Nuestras pasiones nos conducen a emprender grandes acciones; corriente electrizante  sacude nuestros nervios, nos carga de energía y evita la parálisis. Solo quienes se han asomado a los abismos y han vuelto rejuvenecidos pueden dar fe que las pasiones nos salvan de la degradación y la muerte. En situaciones límites las pasiones sirven de aliento y evitan la caída. Nos salvan del infierno. El desempleo –esa plaga que corroe la unidad familiar- se ha convertido en reto insuperable para la economía nacional. Después de la pobreza viene a ser la segunda peste que invade los hogares. Provoca desasosiego y de manera implacable se planta en sus casas conduciendo a la diáspora. Millares de familias nicaragüenses migran hacia otros lugares en busca de pan y sustento. Para sobrevivir no les queda otro camino que abandonar a los suyos. Saben que quedarse supondría una agonía sin fin. Salen de Nicaragua y desde el exterior -a través de las remesas- contribuyen a mejorar también el estado de nuestra economía. Lo hacen al más alto de los precios. Sus familias tienden a desintegrarse.

Los dilemas y encrucijadas existenciales fueron estímulo –nunca freno- para que Mario Tapia tuviese que reinventarse. Presa del desempleo y ante una economía que no daba visos de mejoría, tuvo el acierto de repensar su vida. Se empinó para avizorar nuevos horizontes. Sus compañeros de oficio vivían un drama semejante. Las contradicciones políticas estallaban con fuerza en el campo del periodismo y Nicaragua había dejado de interesar a las agencias noticiosas internacionales. El país entraba de nuevo a esa zona gris y opaca que viven las naciones cuando las guerras amainan o tienden a desaparecer. Atado a sus viejas prácticas el periodismo posa la mirada de manera preferente hacia aquellos países acosados por los conflictos bélicos, hambrunas y crisis recurrentes. Los corresponsales extranjeros se desplazan al ritmo que imponen las catástrofes y conflagraciones. Estos sitios constituyen su hábitat natural. Una práctica con visos de eternizarse al acoger lo irregular e inaudito como brújula rectora.  Mientras esta tesis prevalezca las malas noticias siempre serán buenas noticias.

Ante las circunstancias adversas Mario Tapia se vio obligado a reflexionar acerca de su futuro. Situado en el filo del precipicio buscó alternativas para encontrar la respuesta justamente en sus viejos amores. Se planteó la creación de una revista que satisficiera las demandas, afanes y alegrías de millares de nicaragüenses; fundar un medio de comunicación era la opción lógica para quien ha dedicado su vida al trajinar cotidiano del periodismo. Entonces invitó a los infieles a ser partícipes de su proyecto informativo y editorial. Congregó a su lado y recibió el aliento que le prodigaron  Eduardo Urcuyo Llanes, Luis Carrión Montoya, Henry Urcuyo Maliaño, César Vega Vergara, Maribel Rodríguez, Orlando Acevedo Ortiz, Lolo Sánchez Cuadra, Pepe Matus, Ulises González Hernández, Crisanto Sacasa, José María Lira, Alfredo Cordero, Ricardo Trejos Maldonado, Moisés Kontorovsky, y Fernando Abaunza Noguera. Obtuvo su complicidad y beneplácito en el momento que más lo requería. Le proporcionaron el empuje necesario para no desfallecer. Todos estamos necesitados en algún momento de nuestras vidas de recibir la solidaridad de los amigos.

A Mario Tapia -en términos precisos- lo salvó del desempleo su enorme pasión por los gallos. Una pasión que no conoce reposo y sosiego. Gente de Gallos vino a colmar a la vez un vacío dentro de la bibliografía nacional. No solo satisfizo las necesidades y expectativas de millares de galleros dispersos por todo lo largo y ancho de nuestra geografía, también retomó una vieja tradición inscrita en América Latina. ¿Qué pensarían los incrédulos cuándo Mario decidió abrirse camino fundando una revista en un país donde estas publicaciones no sobreviven al paso del tiempo? Muy pocas han persistido pese a su calidad editorial. Desconozco por qué los nicaragüenses no se sienten atraídos por este formato. ¿Estaría consciente Mario Tapia que había escogido un camino áspero para sobrevivir dignamente? Este era su cometido y hasta hora ha logrado franquear el abismo. Dando muestras de optimismo y con ánimo renovado, Mario se ha empeñado que Gente de Gallos siga entre nosotros. ¿Estará generando entusiasmo por la lectura en esta plataforma? ¿Son otros los atributos que atraen a los lectores?

Algunas revistas eran merecedoras de un mejor destino. Revista Femenina Ilustrada, creada por la chontaleña Josefa Toledo de Aguerri; Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano fundada por Joaquín Zavala; El Pez y la Serpiente nacida bajo la rectoría de Pablo Antonio Cuadra; Revista Educación encabezada por Luis Alberto Cabrales; Revista del Ganadero de la Asociación de Ganaderos de Nicaragua; Encuentro de la UCA; Boletín Nicaraguense de Bibliografia y Documentación del Banco Central de Nicaragua, dirigida por el polígrafo Jorge Eduardo Arellano; Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua; Nicaráuac del Ministerio de Cultura Sandinista; Wani dirigida por Álvaro Rivas Gómez; Artefacto, Estragos y Malagana, tres nombres distintos de un solo proyecto editorial y un mismo director, Raúl Quintanilla Armijo; Revista de Temas Nicaragüenses (RTM), editada por José Mejía Lacayo; Envío editada por María López Vigil; Visión Sandinista dirigida por Mayra Reyes; Magazine dirigida por Fabián Medina; Hilo Azul, conducida por Sergio Ramírez. Entre este grupo selecto está Gente de Gallos. Una publicación que no agota su contenido en el ámbito gallero. Una sabia elección. De lo contrario no tendría el impacto y la resonancia que goza actualmente.   

La sentencia de muerte decretada por Luis Carrión Montoya, quien auguró que Gente de Gallos no pasaría de tres ediciones, resultó un pronóstico fallido. Todo gracias a la perseverancia y obstinación de Mario Tapia. Contra viento y marea, sorteando escollos y vadeando arrecifes, la revista arribó a su Edición 100. Ese número mágico que  menciona el chontaleño Rafael Martínez Rayo -en su homenaje a Mario- donde certifica como paradigmático que Gente de Gallos haya arribado al número 100 teniendo que remar a contracorriente. Una publicación anómala. ¿Quiénes creen o suponen que están detrás de estos 17 de años de existencia? Una respuesta fácil de encontrar. ¿A qué factores atribuir la tardanza de algunas ediciones? Solo que Mario esté enfermo la revista no sale a tiempo. El deterioro de su salud algunas veces ha imposibilitado su aparición con la rigurosidad que desea. El toca las campanas y da la misa. Se ha multiplicado ejerciendo distintos oficios de una profesión que aprendió a conocer a fondo. El foto-reportero es a la vez editor, columnista, entrevistador e investigador.

Eludo mencionar la limosna debido a la poca ayuda que recibe de parte de anunciantes, incluso de los galleros a quienes se debe la revista. Para su edición Mario ha contado en distintos momentos con la solidaridad de los periodistas William Briones, Miguel Bolaños Garay y Onofre Guevara López y del diseñador Mario Castro. Con su humildad característica Mario confesó en la entrevista que le hice para la edición conmemorativa de su Edición 100Una revista que ha hecho historia- que el nombre lo puso a sugerencia de Miguel Bolaños Garay, convertido hoy en día en cronista oficioso de la ciudad de Masaya. La solidaridad venida de fuera ha sido en términos absolutos igual o mayor a la que le han proporcionado sus pares nicaragüenses. Tenemos que reconocer que Mario es el alma, vida y corazón de Gente de Gallos. Con entusiasmo sigue comandando este proyecto editorial. ¿Por cuánto tiempo más? Espero que esta pregunta no se quede flotando en el aire. Urgen respuestas concretas. El tiempo apremia y los escollos para su publicación son una grave amenaza.

Pecaría de diminuto si mi reconocimiento se circunscribiera al ámbito de la revista. Luchó de manera incansable por volver perdurables las peleas de gallos. Sin su efectivo cabildeo en el seno de la Asamblea Nacional está costumbre profundamente arraigada,  hubiese sido eliminada por mandato expreso en la Ley para la Protección y el Bienestar de los Animales Domésticos y Animales Silvestres Domesticados. Su presencia se difuminó en el hemiciclo parlamentario durante las refriegas que libró para evitar que las peleas fuesen enviadas a la ilegalidad. Sin su constancia el artículo 34 de esta ley no hubiese quedado redactado como actualmente está. “Las peleas de gallos, como tradición y costumbre nicaragüenses, solo podrán realizarse en galleras autorizadas…”. Su batalla fue determinante para conseguir el voto favorable de los diputados. Con mucho tacto -para conseguir su propósito- forjó alianzas y buscó el apoyo de la intelectualidad nicaragüense. Abrió un frente de lucha donde involucró gran parte de la sociedad nicaraguense. Se erigió como abanderado de una práctica controversial y controvertida.

Nunca me cansaré de repetir que uno de los grandes logros de Gente de Gallos, ha sido apostar firmemente por dimensionar los municipios. Un relevo meritorio a la labor tesonera emprendida por el profesor Julián N. Guerrero y su esposa Lolita Soriano. Tarea todavía inconclusa. Un trabajo que demanda el apoyo del gobierno central y las municipalidades. Liberado de toda visión reduccionista Mario ha logrado poner en perspectiva la vida y milagro de 80 municipios adentrándose en la historia local. Una historia que requiere ser contada por sus verdaderos y auténticos actores, como lo ha venido haciendo, sin exclusiones de ningún tipo. Ellos necesitan saberse dueños de sus vidas. Sobre todo ahora que enfrentan las consecuencias de la globalización. Sus identidades son estremecidas por el despliegue prodigioso y el alcance de las comunicaciones satelitales. Al recrear su entorno Mario contribuye a la relocalización de las culturas. De esta manera se reconocen como sujetos históricos. Como dueños de su entorno. Esto explica la gran aceptación que gozan las radios y la televisión local.

Al arribar a la Edición 100 y conocedor de la precaria salud por la que atraviesa Mario, me atrevo a preguntar. ¿Ante tanta tenacidad y empeño continuará bregando en la más absoluta soledad? ¿Qué tipo de colaboración puede brindársele? ¿El gobierno central será capaz de comprometerse a proporcionarle su apoyo? ¿Las alcaldías pendientes de su visita y estudio estarán dispuestas ayudarle? ¿Los galleros se animaran a crear un comité de respaldo para la publicación de Gente de Gallos? ¿Los anunciantes prestos acuerpar la infamante nota roja estarán dispuestos a invertir en un proyecto informativo y editorial con resonancias culturales por todo el país? Mario no debería continuar batallando íngrimo, sin aliados y amigos que empujen y acuerpen su labor. Debemos estar sabidos ¡Si Mario no se hubiese reinventado Gente de Gallos no existiría! ¡La revista constituye una prueba fehaciente que nuestras grandes pasiones nos alientan a remover obstáculos y enfrentar adversidad! ¡A mantenernos en pie y retar nuestra imaginación!  

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