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Dr. Manuel Ortega Hegg examina índice de The Economist Intelligence Unit

"Nicaragua retrocede en democracia"

Falta presión popular y liderazgo para lograr que se garanticen condiciones electorales para comicios de 2016. "El país está al borde de los regímenes autoritarios", dijo Ortega Hegg

Octavio Enríquez | 23/1/2015
@cabistan

La situación de la democracia en Nicaragua está en franco deterioro, según  el sociólogo Manuel Ortega Hegg que analizó este jueves los resultados del índice de la democracia realizado por The Economist Intelligence Unit (EIU) y publicado por la BBC de Londres.

Según el resultado, el país está en el grupo de países de regímenes híbridos, es decir aquellos sistemas donde el estado de derecho es débil,  el poder judicial no es independiente, existen irregularidades sustanciales en las elecciones que las alejan de ser libres,  mientras hay presión del gobierno a los partidos de oposición.

“Nosotros hemos venido descendiendo en una involución mayor. En la primera evaluación que se hizo, Nicaragua estaba en democracias imperfectas. De 2008 para acá, Nicaragua pasó a ser un régimen híbrido y ha venido bajando dentro de los regímenes híbridos hasta encontrarse en el punto más bajo que ha alcanzado el país en todos estos años, está al borde de los regímenes autoritarios”, dijo Ortega Hegg en el programa televisivo Esta Noche, dirigido por Carlos Fernando Chamorro.

Según el analista, el puntaje más bajo asignado al país en las categorías evaluadas es  de 3.3 en el tipo de gobierno, en el sentido de que es una administración que no se atiene a las leyes, no gobierna con el consentimiento de los ciudadanos, ni abre espacios a la pluralidad.

El índice evalúa cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, el funcionamiento del poder público, la participación y la cultura política. Nicaragua fue ubicada en el puesto número 94 de 165 países con un puntaje general de 5.32 en una escala de 0 a 10 que divide al mundo entre democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos y autoritarios.

Hay otro factor que preocupa a Ortega Hegg: el retroceso de la cultura política nicaragüense, la que según él venía abriéndose espacio. “El tercer punto que tenemos bajo es la participación política. Si la gente no participa, no estamos frente a una democracia activa. Tenemos indicadores como esos que finalmente redundan en que se gobierna como se gobierna, porque la gente permita que se gobierne de esa manera”, dijo.

Falta liderazgo y presión

Según el experto, hace falta un liderazgo que logre movilizar demandas y conflictos sociales que se han dado en torno a la gestión gubernamental. Así respondió a la inquietud cuando se le preguntó sobre la falta de sensibilidad del FSLN ante la petición de organismos sociales y partidos políticos de que no existen condiciones para los comicios de 2016.

Ortega Hegg considera importante que hace falta la presión de la ciudadanía para lograr cambios de parte de las autoridades. “Me parece que hay que venir trabajando, cosa que no están haciendo los partidos políticos para que crezcamos. La democracia es parte de la cultura ciudadana y cuesta que cambie, toma su tiempo para cambiar, hay que invertir en democracia”, instó.

El sociólogo es también presidente de la Academia de Ciencias en Nicaragua y se refirió a las movilizaciones campesinas que en 18 marchas se  han opuesto a la concesión del canal interoceánico bajo el reclamo de la soberanía, el respeto al medioambiente y la defensa de sus tierras.

Para Ortega Hegg, el gobierno ha antepuesto los criterios políticos a los técnicos y ha utilizado una mezcla entre la represión y métodos de cooptación de los campesinos para hacerlos de su lado en el megaproyecto cuya concesión el FSLN entregó al empresario chino Wang Jing. El especialista advierte que él cree que hubo una subestimación del problema de la tierra de parte de las autoridades en las comunidades indígenas y campesinas.

Para el sociólogo el tema de la tierra va más allá del valor económico en estas comunidades rurales, a diferencia de lo que ocurre en zonas más urbanas. “Cuando se tocan estos factores y se pretenden resolver o por la vía de la fuerza o compra monetaria no se compra  que la tierra y el agua para el campesino representa todo un simbolismo de su vida, el símbolo de un territorio donde están sus ancestros”, agregó.

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