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Los noventa años de Ernesto Cardenal: 'Es muy desagradable tener esta edad'

El poeta innovador

El poeta y sacerdote que reescribió los salmos para denunciar, con irreverencia, la injusticia y la opresión sigue siendo una voz profética, la voz combativa y comprometida de un país que repite sus errores. “He tratado de escribir una poesía que se entienda”, ha dicho el poeta de la innovación

Carlos Salinas Maldonado | 27/1/2015
@CSMaldonado

Tiempo, yo te odio. Aunque sin ti no existiera

El anciano encorvado traspasa la puerta de la pequeña iglesia arrastrando los pies. Se sostiene de un bastón para no caer. Su cabello, milagrosamente largo, es tan blanco como el algodón, como el blanco de la camiseta que viste, como el de las nubes que dibujan formas caprichosas en el lienzo azul del cielo tropical. Esta vez esa cabellera no está cubierta por la tradicional boina negra, sino por una gorra blanca que muestra en letras azules la palabra “Nicaragua”. Camina despacio el anciano, raas, raas, suenan sus sandalias al raspar el piso. La iglesia está llena, pero cuando él entra sólo se escucha el silencio. Aquí no hay santos, ni vírgenes, ni cristos crucificados. Pero sí una explosión de color: pescaditos verdes, azules, rojos, amarillos, un cardumen que cubre las paredes del pequeño templo de Solentiname. El poeta y sacerdote se sienta en una esquina del entarimado de la iglesia. No ocupa el centro, como se esperaría. Nada de solemnidades. Y desde esa esquina, con el bastón descansado a un lado, agradece que tanta gente llegue a verlo. Franceses, finlandeses, españoles, japoneses, nicaragüenses. Todos peregrinaron para estar cerca de él, para escucharlo como se escucha a un sabio. Como si fuera un profeta. Y el anciano ríe, muestra sus dientes, y se oye un murmullo que dice: “el poeta no es tan serio como parece”. Ernesto Cardenal abre El evangelio de Solentiname y la misa de Semana Santa comienza con el coro del oleaje del Gran Lago de fondo, con el canto de los pájaros del archipiélago, con el run, run, run de las hojas de los árboles que se baten bajo el intenso sol del trópico.

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Cardenal cumplió el martes 90 años. Y a pesar del peso del cuerpo que se empequeñece por el duro paso del tiempo, la figura de Ernesto Cardenal crece, su fama traspasa esa pequeña comunidad de Solentiname que él hizo mundialmente reconocida --tanto que es un punto de peregrinación de quienes admiran su poesía, su compromiso político, su voz de resistencia-- y las mismas fronteras de este país que lo ha inspirado, y por cuya libertad ha luchado desde la trinchera de la literatura. El año pasado recibió en España el premio Reina Sofía de poesía, uno de los más prestigiosos galardones en la literatura de habla hispana. Ernesto Cardenal cumple 90 años a su manera, bajo protesta. “Es muy desagradable tener esta edad. ¡A nadie se lo deseo!”, dice. Y su resistencia al paso del tiempo que odia la muestra trabajando, viajando a Europa, pronunciándose sobre la actualidad de un mundo que día a día lo sigue horrorizando, causando polémica por sus posiciones radicales: De su pluma siguen saliendo duras críticas, contra el Vaticano, contra el régimen de Daniel Ortega en una Nicaragua que, seguramente para su tristeza, vuelve a cometer los errores del pasado. Cardenal sigue yendo a Solentiname, su refugio tropical, donde cuenta con una rústica cabaña humildemente amoblada, levantada en la cima de una colina, con una vista hermosa hacia un paisaje tropical de cielo azul, aguas verdosas y pájaros de colores. Ahí lee las obras completas de Rubén Darío. Sigue dirigiendo la misa de su Evangelio. E inspirándose para producir la poesía y la literatura que lo han inscrito como uno de los grandes poetas de la América que habla español.

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Te doy Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.

Mario Benedetti, el poeta uruguayo, escribió al descubrir la poesía de Ernesto Cardenal que su obra “da testimonio de un lirismo espontáneo y cotidiano, pero también de un formidable dominio del verso, de una par­ticular aptitud para hacerlo sonar de un modo natural, comunicativo”. Para Benedetti, la poesía de Cardenal tiene un “tono confidente”, como si se trata de una “plática cordial”. Es una poesía sencilla, más parecida a la prosa, a veces parecida a una crónica hecha para contar un país, o un ensayo preparado para denunciar la injusticia, o un panfleto revolucionario hermosamente preparado. Y es justamente en esa sencillez donde reside la genialidad del poeta. Benedetti lo llamó un “diestro de la adjetivación, que tanto le servía para tonificar una idea (“el balcón lacrimoso sin petunias”; “plaza de ojerosos relojes”) como para sensibilizar una metáfora (“tu piel alimenticia, tu tibieza suficiente en el invierno”)”. La belleza de los versos de Cardenal está construida para que nadie objete complicaciones. “He tratado principalmente de escribir una poesía que se entienda”, ha dicho el poeta.

Varios de los poemas de Ernesto Cardenal son considerados como obras maestras de la literatura en español. La hora 0, publicado en 1960, es una magistral pieza poética de protesta, en la que Cardenal denuncia la tiranía del somocismo y los estragos del imperialismo estadounidense, pero en la que también canta la valentía de Sandino y su pequeño ejército de hombres-niños harapientos:

Y no era ni militar ni político.
Y sus hombres:
muchos eran muchachos,
con sombreros de palma y con caites
o descalzos, con machetes, ancianos
de barba blanca, niños de doce años con sus rifles,
blancos, indios impenetrables, y rubios, y negros murrucos,
con los pantalones despedazados y sin provisiones,
los pantalones hechos jirones,
desfilando en fila india con la bandera adelante
– un harapo levantado en un palo de la montaña –
callados debajo de la lluvia, y cansados,
chapoteando los caites en los charcos del pueblo
———-¡Viva Sandino!

Sobre la obra reunida bajo el título de La Hora 0, Benedetti escribió: “Los poemas de Hora 0, particularmente el dedicado a Sandino, deben ser de los más vigorosos y eficaces que ha dado la poesía política en América Latina. Si no fueran altamente compartibles por otras razones extra poéticas, serían igualmente conmovedores por la indignación y la sinceridad que trasmiten. Cardenal utiliza todos los recursos de su sabiduría literaria, de su dominio de la metáfora, de su impulso verbal, para cu­brir de oprobio el nombre del déspota (“I was in a Concierto, dijo Somoza”). Pero, curiosamente, Hora 0 no es un poema del odio, sino una serena radiografía de la vergüenza”.

El escritor nicaragüense y gran amigo del poeta, Sergio Ramírez, ha dicho que Cardenal es un poeta innovador. Es en esa capacidad de innovar la poesía donde reside el peso que su trabajo literario tiene en la lengua española. “Mido a Ernesto primero por su don de innovación. Hay muy buenos poetas que no logran hacer escuela, y eso no le quita peso a su voz, pero Cardenal, desde el principio hizo escuela, tuvo seguidores, abrió una brecha en la poesía de la lengua, y esto visto a través de distintas etapas”, explica Ramírez a Confidencial.

El escritor asegura que la obra literaria de Cardenal tiene “distintas etapas”, que él establece desde la aparición de Hora 0, poema que para Ramírez “creó una nueva forma lírica, que es la de la narración”. El escritor explica que Cardenal toma los hechos de la vida cotidiana, de la historia, para transformarlos en poesía. “Eso va desde la Centroamérica que va desde los años cincuenta, que está descrita en La hora 0, esa Centroamérica de las dictaduras militares, las repúblicas bananeras, las intervenciones, la historia de Sandino, los golpes militares, el ambiente tétrico de los palacios presidenciales, todo escrito con un gran acento lírico, pero también narrativo”. Una poesía que convierte a Cardenal en un cronista de su tiempo.

Ramírez describe una segunda etapa en la producción literaria del poeta: es la de los “salmos”, hermosísimos poemas que descubren el profundo amor cristiano de Ernesto Cardenal, sus compromiso con la fe, pero también con la obligación de pronunciarse contra las injusticias y la opresión. Son, en cierta forma, también poemas irreverentes y revolucionarios,que representan la reescritura que ha hecho Cardenal de los salmos bíblicos, su propia interpretación de ellos, un lamento lírico contra la maldad que somos capaces de crear los seres humanos.

Dios mío Dios mío ¿por qué me has abandonado?
Soy una caricatura de hombre
el desprecio del pueblo
Se burlan de mí en todos los periódicos
Me rodean los tanques blindados
estoy apuntado por las ametralladoras
y cercado de alambradas
las alambradas electrizadas
Todo el día me pasan lista
Me tatuaron un número
Me han fotografiado entre las alambradas
y se pueden contar como en una radiografía todos mis huesos
Me han quitado toda identificación
Me han llevado desnudo a la cámara de gas
y se repartieron mis ropas y mis zapatos

“En los salmos Ernesto asume una voz poética, que supo interpretar la angustia de los jóvenes de la generación de los años setenta en Alemania, esa generación posterior a la Segunda Guerra Mundial. Es por eso que los salmos tuvieron tanta popularidad en Alemania, en Suecia, en muchos países de Europa”, dice Ramírez.

Una tercera etapa que el escritor destaca en el trabajo literario de Cardenal es la de su poesía que explora el universo, basada en fuentes científicas y la interpretación que el poeta hace de ellas. “El Cántico cósmico es una poesía de la totalidad, de la exploración no sólo del universo, sino del alma humana”, dice Ramírez. “Es su búsqueda de la divinidad, de Dios, su visión mística del universo, que lo lleva  a buscar los elementos materiales del universo en la cosmogonía, en la física cuántica, el microcosmos, las células, la evolución. Todos los temas que parecen que no entran en la poesía, él los toma como elementos poéticos. Y resultan poéticos. Es un don de Ernesto en convertir lo que es árido en fértil en la poesía. Este es uno de los grandes aportes de Ernesto a la poesía de la lengua”, explica Ramírez.

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¡Nicaragua sin Guardia Nacional, veo el nuevo día! Una tierra sin terror. Sin tiranía dinástica.

La poesía de Ernesto Cardenal no puede verse distanciada de su actuación política. Su trabajo literario ha estado comprometido por un cambio político y social en Nicaragua, principalmente en la lucha contra la tiranía desatada por la familia Somoza y su largo reinado en el país. Tanto para Sergio Ramírez, como para la escritora Gioconda Belli, la revolución sandinista que derrocó a la dinastía somocista no se puede entender sin la poesía de Cardenal, aunque ambos escritores van más allá y afirman que no pudo haber revolución sin la obra del poeta.

“Él por sí solo desató una ola de conciencia revolucionaria en el Continente, al reinterpretar las Crónicas de la Conquista y recuperar el espíritu perdido de los pueblos indígenas de América. En Nicaragua, su Hora Cero hizo más que cualquier manifiesto del FSLN en aquellos tiempos por darle a Sandino la dimensión mítica que lo convirtió en el héroe nacional e inspiración de la Revolución. En sus obras, como en pocas, se encarna aquello de que las palabras son armas más poderosas que un ejército. Pienso que sin Ernesto Cardenal y sin Carlos Mejía Godoy la Revolución Sandinista no habría tomado el poder”, escribió Gioconda Belli al preguntarle sus impresiones sobre la poesía de Cardenal.

Sergio Ramírez asegura que Ernesto Cardenal ha jugado un “papel profético” en la historia política de Nicaragua. “Se comprometió con la revolución desde la perspectiva cristiana, dispuesto a llegar a todas las consecuencias. Mucho se habla de que Ernesto proviene de la Teología de la Liberación, pero yo nunca lo he visto así. La Teología de la Liberación es un aparato de reflexiones filosóficas, religiosas, que no son parte de lo que Ernesto ha sido. Él, desde su convicción cristiana, a lo que vamos a llamar la práctica revolucionaria, se ha comprometido completamente a fondo. Fue procesado, juzgado por Somoza. Después, por su identidad con la Revolución fue perseguido por el Vaticano. Después perseguido por la misma familia Ortega, cuando era ministro de Cultura. Pero él siempre tuvo una posición de principios, que es la misma que está en su poesía. La de no ceder, no doblegarse, decir las cosas como son, con absoluta transparencia”, explica Ramírez.

Esa valentía que caracteriza a Cardenal, su compromiso político que ha llevado hasta su obra literaria, ha despertado el interés de varias generaciones de jóvenes que han aprendido y recitado de memoria las obras de Cardenal, obras que además servido de inspiración a artistas como el cantautor Hernaldo Zúñiga.

“Para mi generación es un icono que resume los valores de la libertad, integridad, de pureza y de un enorme compromiso con un país justo, en libertad y transparente”, dijo Hernaldo en una entrevista por Skype, desde México. “Ernesto Cardenal es un personaje que incomoda a la gente del establishment. Cardenal es un foco de agitación y reflexión. Siempre ha estado ahí, y eso nos saca los colores a muchos. Es un personaje muy oportuno en el mundo de ahora, una voz urgente”, expresó.

El poeta del cabello blanco como las nubes, de la boina negra, la cotona y las sandalias, jamás ha negado ese compromiso político, esa lucha contra la injusticia. Incluso ahora, cuando cumple 90 años, se define como “poeta, sacerdote y revolucionario”. Una voz urgente y necesaria, la voz moral de un país que no rompe con los errores de su historia. 

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