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Libertad para un preso político

El médico y teniente primero Yader Montiel es un preso político acusado por una aberración del ejército de un delito inexistente, en abierta violación a la Constitución, y por lo tanto debe ser puesto en libertad de inmediato

Carlos F. Chamorro | 5/3/2015
@cefeche

El encarcelamiento y procesamiento bajo las leyes militares del médico y  teniente primero Yader Montiel, es un hecho sin precedentes en la historia del Ejército de Nicaragua que revela el nivel de descomposición al que ha caído la institución bajo la deriva autoritaria del presidente Daniel Ortega y el servilismo desbocado del general Julio César Avilés.

Al teniente primero Montiel, no lo han encarcelado y procesado por faltar a su deber militar y a sus obligaciones con la institución a la que sirve desde hace doce años. No es sospechoso de pertenecer a las bandas de traficantes de armas, lavadores de dinero, narcotraficantes, o negociantes privados que se lucran a costa de la institución. Tampoco ha promovido una insubordinación contra sus superiores que ponga en riesgo la disciplina interna del ejército, ni ha hecho proselitismo a favor de algún partido político.

Montiel no forma parte de ninguna conspiración, pero el alto mando militar lo ha fichado como exponente de lo que consideran una amenaza de mayor peligrosidad: es un ciudadano que ejerce la libertad de expresión de acuerdo el dictado de su conciencia, y por ello le han convertido en un preso político.

El delito contra el ¨decoro militar¨ por el que le acusa la Fiscalía Militar consiste en haber emitido una opinión, en su condición de ciudadano y patriota, cuando el 24 de diciembre pasado se desató una violenta represión policial contra los campesinos de El Tule que protestaban contra los planes de expropiación al amparo de la ley del canal interoceánico. En la relación de “hechos punibles” que la Fiscalía presentó ante el tribunal militar se consigna que, en presencia de trabajadores del centro de salud, ¨manifestó que estábamos como en los años ochenta, en presencia de una navidad roja, ya que se estaba tiñendo con sangre de nuestros hermanos campesinos, que están defendiendo sus derechos"

De manera que al Teniente Primero no lo acusan de desobedecer una ordenanza militar y ni siquiera se vio en el dilema de acatar o negarse a cumplir órdenes de reprimir al pueblo, pues como dice la acusación de la Fiscalía estaba de pase especial, de vacaciones, en la casa de su suegra. Su único pecado ha sido solidarizarse con los campesinos reprimidos al externar su opinión, cobijado en un derecho constitucional, ante sus colegas del centro de salud de San Miguelito, que ahora son citados en la acusación como testigos de cargo.

En realidad, no debe extrañar a nadie que a estas alturas se haya instaurado un sistema de espionaje utilizando a los empleados públicos, al rebajarlos a la denigrante condición de "orejas" a costa de preservar sus puestos de trabajo. Lo verdaderamente insólito es que el recién reelecto general Avilés pretenda extender el fuero militar para perseguir y castigar las opiniones de los militares en su condición de ciudadanos, en abierto desafío a la Constitución de la República.

En otros tiempos, las opiniones patrióticas del teniente primero Montiel, habrían quedado archivadas en un expediente partidario, en las fichas de la Seguridad del Estado o de la Contrainteligencia Militar, pero ahora es radicalmente distinto. ¿Cómo llegamos a este absurdo en que un militar termina preso y procesado por emitir una opinión, al ejercer su condición de ciudadano? La respuesta a esta aberración hay que buscarla en el proceso de desinstitucionalización que están viviendo las fuerzas armadas de la mano de una cúpula militar que no solo se rindió ante el caudillismo de Daniel Ortega, sino que además transformó al ejército en una especie de guardia personal al servicio del empresario chino Wang Jing. Ahora, en un acto de sumisión absoluta al servicio de la alianza entre el Comandante y su socio el potentado extranjero chino, la maquinaria del general Avilés se lanza a reprimir hasta la más honda fibra patriótica de sus oficiales y soldados. Son los primeros frutos podridos del continuismo militar y aún nos falta mucho más por descubrir.

Afortunadamente, aún existen muchos oficiales patriotas en el ejército que prestigian a las Fuerzas Armadas por su libertad de conciencia y nunca podrán ser doblegados a la fuerza. El médico y teniente primero Yader Montiel es uno de ellos: un preso político acusado de un delito inexistente, en abierta violación a la Constitución, y por lo tanto debe ser puesto en libertad de inmediato.

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