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Sociedad civil y consenso

Los pueblos se cansan de los abusos del poder. Del nepotismo y de la obnubilación de sus demandas. Del autoritarismo. Ahora, Daniel, para tristeza de muchos, es llamado vendepatria en mantas y pancartas. Es ridiculizado en postalitas en los medios de comunicación y el verdadero Frente, el histórico continúa callado. ¿Qué pasará cuando hable?

Lilly Soto Vásquez | 9/12/2014

“La sociedad civil somos todos”, claman los más optimistas ciudadanos del mundo. Por su parte, el Banco Mundial adoptó la definición ideada por una serie de líderes de centros de investigación: “el término sociedad civil se refiere a una amplia gama de organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro que están presentes en la vida pública, expresan los intereses y valores de sus miembros y de otros, según consideraciones éticas, culturales, políticas, científicas, religiosas o filantrópicas. Por lo tanto, el término organizaciones de la sociedad civil abarca una gran variedad de instancias: grupos comunitarios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, grupos indígenas, instituciones de caridad, organizaciones religiosas, asociaciones profesionales y fundaciones”.

Sin embargo, el Gobierno Central de Nicaragua, hace caso omiso a las propuestas de la sociedad civil y cree que puede gobernar sin tomar en cuenta a sus organizaciones. Grave error que le costará caro en la medida en que la Unión Europea (28 países europeos) establece que la ruta para consignar su apoyo a esa sociedad civil dejada a un lado por el Gobierno.

El monólogo interior que el Gobierno central se ha empeñado en sostener sin dar cabida real a la ciudadanía que dice representar, le ha permitido a muchos continuar jugando con la ficción y la fantasía de la promoción de los sueños y devaneos del poder obtuso y con ello, continuar manipulando al FSLN para dar el zarpazo mediático cuando menos lo esperemos. A todo esto, está expuesto el nicaragüense porque el Gobierno ha hecho a un lado, el Estado de derecho, a la sociedad civil y lamentablemente,  a la falta de consenso.

Es hora de poner los pies sobre la tierra. Ni se ha erradicado la pobreza, ni se han construido las obras que se ha promulgado que se van a construir.

Lo que si se ha logrado en Nicaragua es una anomia (vivir sin normas) regulada, privilegiar el contubernio y fortalecer el Estado corporativista, donde un sector (empresarios) seleccionado por el Gobierno va avanzando en sus pretensiones. Ha crecido el contubernio y la ciudadanía proclamada pierde cada vez más sus derechos. Por ello, da inicio la protesta social.

El Gobierno central está advertido. Juega con fuego. Cree que el pueblo nicaragüense está sometido porque le ha dejado pasar sus arbitrariedades y le ha permitido la violación a las normas del derecho. Cree que lo tiene comprado y que  el populismo y el neo-populismo dan para rato, pero la realidad es otra.

Los pueblos se cansan de los abusos del poder. Del nepotismo y de la obnubilación de sus demandas. Del autoritarismo. Ahora, Daniel, para tristeza de muchos, es llamado vendepatria en mantas y pancartas. Es ridiculizado en postalitas en los medios de comunicación y el verdadero Frente, el histórico continúa callado. ¿Qué pasará cuando hable?

Es hora de revisar lo actuado. Si se revisa a conciencia, se observará que la atención a la sociedad civil y la falta de consenso son grandes déficits del Gobierno Central. Hora de corregir antes de que sea tarde.

Guatemala de la Asunción, 5 de diciembre de 2014.

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