Confidencial » Opinión » Leer artículo

Reflexiones decembrinas

*¿Por qué las autoridades de las Iglesias cristianas –incluyendo la Católica– no hacen nada significativo para contrarrestar –de la manera en que están obligados a hacerlo– la manipulación de una fe que ellos dicen considerar “sagrada”?

Andrés Pérez Baltodano | 22/12/2014

La  celebración de la Gritería y la Navidad ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el significado del cristianismo que Daniel Ortega y Rosario Murillo pregonan en su consigna “socialismo, solidario, cristiano”. Estas celebraciones, además, nos ofrecen la oportunidad de indagar sobre la naturaleza del cristianismo dominante en nuestro país. Preguntémonos: ¿En qué consiste el cristianismo que predica la pareja gobernante? Preguntémonos también: ¿cuáles son las razones que le permiten a Daniel Ortega y Rosario Murillo presentarse como fieles exponentes de la palabra y el ejemplo de Jesús de Nazaret; el Jesús que elaboró y defendió una ética de vida fundamentada en principios como: no robarás; no mentirás, no usarás el nombre de Dios en vano?

¿Qué hace posible que gente que roba, miente y usa el nombre de Dios en vano utilice el discurso y la simbología del cristianismo sin provocar un rechazo firme e indignado por parte de una población que se dice cristiana? ¿Porqué las autoridades de las Iglesias cristianas –incluyendo la Católica– no hacen nada significativo para contrarrestar –de la manera en que están obligados a hacerlo– la manipulación de una fe que ellos dicen considerar “sagrada”?

Peor aún: ¿Qué explica que alguien como el Cardenal Leopoldo Brenes diga que el cristianismo que se expresa en la celebración de La Purísima sea un punto de convergencia entre los nicaragüenses? En sus propias palabras: “hay más cosas que nos unen que las que nos desunen, creo que María es eso, María es un punto de unidad de todos los nicaragüenses”. Pasemos por alto el hecho de que el Cardenal Brenes no toma en cuenta que el culto a la Virgen María no forma parte de la religiosidad de las Iglesias protestantes y pentecostales que, de acuerdo al último estudio del Pew Research Centre, acaparan aproximadamente el 40% de los cristianos en el país.[i] Discutamos ese tema en otra ocasión y, por el momento, limitémonos a preguntar: ¿Por qué Brenes piensa que la Virgen María “es un punto de unidad de todos los nicaragüenses” incluyéndolo a él, los miembros de la familia gobernante, y los nicaragüenses que padecen los abusos de esta familia?

 El abracadabra “cristiano” de Rosario y Daniel

Cualquiera que lea los discursos de Daniel Ortega y Rosario Murillo encontrarán que el cristianismo de ambos se expresa en una repetición sin fin de no más de 15 palabras que incluyen: “Dios”, la “fe religiosa”, la “Virgen María”, “Nuestro Señor”, y unas cuantas más. Nunca nadie encontrará en el discurso de Ortega y Murillo una exposición razonada de su cristianismo; y, mucho menos, una articulación seria y ordenada de lo que podría ser su ética cristiana. En otras palabras, nadie que lea los discursos del presidente y de su esposa encontrará en ellos una caracterización lógica del conjunto de normas morales que ellos consideran como representativas de la palabra de Jesús. Lo que uno encuentra en el discurso de estas dos personas es un abracadabra; es decir, una fórmula discursiva y una “actividad de labios” que se limita al uso mecánico y repetido de invocaciones a Dios y a los símbolos del cristianismo para legitimar sus mensajes políticos y sus ambiciones. Un ejemplo del abracadabra de la pareja presidencial:

Lo más importante cuando ya nos vamos acercando al final de un Año más en nuestras Vidas, es que, con Fe en Dios, con Devoción desde nuestras Creencias, invocando siempre a Dios, y a María [email protected] [email protected] Cató[email protected], sabemos que, podemos enfrentar los retos, aprender, superarlos, crecer; incluso, como que nos volvemos cada vez más fuertes como Pueblo, porque sabemos que con esa Bendición de Dios Nuestro Señor, esa Protección, y sobre todo esa Fe que nos vuelve Potentes, estamos siempre listos para, por un lado, aceptar y enfrentar Su Voluntad, y por otro lado, también poner de nuestra parte… a Dios rogando y con el mazo dando… (Rosario Murillo, La Voz del Sandinismo 03/11/14).

“A Dios rogando y con el mazo dando”: en estas palabras se resume la fórmula política-religiosa de la pareja presidencial. Ellos invocan el nombre de Dios al mismo tiempo que nos dan “con el mazo”: el mazo constitucional, el mazo electoral, el mazo policial, el mazo del canal, y los que faltan.

 ¿Y las Iglesias?

Preguntaba al inicio de este artículo: ¿Por qué las autoridades de las Iglesias cristianas –incluyendo la Católica– no hacen nada importante para contrarrestar la manipulación de una fe que ellos consideran “sagrada”? Mi respuesta: porque el cristianismo que estas Iglesias promueven es congruente con el espíritu funambulesco del abracadabra religioso que utiliza en sus peroratas la pareja presidencial.

El cristianismo dominante en nuestro país –que es el cristianismo que predican nuestras Iglesias–, es un cristianismo mágico y fetichista que se manifiesta en nuestra disposición a venerar objetos o personas a las que atribuimos poderes sobrenaturales o especiales. Este cristianismo supersticioso no es la expresión de una espiritualidad o de una ética capaz de motivarnos a enmarcar nuestra conducta dentro de los parámetros que establecen la palabra y el ejemplo de Jesús.

Esto no elimina la posibilidad de que detrás de nuestra religiosidad mágica y fetichista se escondan legítimas intuiciones, aspiraciones y necesidades que podrían desarrollarse y convertirse en una moralidad social que impida, o por lo menos limite, la normalización de los abusos de poder en nuestro país. En este sentido, la crítica a nuestra religiosidad mágica y fetichista es, sobre todo, una crítica a nuestra incapacidad para superarla y transformarla en algo más que una fórmula discursiva o un ritual. Más concretamente, la crítica a nuestra religiosidad mágica y fetichista es una crítica a nuestras Iglesias: porque son ellas las principales responsables de que en nuestro país el cristianismo se haya reducido, como lo señala Santiago Arguello, a “desgranar rosarios, en un andar de máquina engrasada de sueño, en una actividad de labios y en un letargo de fervor”.

Nuestras Iglesias también son responsables de que la vigencia de un cristianismo fetichista le permita a cualquiera –un Arnoldo Alemán o un Daniel Ortega– hacer uso del fetiche. Al fin y al cabo el fetiche es un objeto; algo exterior a nosotros; algo que no tiene nada que ver con lo que somos o con el tipo de vida que llevamos. Así pues, cualquiera –el crucificado y el crucificador–, puede aparecer como cristiano y aprovechar la fuerza del fetiche si tan solo invoca, como lo hace Rosario Murillo, “al Altísimo, al Todopoderoso, al Gran Espíritu, al Supremo Hacedor, a la Fuerza que nos mueve, desde la vida, hacia la vida” (Rosario Murillo, http://www.presidencia.gob.ni/, 19/07/13).

En la práctica fetichista de la religión cristiana lo que importa es la invocación mágica, no la conducta o calidad moral del que hace la invocación. En este sentido –y solamente en este sentido– tiene razón el Cardenal Leopoldo Brenes cuando dice que la Virgen María y la celebración de La Purísima ofrecen “un punto de unidad de todos los nicaragüenses”. Con el cristianismo “del diente al labio” que es dominante en nuestro país todos sonamos cristianos:

  •  “Cuando nosotros tenemos ese grito: ‘María de Nicaragua, Nicaragua de María´, estamos manifestando y acogiéndola como parte de nuestro Ser Nicaragüense” (Leopoldo Brenes, www.el19digital.com, 07/012/14)

 

  • “Estamos felices y contentos de estar celebrando a la Virgen Santísima” (Daysi Torres, www.el19digital.com, 07/012/14).

 

  • “El señor Presidente y doña Rosario se interesa mucho por poner estos altares, yo creo que debemos realmente apoyar estas iniciativas porque sirven para aumentar más la devoción a la Santísima Virgen” (Miguel Obando, www.el19digital.com, 17/11/14).

 

  • “De verdad y de corazón nosotros sentimos la devoción a María santísima, la vivimos y sabemos que la familia se mantiene unida en nuestra Nicaragua bajo el manto protector de la Virgen María” (Rosario Murillo, www.el19digital.com, 08/12/14).

 

  • “Este no es momento de hablar de política, estamos ahora en una fiesta religiosa dedicada a la Virgen María, le pedimos que interceda por Nicaragua, ya que este es un país muy politizado” (Arnoldo Alemán, El Nuevo Diario, 15/08/08).

 

Por una ética humanista cristiana

En la Avenida Bolívar, a un costo estimado en catorce millones de córdobas, la Virgen María hace de la fragmentada sociedad nicaragüense un arroz con mango que sólo hace sentido si reducimos el cristianismo a sus dimensiones más degradadas y superficiales. Pilatos, Barrabás, Jesús, el buen ladrón y el mal ladrón, Daniel Ortega, Rosario Murillo, Miguel Obando, Leopoldo Brenes, Daysi Torres, Arnoldo Alemán, y los miles de honestos y honestas nicaragüenses que merecen mucho más de sus Iglesias, encuentran un ignominioso punto de unidad en un pensamiento y una práctica religiosa que nos hace vulnerables a la retórica de cualquier charlatán.

Nuestras Iglesias, especialmente la Iglesia Católica –por ser aún mayoritaria en nuestro país–, no pueden ignorar la necesidad de luchar contra el fetichismo religioso en nuestro país. No pueden ignorar su responsabilidad de señalar que ser cristiano es vivir, o por lo menos tratar de vivir, dentro de un marco ético que entre otras cosas nos dice a los nicaragüenses y le dice a Rosario Murillo, a Daniel Ortega, a Miguel Obando y a Arnoldo Alemán: No robarás ni te enriquecerás con los bienes del pueblo; no mentirás ni mantendrás en la oscuridad al pueblo que gobernás; no manipularás los símbolos de la fe ni te vestirás de púrpura para manipular el nombre de Dios.

 

[i] Pew Research Center, “Religion in Latin America: Widespread Change in a Historically Catholic Region”, Noviembre 13, 2014, p. 14)

Más en: Política

Otros artículos del mismo autor