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Soberanía, democracia, justicia social

El país de "Chanito"

Para los capitalistas nicaragüenses integrados en el COSEP y asociados al ortegamurillismo, el mercado constituye la variable independiente a la que deben ajustarse todos los demás componentes de la ecuación social

Andrés Pérez Baltodano | 3/2/2015

No conozco personalmente a José Adán Aguerri, conocido por algunos como “Chanito”. Por lo que he leído y escuchado de él, “Chanito” es una persona “que cae bien”. Digo esto para señalar que no uso su nombre en este artículo para criticarlo como persona privada. Lo uso para hacer referencia a su figura pública y a lo que ella representa.

“Chanito”, el personaje público que representa al COSEP,expresa y defiende una visión de país articulada desde la perspectiva utilitarista y mercado-céntrica de los capitalistas nicaragüenses menos interesados en el desarrollo de una Nicaragua integral; es decir, de una Nicaragua cultural, política, social y económicamente viable y saludable. Para el sector de la clase empresarial que representa Aguerri, Nicaragua es, sobre todo, un espacio de oportunidades para la creación y acumulación de capital.

Y no es que los que forman parte de ese sector empresarial se opongan a la justicia social, al desarrollo de nuestra cultura, o a la misma democracia. Todas estas cosas son bienvenidas por ellos, siempre y cuando no impidan o atrasen la acumulación de capital en Nicaragua. La justicia, la cultura y la democracia son descartables si se convierten en un obstáculo para sus negocios.

En esta entrega quiero identificar las principales características del modelo de sociedad que promueve el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) que representa Aguerri. En mi próxima entrega identificaré los principales elementos del modelo de sociedad que promueve Telémaco Talavera, el vocero de las peores ambiciones del ortegamurillismo. Más tarde discutiremos los puntos de congruencia entre ambos modelos para, finalmente, explorar el modelo de sociedad que deberíamos defender los nicaragüenses que no queremos terminar siendo parte del país por el que trabaja "Chanito"”, o del que promueve Talavera en nombre de nuestraimpresentable familia gobernante.

La visión de sociedad que defiende “Chanito”

La visión de país que defienden los capitalistas nicaragüenses que con tanto entusiasmo promueve Aguerri, está construida a partir de tres elementos: primero, una perspectiva gerencial de la función de gobierno y una concepción del Estado como un aparato administrativo y coercitivo cuyo objetivo principal debe ser facilitar la reproducción del capital; segundo, una noción de la economía de mercado como el sistema normativo e institucional que debe regir la vida de los y las nicaragüenses; y, tercero, un entendimiento de la democracia como un sistema político subordinado a las necesidades del mercado. Hablemos un poco de cada una de estas tres características.

  • Una perspectivagerencial de la función de gobierno y una percepción del Estado como un aparato administrativo y coercitivo cuyo objetivo principal debe ser facilitar la reproducción del capital.

Esta visiónde gobierno y de Estado es antidemocrática, si por democracia entendemos la existencia de, o al menos el esfuerzo para conformar, un consenso social orientado a balancear la racionalidad instrumental del mercado, y la racionalidad sustantiva en la que se integran los principios de la igualdad y la justicia social. La perspectiva utilitaria y mercado-céntrica del capitalismo nicaragüense representado por “Chanito” no acepta como legítimos los principios sustantivos de la igualdad y la justicia social que se encarnan, por ejemplo, en el derecho de los pobres a obtener la protección del Estado contra la voracidad del mercado. Y si no, veamos.

¿Cómo reaccionó el COSEP frente a la propuesta de ley presentada en octubre del año pasado por el PLI para controlar los precios de ocho productos esenciales de la canasta básica? “Chanito” se opuso firmemente a esta propuesta “populista” y cerró lo que tenía que haber sido una discusión para explorar formas de resolver los problemas de los más pobres de nuestro país: “No hay papel [el papel donde se escribe la ley que emite el Estado] que detenga las leyes del mercado”(La Prensa, 15/10/2014).

Y es que para “Chanito” y los que él representa, el mercado es el mecanismo que debe decidir quién come y quién no come en nuestro país. Con esta lógica, como bien lo ha señalado el Papa Francisco, “se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas”.

Para “Chanito” y el COSEP, entonces, no es legítimo que el Estado interfiera en la dinámica del mercado para proteger a los más débiles y vulnerables de la sociedad. Para ellos, sin embargo, es perfectamente legítimo que el Estado juegue, en las palabras de Aguerri, “un rol subsidiario del Sector Privado”; es decir, para el COSEP es válido y legítimo que el Estado “ejecute todas las acciones necesarias para la atracción de inversión nacional y extranjera, la creación de empleo productivo y la reducción de la pobreza” (COSEP, No. 31, p 6).

¿Dijo “reducción de la pobreza” Aguerri en la cita anterior? Sí. Tal como lo señalamos antes, los capitalistas nicaragüenses no son enemigos de los pobres.Los pobres, simplemente no son una prioridad para ellos. Los pobres deben ponerse en fila y esperar.

Es precisamente a esta visión del mundo y de la sociedad a la que se refirió el Papa Francisco cuando recientemente condenó “las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados […], negando el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”.

  • Una concepción de la economía de mercado como el sistema normativo e institucional que debe regir la vida de los nicaragüenses.

Esta segunda característica del modelo de sociedad que promueve “Chanito” está íntimamente ligada a la primera. Para los capitalistas nicaragüenses integrados en el COSEP y asociados al ortegamurillismo, el mercado constituye la variable independiente a la que deben ajustarse todos los demás componentes de la ecuación social: los derechos laborales, el papel de la educación, el rol del Estado, la política social y, en fin, todas aquellas cosas de las que dependen el desarrollo integral de la sociedad y la dignidad humana.

Esta visión es contraria a lo que la misma Iglesia Católica –a la que pertenece la mayoría de los empresarios del COSEP– señala cuando en el apartado 1881 de su catecismo dice que “cada comunidad se define por su fin y obedece en consecuencia a reglas específicas, pero el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana”.

Desde una perspectiva cristiana, entonces, los modelos económicos deben formularse en función de la dignidad humana, y no al revés, como lo propone el gurú del neoliberalismo Milton Friedman –de quien Chanito se ha declarado orgullosamente seguidor (ver Confidencial, 10/09/2013).

Para Friedman, lo que importa en la construcción de un modelo económico, no es que sus premisas sean empíricamente válidas –es decir que reflejen la realidad de la sociedad–sino que éstas sean consistentes dentro del modelo que se construye (ver su artículo “La metodología de la economía positiva”). La realidad social debe adaptarse a los modelos.

De la misma forma, para Chanito y para el COSEP, la sociedad nicaragüense y sus necesidades deben ajustarse a la lógica de los modelos que garantizan la reproducción del capital. Esta visión mercado-céntrica del mundo es lo que empuja a los capitalistas nicaragüenses a tratar el tema del canal dentro de la misma lógica que utilizan para vender sus botellas de ron. Leamos a Chanito: “Hemos venido dándole seguimiento a el (sic) interés y voluntad del gobierno de que se ejecuten proyectos económicos relevantes, como lo son El Canal y Tumarín, para los cuales estamos observando se están haciendo todos los esfuerzos del Estado para facilitar estos proyectos empresariales; lo cual vemos como positivo” (COSEP, No. 35, p. 6).

Para “Chanito”, pues, el proyecto canalero ortegamurillista es, simplemente,  un “proyecto empresarial.” Para Ernesto Cardenal y para miles de nicaragüenses que no ven el mundo a través de la óptica del mercado, ese proyecto es “monstruoso” por lo que significa para nuestra soberanía, la dignidad nacional, el medio ambiente, y el futuro de nuestra identidad nacional.

La visión mercadocéntrica de la sociedad que promueve “Chanito” y el COSEP ha sido condenada por el Papa Francisco quien ha señalado que “la adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Decida usted quién tiene la razón: ¿Francisco o Chanito y el  COSEP?

  • Un entendimiento de la democracia como un sistema político y un modelo de orden social subordinado a las necesidades del capital.

En los artículos que escribe “Chanito” en la revista del COSEP, los capitalistas nicaragüenses que integran esa organización aparecen como abanderados de la democracia (ver COSEP, No. 29, p. 6). En realidad, Chanito y el COSEP no se oponen a la existencia de un sistema democrático siempre y cuando éste  garantice el orden y la estabilidad que necesita el capital para reproducirse. El capital es enemigo del desorden que entorpece la dinámica del mercado. Por eso al COSEP le molesta la inestabilidad jurídica que produce la escandalosa y vulgar manipulación de las leyes y las instituciones que caracteriza la gestión gubernamental del ortegamurillismo. Le preocupa, además, que el relajo del gobierno del FSLN genere tensiones internacionales que puedan llegar a tener un impacto sobre la economía en Nicaragua.

Pero sobre todas las cosas, a “Chanito” y al COSEP les molesta el tipo de “inestabilidad” que se deriva de una sociedad de ciudadanos dispuestos a defender sus derechos frente al mercado. Por eso están apostando a la construcción de un nuevo somocismo en donde el COSEP puede co-legislar con el Estado para controlar las demandas de los trabajadores; y en donde una “matalascallando” como la Comisionada Aminta Granera puede volar garrote a los que no acepten los sagrados designios del capital.

Una empresa comercial llamada Nicaragua

“Chanito” y el COSEP sueñancon una sociedad integrada por gente que esté dispuesta a poner su futuro y el de sus hijos en “la mano invisible” del mercado. En esa sociedad no habría lugar para hablar del valor de la dignidad humana, o de la soberanía del país, o del futuro de nuestra identidad nacional. Solamente podríamos discutir su precio porque en ese país el único y verdadero Dios sería el capital y “Chanito”, su profeta.

En esa Nicaragua, “Chanito” y otros como él seguirían defendiendo lo que el Papa Francisco considera indefendible: la idea de “que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo”. “Esta opinión”, nos recuerda Francisco,“que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante”. Y termina: “Mientras tanto, los excluidos siguen esperando”.

En Nicaragua los pobres y los excluidos siguen esperando a que nuestros ricos, millonarios y el “billonario” de nuestro país se impongan metas más dignas que las que su chata visión comercial les impone; siguen esperando, por ejemplo, a que un Carlos Pellas decida dejar de seguir siendo “inferior a su propia suerte”.

Respondiendo a una pregunta que indagaba lo que él quisiera dejar como legado para la historia, nuestro billonario respondió: “Quiero que digan que Carlos Pellas convirtió a Nicaragua en un destino turístico” (Confidencial, 10/11/2014). Sandino y Pedro Joaquín Chamorro murieron por una Nicaragua libre y justa. Don Pellas vive para su Mukul.

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En mi próxima entrega: “El país de Telémaco”.

Las citas al Papa Francisco están tomadas de su ExhortaciónApostólicaEvangeliiGaudium (http://www.apc-suramerica.net).

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