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A seis grados del chikungunya

El Gobierno dejó de hacer exámenes y la gente dejó de ir a los centros de salud porque ya se sabía que la medicina es mantenerte hidratada, tomar acetaminofén e ibuprofeno, sobarte si te duele y llorar cuando no aguantás. Yo hice de todo y mi único consuelo es que no repite, así que solo unos meses más de dolores artríticos

Sylvia R. Torres | 13/1/2015

Hoy camino al estilo chikungunya. Me levanto encorvada, ayaayayeando, agarrándome de lo que sea hasta que me enderezo. Las gradas las bajo y subo de ladito. Según las 19 páginas de la guía para entender y sobrevivir el virus, esta es mi fase subaguda y éste podría ser mi estilo de caminar por algunos meses más, tal vez un año.

Caí enferma el día de la marcha contra el canal, y desde la salida posterior del hospital militar, miraba el gentillal de la marcha, ardiendo yo, de patriotismo, y ganas de sumarme, pero también de fiebre. Semanas después, aplicando la hipótesis de seis grados de separación, someto a la prueba de la querida audiencia, mi hipótesis de que: cada quien en Nicaragua, tiene o conoce a alguien en su círculo que sufre por el impronunciable virus (aunque la Real Academia dice que en español se debe decir chikunguña). Y en algún lugar de esta red de seis grados me encontraré con algún conocido de Lindsay Lohan, quien compartió en Twitter que también la adquirió vacacionando en algún lugar del Caribe.

Según la fuente de la verdad en estos tiempos de la comunicación 2.0 y 3.0., en Wikipedia se  le llama “seis grados de separación” a la idea de que en la tierra, una persona está conectada con cualquier otra a tan solo seis enlaces más. Según mi observación empírica ―y les invito a que prueben― en Nicaragua todo mundo tiene a alguien con chikungunya, incluso a menos de seis grados de separación. Lo cual es un problema, porque te encontrás con alguien y a manera de saludo te cuenta: Ando o me dio el chikungunya y te empieza a describir los síntomas, y no hay "ya sé, ya me dio a mí, a mi mama, a mi hermana, que valga", porque éste es un virus muy a lo Ally Mc Beal, el de cada quien es más importante y especial.

Cuando llegué al hospital con los síntomas, me descartaron malaria y dengue, pero me dijeron que del chikunguya no lo sabría. El Gobierno dejó de hacer los exámenes y la gente dejó de ir a los centros de salud porque ya se sabía que la medicina es mantenerte hidratada, tomar acetaminofén e ibuprofeno cada cuatro horas, sobarte si te duele y llorar cuando no aguantás. Yo hice de todo y mi único consuelo según lo que me dijeron en el Militar es que no repite, así que solo unos meses más de dolores artríticos.

En los primeros días de la epidemia, cuando lo trataban como ébola o chikungola, teníamos un reporte cada medio día, 43 casos, hoy subieron, hoy disminuyeron, etc. Después ni una mención, todo bajo control. Según algunos medios los casos habrían llegado a mil 500 para desaparecer luego de las noticias. A los nuevos afectados les dicen tenés un virus. ¿Cuál? no se sabe, andan unos virus raros y el tratamiento es el mismo para todos.

De lo anterior, concluyo, que el Gobierno está a punto de haber encontrado una cura alternativa y natural. Como dicen que una vez que te da, no repite, el Gobierno nos está vacunando y en un futuro no muy lejano el chikunguña habrá desaparecido de estas tierras. ¿Será?

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