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Aboga por una coalición opositora

Vidaurre aspira a candidatura 2016

Tiene respaldo de Alemán y conversa con Montealegre. Cosep debe preocuparse por institucionalidad, dice

Octavio Enríquez | 10/3/2015
@cabistan

Han pasado 14 años desde que en la convención delPartido Conservador más de 200 personas pensaron que él podía ser Presidente. Noel Vidaurre, un reconocido abogado corporativo, que abandonó la carrera presidencial entonces, decidió retornar esta semana a la política. Su ambición es encabezar una coalición de partidos que enfrente al comandante Daniel Ortega en los comicios de 2016.

La candidatura de Vidaurre salió de las sombras la semana pasada cuando el ex presidente Arnoldo Alemán aseguró, sin brindar mayores argumentos, que él podía repetir el fenómeno del 25 de febrero de 1990 cuando Ortega entregó el poder a Violeta Barrios de Chamorro, tras la pérdida electoral

“Pasé dedicado a mi profesión, mis negocios y hasta ahora estoy volviendo. Pero me he dado cuenta que es importante participar, poner nuestro granito de arena en el cambio de rumbo que necesita Nicaragua para que pueda volver a ser un país democrático, con principios republicanos”, dice Vidaurre en su despacho legal en Managua.

Lo rodean decenas de libros y lo acompaña un celular que no deja de repicar desde que Alemán le endosó su respaldo en una entrevista que generó comentarios entre moros y cristianos y de la que se enteró porque en el Aeropuerto, al regresar de Houston, alguien se la comentó al apenas saludarlo.

La tarea es titánica. Vidaurre intenta levantar un edificio sobre aguas movedizas, con una oposición reducida, minada por desconfianzas, y con Ortega al otro lado controlando todos los poderes del Estado. El político de origen conservador dice que parte del pragmatismo político debe llevar a los sectores a entender que no habrá cambios en las autoridades del Consejo Supremo Electoral como reclaman los organismos de la sociedad civil tras las denuncias de fraude a favor del sandinismo, que cuestionan a esa institución desde 2008 y han llevado a miles de ciudadanos a creer que no hay condiciones para que se respete la voluntad popular.

“De todas maneras, si los llegara a cambiar, a quiénes va poner, si el que tiene la mayoría en la Asamblea es él. Va poner a los que él quiera”, añade.

Los requisitos mínimos

El camino pasa, según él, porque se exijan condiciones mínimas para el proceso electoral como la observación masiva nacional e internacional y  que se cumpla la ley electoral en el caso de la publicación de los resultados finales del proceso para que los fiscales de los partidos políticos en la contienda puedan corroborar los resultados oficiales con los datos obtenidos en los territorios. “Eso está en la ley, es obligación del Consejo, lo que pasa es que no lo hacen porque ahí está el fraude”.

El político apela a “la cordura” de los principales dirigentes de la oposición para que entiendan que es momento de enfrentar con una candidatura única en los comicios al mandatario sandinista, a quien ve derrotado “matemáticamente” si el candidato oponente se erige como una opción para la población.

“Los dirigentes de los partidos políticos actuales tienen que estar claros que si esa coalición no se da por personalismos, problemas de cuotas, por partidarismos, o por egoísmos, el pueblo nicaragüense les va pasar la factura al que considere responsable de que esa coalición no se dé. A gritos pide el pueblo una coalición, ya no hablemos de unidad porque no es posible”, dice tajante.

Conversa con Montealegre

Las pláticas con Alemán, que precedieron el respaldo público, fueron iniciadas el año pasado,pero no han sido las únicas que ha tenido con dirigentes políticos. Vidaurre asegura que también ha hablado del tema con Eduardo Montealegre, principal líder del Partido Liberal Independiente que es rival políticode la tendencia que encabeza ex presidente liberal desde las elecciones de 2006, cuando el voto opositor se dividió y Ortega ganó los comicios con el 38% de respaldo.

Confidencial ha intentado hablar con Montealegre las últimas semanas, pero no ha atendido nuestras consultas. Vidaurre asegura que en conversaciones privadas con él ya han hablado del cambio que necesita el país.

“Yo he conversado con Eduardo Montealegre también sobre esta coalición y he encontrado mucho eco en Eduardo, y hemos conversado en privado y él me ha dicho que él apoyaría una coalición y que apoyaría mi candidatura. De manera que yo veo que hay posibilidades que se dé esa coalición, una vez que juntemos los dos partidos liberales, el PLC y el PLI, una vez que juntemos a todos los conservadores dispersos en el territorio”, añade.

Sin embargo, el abogado sostiene que la meta principal es convencer a los independientes—“40% de la población no milita en ningún partido político”—, es decir a todos aquellos ciudadanos que se encuentran desilusionados con el sistema del país, desprovisto de institucionalidad según sus palabras y regido únicamente por la voluntad de Ortega.

El problema económico es otra prioridad. Vidaurre dice que el desempleo aumenta, la migración de nicaragüenses a Costa Rica y que el empleo informal también es otro problema que enfrenta la población y para los que no hay ninguna respuesta desde el Ejecutivo. Se trata no solo de falta de sensibilidad, añade, hay también en su visión la ausencia de un modelo que inspire confianza en los inversionistas para que se traduzca en empleo.

Vidaurre, que por su trabajo se relaciona con el sector privado, es comedido cuando se expresa sobre ellos y se resiste a llamar cogobierno a la alianza  entre Consejo Superior de la Empresa Privada y gobierno, pese a que el propio presidente de los empresarios dijo en septiembre de 2013 al programa televisivo Esta Semana que habían logrado la aprobación en el Parlamento de 68 leyes con la venia del Ejecutivo desde 2009, basados en un concordato que el gobierno elevó a nivel constitucional en las mismas reformas en las que Ortega logró  la reelección indefinida.

“No diría que cogobierno, yo creo que el Cosep hace su trabajo de tratar de manejar los temas importantes económicos con el gobierno. Pero me remito a las estadísticas oficiales del Banco Central. No hay mejor estadística para saber cómo crece el empleo informal que el seguro social”, dice.

Sin embargo, Vidaurre considera que el tema institucional debería ser una de las preocupaciones empresariales. “Debe preocuparse que haya un clima de institucionalidad y que se respete la ley. Es equivocarse si no lo hace, porque un país no puede vivir a expensas de las decisiones de una sola persona, porque hoy te puede resultar bien porque tus negocios van bien, pero qué pasa mañana. Por eso los gobiernos deben ser de leyes y no de personas”, expresó.

A los primeros que Vidaurre intenta convencer sobre su futuro político es a su familia. Al sonar nuevamente su nombre en los círculos políticos, el abogado se encontró la pregunta de su esposa y una de sus hijas —la otra lo apoya— “para qué volver a la política, si estamos bien”.

“Mi esposa y mis hijas me han dicho y para qué querés perder la tranquilidad que tenemos, tenemos tiempo con la familia, y te querés dedicar a la política otra vez y nos los va quitar, van comenzar la gente a atacarte, calumniarte y cuando me dice eso, me hace reflexionar”, dice.

Pero casi de inmediato les responde a sus familiares una frase repetida, pero pocas veces cumplida en la política nicaragüense. Vidaurre  dice que quiere  “servir” al pueblo.

“Los lilas” y su retiro en 2001

Sus años de campaña en 2001 son parte de los argumentos con los que intenta convencer. Dice que renunció a su candidatura, a pesar que iba un par de puntos encima de Enrique Bolaños según la encuesta de Cid Gallup entonces.

“La cúpula del partido conservador hizo un amarre a espaldas mías con el presidente Bolaños, en ese tiempo candidato y se crearon los famosos lilas. Eran directores, miembros de la junta directiva del partido conservador que apoyaban a Enrique Bolaños. ¿Cómo te imaginás que haya directivos de tu propio partido apoyando al candidato de otro partido en vez de apoyar a su candidato? ¡Solo en Nicaragua pasan esas cosas!”, dice.

Incómodo, Vidaurre niega que su retiro haya ocurrido porque el Grupo Pellas, uno de los actores económicos más importantes del país y en la región, le retiró el financiamiento a  su campaña para apoyar al PLC, y asegura que entonces, apoyado en su propio dinero y la colaboración de Mario Rappaccioli, publicitaba su nombre a pie de barrio en barrio.

“No hubo tal financiamiento, esas son las razones. Si en 2006, pensá por un momento,  alguien hubiera depuesto su candidatura en beneficio de los nicaragüenses. ¿Qué hubiera pasado: hubiera ganado Daniel Ortega? Esa es la pregunta que tienen que hacerse los nicaragüenses, muchos líderes no lo quieren reconocer, hay mucho egoísmo y envidia también, pero preguntale a los nicaragüenses”.

Lo dice convencido 14 años después de su primer intento. Un viejo rostro, desaparecido de la política, está de regreso para buscar el poder. Habrá que ver si le creen. En el plano electoral, hasta ahora se da por descontado que Daniel Ortega buscará su segunda reelección tras las reformas constitucionales. El otro que ha dicho que aspira a la Presidencia es el reverendo Saturnino Cerrato, el ex superintendente de las Asambleas de Dios.

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