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Cancillería con otro viceministro

Saúl Arana, embajador de Nicaragua en Japón, atenderá el sudeste de Asia en calidad de viceministro de Relaciones Exteriores

Octavio Enríquez | 15/2/2015
@cabistan

El embajador de Nicaragua en Japón, Saúl Arana, se convirtió en el quinto viceministro de Relaciones Exteriores en ejercicio durante el mandato del presidente Daniel Ortega.

Según el acuerdo presidencial 13-2015, Ortega nombró al embajador Arana, representante de Nicaragua en Japón, como viceministro para atender la cooperación tanto en ese país como República Popular Democrática de Corea y la República de Corea, Filipinas, Tailandia, Malasia, India, Brunei, Australia y demás países del sudeste asiático.

El ex embajador de Nicaragua en Costa Rica, Mauricio Díaz, que sirvió durante 16 años a la diplomacia del país, se pregunta cómo hará para ser efectivo su servicio el embajador Arana tomando en cuenta la cantidad de delegaciones que le tocará atender.

“Nunca ha habido tantos viceministros, el viceministro ha sido una figura bien seleccionada, cuidadosamente seleccionada, pero no recuerdo en la historia semejante cantidad de viceministro. Me parece innecesario dado cómo avanza la tecnología de las comunicaciones, como estamos de interconectados”, afirmó Díaz.

De acuerdo con los nombramientos oficiales hay cinco vice ministros. La embajadora en la ONU Mary Rubiales tiene rango de viceministro y Luis Alberto Molina, que además ostenta el rango de asesor presidencial, es viceministro para Europa del Este y Asia Central.

La dirección económica y cooperación en general está en manos del vicecanciller Valdrack Jaentschke, mientras el encargado de protocolo es el viceministro Orlando Gómez.

A estos cinco habría que agregar la designación de Rosario Murillo, en la pasada cumbre de la CELAC el 28 de enero, como “canciller en funciones” lo que hace suponer que ostenta el cargo de viceministro.

El ex embajador Mauricio Díaz cuestionó la pérdida de profesionalismo de cancillería bajo Samuel Santos. “Es un asunto que tiene que ver con la dignidad del funcionario. Si un funcionario sabe que lo están manoseando, que no lo respetan, por dignidad debería de irse. Pero aquí es triste ver como se agacha la cabeza y se permite que la voluntad de un tirano se imponga”, agregó Díaz refiriéndose al silencio del canciller. 

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