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Abuso orteguista en la CELAC

En la CELAC, Ortega no tenía otra visión, dada su limitada experiencia política y su naturaleza dictatorial, que el boicot. Y quedó aislado internacionalmente

Fernando Bárcenas | 3/2/2015

Ortega, como cabecilla protegido de bandas paramilitares, fue capaz de mantener al país en jaque durante 16 años, cuando gobernaba desde abajo, gracias a la impunidad que le garantizaba el ejército. Pero, no tiene una efectiva capacidad política para gobernar desde arriba, y continúa apelando a métodos del lumpemproletariado, ahora potenciados con recursos mafiosos (sumamente efectivos para construir una dictadura militar corrupta con malhechores metidos a políticos o disfrazados de funcionarios estatales; y con una oligarquía improductiva, especuladora, antidemocrática, y políticamente torpe).

Para la sociedad, sin embargo, es trágico que el caudillo de los paramilitares suba al poder, como a la copa de un árbol, para darse manotazos en el pecho.

Nepotismo orteguista

La vergonzosa intervención de Ortega en la III cumbre de la CELAC, el miércoles 28 de enero, a la que asistió acompañado de tres de sus hijos –con el cargo de asesores y, uno de ellos, con rango de ministro-, a la par de su esposa, como improvisada canciller en funciones, deja a plena luz sus deficiencias políticas, a un alto precio en su orgullo personal. Ha conseguido aislarse completamente en el ámbito internacional, no sólo porque llegó a la CELAC sin estrategia alguna, sino, porque ha demostrado una total ignorancia para participar en la construcción de un foro democrático latinoamericano, donde fuerzas progresistas podrían adelantar una propaganda a favor de la integración regional, con el objetivo de expandir las oportunidades de los trabajadores del continente.

Alguien sumergido en una política sucia de traición a la patria, no tiene otro recurso que la estridencia y la demagogia para ocultar su verdadera naturaleza desclasada. ¡Cómo puede abrazar con coherencia una causa independentista alguien que acaba de vender mafiosamente la patria nicaragüense!

Ortega no tiene la más mínima cultura jurídica. Por el contrario, es el artífice más extremista de la discrecionalidad y del capricho en el poder, por lo que no representa a la nación (que hoy marcha en las calles en contra de la ley 840).

El amplio cortejo familiar que le acompaña en la CELAC, como si fuesen asesores presidenciales, demuestra que Ortega no puede hacer algo distinto a lo que hizo en la cumbre. No hay en el mundo un gobernante que exhiba públicamente un nepotismo a niveles tan abusivos, por lo que se revela como un espécimen raro, como miembro de un clan salido de un cacicato político social propio de los albores de la civilización.

En el exterior no es posible que Ortega lleve una consigna progresista, si al interno, con una política reaccionaria, sustrae todo los derechos posibles a la población, como jefe irreflexivo de una corrupta dictadura militar retrógrada, que no deja al pueblo otra salida que la rebelión.

Intervención abusiva de Ortega en la CELAC

¿Qué hizo en la cumbre?

a)        Subrepticiamente, como el tramposo que esconde sus dados cargados, hizo pasar por nicaragüenses a dirigentes del Partido Independentistas de Puerto Rico (PIP), y les introdujo en la CELAC como miembros de la delegación nicaragüense;

b)      le cedió parte de su intervención –como jefe de Estado- en el foro, a Rubén Berríos, presidente del PIP (que no goza de un apoyo superior al 2 % de la población puertorriqueña);

c)        abandonó la CELAC el miércoles por la noche, y dejó a Rubén Berrios como jefe de la delegación de Nicaragua para que participara en el retiro privado de presidentes de América Latina y el Caribe, en el cual suscribirían los acuerdos finales. Violentando así, en grado extremo, una cumbre de jefes de Estado. A lo cual, se opuso Costa Rica, Colombia, Brasil, Panamá, Argentina y Ecuador, dando por terminada, anticipadamente, la cumbre.

Rafael Correa argumentó que tolerar la violación a los procedimientos, iniciada por Ortega, sería nefasto para la CELAC, ya que permitiría, por ejemplo, que alguien ceda su asiento a Inglaterra para que se oponga a la restitución de las islas Malvinas a Argentina.

No hay precedentes semejantes, en ningún proceso de integración en cualquier región del mundo, de un abuso tan infantil al carácter de una cumbre de presidentes. La representatividad jurídica, en la jefatura de un Estado, no es delegable fuera de un procedimiento constitucional, conforme con el derecho internacional.

Sólo un tirano, muy ignorante, puede pensar que su voluntad esté por encima de un orden constitucional, y que pueda imponerse caprichosamente a un conclave democrático de presidentes, regido mediante normas procedimentales aprobadas por consenso.

Esta actitud de Ortega, que culminó con un boicot a la III cumbre de la CELAC, ha sido, probablemente, el error más torpe de Ortega, a rostro descubierto, desde 1990.

En la parte algo sensata de su intervención, dijo Ortega:

“El Presidente Obama está atrapado por el yanqui, está atrapado por el Imperio. Los yanquis no están tranquilos, están irritados con nuestras decisiones. No quieren estas Reuniones de la CELAC. Conspiran en contra de nuestros esfuerzos para ir erradicando la miseria y la pobreza”.

Y, a pesar de esas advertencias, es Ortega quien conspira, por instinto abusivo –sin medir las consecuencias-, y causa un tonto boicot a la CELAC. Nicaragua es, por corrupción, el país latinoamericano que menos ha reducido la pobreza en estos años de crecimiento del PIB.

¿Qué querrá decir Ortega cuando afirma que el presidente yanqui está atrapado por el yanqui?  

Ortega no entiende que la estrategia político militar del imperialismo yanqui, de dominación mundial, financiera, tecnológica e industrial, es de mediano y largo plazo, y que va más allá de las limitaciones y contradicciones formales del poder presidencial.

Seguramente, Ortega piensa que Obama debería tener el aberrante poder dictatorial permanente que él tiene en Nicaragua con ayuda del ejército, con el objetivo estratégico del enriquecimiento personal.

Autodeterminación de Puerto Rico

En el caso de Puerto Rico, la única actitud correcta, es la de abogar en todos los foros posibles por el derecho a la autodeterminación del pueblo de Puerto Rico.

En la actualidad, Puerto Rico, como Estado libre asociado, es propiedad de Estados Unidos, por lo cual, a pesar que elige a su gobernador, y que cuenta con un parlamento propio, no puede determinar una política autónoma de relaciones internacionales, ni puede elegir congresistas, ni puede elegir a las autoridades norteamericanas que hacen y aplican las leyes, que los puertorriqueños, no obstante, deben acatar.

Esta es una anomalía colonialista que debe ser resuelta por un proceso de descolonización. Dado que en el derecho internacional la libertad del colonialismo es un derecho inalienable de los pueblos, no puede figurar la opción de que la isla mantenga el statu quo colonial en un referendo para que Puerto Rico determine su estatus político.

En un referendo vinculante - no como el que se llevó a cabo en 2012 -, el pueblo puertorriqueño debería decidir, en 2016, entre la separación total, para actuar como nación independiente, o la integración como Estado de la Unión Americana (con el derecho, sin embargo, a una eventual separación futura por métodos democráticos, con las consecuencias que ello implique). A nadie, más que al pueblo de Puerto Rico le corresponde esta decisión sobre su independencia o menos. Pero, los pueblos del mundo, en especial, de América Latina, deben exigir ante las Naciones Unidas que se respete el derecho a la autodeterminación de Puerto Rico, sin que el Congreso norteamericano esté facultado a rechazar o aprobar, por la Cláusula Territorial, colonialista, el cambio de estatus que resulte del plebiscito.

Es deseable que la CELAC dé esta batalla en el seno de las Naciones Unidas contra la Cláusula Territorial, para que la Asamblea General se pronuncie a favor de la descolonización, restringiendo el rol del Congreso norteamericano en este proceso. Sin embargo, esta posición, de reclamar la autodeterminación de Puerto Rico, no se impone, tampoco, a la CELAC. Y menos, porque un pequeño dictador lleve abusivamente bajo la manga la alternativa independentista que, por ahora, no supera el 5 % de la intención de voto de los puertorriqueños.

La lucha por la autodeterminación de Puerto Rico se debe conquistar dentro de la CELAC, como una demanda democrática de los pueblos de América Latina y el Caribe. Este nacionalismo progresivo de nuestro continente se debe construir estratégicamente, como expresión de un proceso unitario democrático que favorezca a los ciudadanos de la patria grande.

Lo perentorio en la III cumbre de la CELAC

Un verdadero estratega no hace berrinches ni pataletas como un tonto, para imponer sus ideas. No da un paso en falso. Estudia los procedimientos y, de acuerdo a los mismos, encuentra la posibilidad de ampliarlos. Pero, ¿qué sabe Ortega de ampliar los procedimientos democráticos?

En la CELAC, Ortega no tenía otra visión, dada su limitada experiencia política y su naturaleza dictatorial, que el boicot. Y quedó aislado internacionalmente.

En las circunstancias actuales, lo perentorio era que la CELAC reflejara una demanda continental para que cese de inmediato el embargo y el bloqueo a CUBA; y que se demandara la liberación inmediata de Oscar López, el patriota puertorriqueño preso en Estados Unidos por más de 34 años. El boicot de Ortega a la III cumbre de la CELAC, impidió una resolución firme en contra de dicho embargo, de cara a la VII cumbre de las Américas, el próximo abril.

Lo peor que puede ocurrir, si no se frena a tiempo la ignorancia abusiva de un dictadorzuelo chillón, que no sabe coadyuvar a una estrategia continental para ampliar las conquistas democráticas nacionalistas, que hoy pasa por profundizar la libertad comercial de Cuba, es que no mejore la correlación de fuerzas a favor de América Latina y el Caribe en la próxima cumbre de las Américas, frente al imperio que efectivamente aún considera la región su patio trasero colonial.

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El autor es ingeniero eléctrico.

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